Luego de largos meses vuelvo a publicar aquí. A partir de ahora procuraré no perder continuidad, ya que he avanzado lo suficiente en cuentos y novelas para darle periodicidad a las publicaciones, luego de un año pues, familiarmente difícil... Mi nombre es Pablo Daniel Rodríguez Remedios, escritor, cantautor y fan de la ciencia ficción y de la fantasía. Gracias a todos por estar ahí y en especial a mi amiga del alma, la excelente poetisa Salma Hassan ¡Un abrazo fuerte a todos!

viernes, 1 de octubre de 2010

UN SECRETO BIEN GUARDADO

                            


Nada había conmocionado tanto  la estética de la Segunda Federación Planetaria como la aparición de las piedras multiforma. Nadie sabía de dónde habían salido, ni cuando fué que aparecieron, tampoco sabían cual era su esencia y tampoco como funcionaban. Solo sabían que eran algo fenomenal para todo aquel que,  pudiendo pagarlas, tuviera la suficiente disciplina mental para tallarlas. Nadie se explicaba cómo podía hacerse pero luego de sumergirlas en un líquido también misterioso que se adquiría con las piedras estas podían tallarse ¡mentalmente! Claro que no cualquiera lo lograba pero al que le faltara la concentración mental necesaria para el tallado se vendían unos comprimidos con una droga, que también podían comprarse junto con el líquido mágico y la piedra maravillosa, que luego de ingerida les permitía desarrollar momentáneamente la fuerza mental necesaria para la operación. Como el tallado dependía sobre todo del manipulador mental no solo se lograban la mayor diversidad de imágenes que pudiera pensarse sino que la calidad de las obras cubría el más amplio espectro. Así como había figuras que no trascenderían lo doméstico, podían lograrse hermosos tallados, algunos tan delicados que parecían de ensueño, que llegaban a cotizarse, si el habilidoso artista deseaba venderlo, en muchísimo dinero. Aclaro que toda artesanía  de piedra multiforme subastada o vendida tenía que pagar una pequeña comisión a Multiforma Company,  que era quien  las comercializaba y cobraba todos los derechos surgidos directa o indirectamente por la existencia de las piedras en el mercado.
No había que ser muy perspicaz para caer en la cuenta de que las piedras multiformes eran el negocio más apabullantemente exitoso y rentable de todos los planetas conocidos, razón por la cual , Multiforma Company pasó a ser la empresa más vigilada de estos mismos planetas. Vigilada por todos, gobiernos, empresas, piratas, artistas, competencia, celosos, envidiosos, oportunistas, secuestradores, otros delincuentes, todos la vigilaban. Siempre que un agente –reconocido como tal-  de la Multiforma se movía, había por lo menos veinte o treinta  perseguidores. Todos querían averiguar lo que pudieran de las piedras: qué eran, de dónde venían, cómo habían llegado hasta ellas. Los resultados mostraban que tales pesquisas no era una tarea muy fácil de cumplir ya que hasta ahora habían sido muy parecidos a nada.
En cambio las ganancias seguían creciendo estrepitosamente. Afortunadamente el abastecimiento de las piedras era regular, pues nadie quería pensar siquiera en las consecuencias de la escasez de la piedra sobre los precios.

El agente Perry Karabel no era por cierto la persona más interesada en las piedras multiformas, hasta que ellas se le habían cruzado mortalmente en el camino. Un cerebro electrónico de la Agencia de Crímenes Federales había descubierto ciertas pautas en común entre por lo menos un centenar de crímenes y se pensaba que el número podía llegar a varios millares. Pero por el momento comenzaban a investigar esa centena de muertes por asesinato que estaban indudablemente ligadas o vinculadas al boom galáctico del momento: las piedras Multiforma. ¿Qué tipo de vinculación tenían? Fundamentalmente, entre ellos había cierta tendencia a alejarse de la compañía, o a investigarla, o a molestar con juicios sin sentido o a orientar su curiosidad hacia programas televisivos o de prensa especializada. En conclusión, toda esa gente había resultado sin duda molesta para Multiforma y su negocio y posiblemente eso hubiera determinado su eliminación. La investigación de esos crímenes y por consiguiente la investigación de tan misteriosa compañía era el objetivo de Karabel.
Perry Karabel no era el más inteligente de los elementos de que disponía la Agencia Interplanetaria Anti-Criminal. Provenía de un planeta productor de materias primas alimenticias –en sus fornidos casi dos metros de estatura se notaba su genética campesina-  y seguramente estaría cultivando la tierra si no tuviera una habilidad que lo había hecho una de las personas indicadas para integrar el equipo que trabajaba en los Asesinatos Multiforma –así les llamaban-. Perry disponía de una intuición que salía con mucho de lo normal, pero además tenía algo que no tenía, eso sí, nada de normal: una fabulosa suerte para resolver todos los casos que le habían asignado. Tanto era así que sus compañeros lo conocían como Mr. Suerte. En realidad nadie, ni siquiera él, podía explicar como funcionaba, lo que sí sabían era que funcionaba. Incluso fué objeto de estudios y evaluaciones por el cuerpo médico y psicotrónico de la fuerza policial, pero nunca lograron, científicamente, explicar su indudable atributo. Era suerte la única manera de denominar un sinnúmero de casualidades que le habían permitido resolver una cantidad similar de casos, la mayoría en donde habían fracasado ya muchos investigadores.
Pero Karabel no solo tenía una intuición muy desarrollada, o una fortuna desmesurada en sus casos, sino que también era una persona muy dedicada. Cuando tomaba un caso lo hacía muy en serio. Se concentraba tanto que su vida parecía amoldarse a las circunstancias propias de cada misterio que le tocaba resolver, pues aclaremos algo, cuando un caso llegaba a Mr. Suerte ya habían quedado por el camino, invariablemente, por lo menos una decena de investigadores humanos y varias máquinas pensantes.
Lo primero que hacía Karabel entonces era informarse lo más posible del problema que tenía que resolver. Esta vez eran algo más de cien asesinatos –constituyéndose en la investigación criminal más vasta que le había tocado-, pero estuvo seguro, al pasar los días, que existían por lo menos dos mil desapariciones y muertes misteriosas que podían estar vinculadas con su caso. Tenían obviamente un patrón, su vinculación de hecho o potencial con el tráfico de la piedra multiforma.
Luego de varios días de trabajo logró la primera conclusión importante y que sería su guía de investigación: los crímenes estaban relacionados no tanto con la comercialización de las piedras sino que apuntaban a algo más concreto, más bien a su origen ¿Por eso habían matado a tanta gente? ¿Porque intentaban, quizás, quedarse con el negocio? Era lógico, pues nadie sabía –excepto la Multiforma Company- de dónde procedían las piedras y sería catastrófico para ellos que se supiera su procedencia ¿Pero sería tan así? Pues si existían contratos firmados entre los vendedores, es decir, los productores de las piedras, y los compradores, la Multiforma Company, no tendrían que tener tanto temor, y no tendrían que ocultar con tantas muertes sus rastros. Pues en verdad todo aquel que demostraba algún interés que pasara de lo estrictamente comercial o artístico por las piedras tenía una altísima probabilidad –y hasta ahora un 99% de probabilidad, según su computadora personal- de terminar muerto o desaparecido, que era casi lo mismo. Quizás, quizás, lo que sucedía... ¡Claro! ¡Es que estaban robando las piedras! ¡Ese era el temor! ¡No había contratos, nada era legal, y por eso tenían que impedir a toda costa que se supiera de donde las sacaban!
Se estaba acercando a algo, finalmente. Pero no le comunicó a sus superiores nada –era una práctica común en él no adelantar nada a sus jefes hasta no estar seguro de sus conclusiones o incluso hasta tener el caso resuelto-. Además había algo más: su ayudante personal –el cerebro artificial que lo ayudaba- había mencionado 99 % de probabilidades de terminar muerto o desaparecido, lo que quería decir que existía uno por ciento de personas, con méritos hechos para ser asesinados, vivos aún.¡Allí tenía donde trabajar!¡En ese uno por ciento! Claro que... ¿dónde estaban? Nuevamente se conectó a la máquina y juntos hallaron unas cuarenta personas en otros tantos mundos conocidos. Cualquier otro se hubiera desanimado, pero en una investigación tan importante una pista es una pista. Solo pensar que nadie se había acercado tanto como él a la esencia de los crímenes lo alentaba a seguir. Y por lo demás... ¿Acaso no era Mr. Suerte?

El espaciopuerto de Cubartareas, el primer mundo que visitaba, era pequeño y sumamente agradable. Era tan parecido al de su mundo natal que experimentó cierta nostalgia al recoger sus dos valijas, una con vestimenta y otros enseres personales y otra con su cerebro auxiliar. Cuando comenzó a caminar hacia la entrada no pudo menos que intentar contemplar el hermoso paisaje agrícola que se observaba desde las cristalizadas paredes del espaciopuerto, pues éste estaba en los bordes de una meseta desde el cuál la visión era excelente, extendiéndose por decenas de kilómetros. Pero tal distracción hizo que diera de lleno con un hombretón tan fornido como él. Lo que hubiera sido un desastre para cualquier persona de talla y peso normal, para ellos solo fue un molesto roce, aunque no por eso dejaron de mirarse agresivamente a los ojos...más la agresividad se disolvió en un instante.
-¡Pero si eres tú!- gritó el otro grandote- ¡Perry! ¡Dichosos los ojos que te ven, hombre! ¡Tanto tiempo!
-¡Jasikos Midias! ¡El primo más querido de todos los primos!-en verdad eran parientes y en verdad tenían una excelente relación, aunque algo discontinuada, pues se veían muy poco.
-¿Pero cuánto hace que no nos vemos, primo?
-¡Mucho! Creo que la última vez fue hace diez años, más o menos, y fué en la tercera boda de nuestro tío Marcio. ¿Recuerdas? Fue en Pericles, aquel planeta tan singular.
-¡Claro que lo recuerdo! ¡Todavía me dá vueltas la cabeza por todo lo que bebimos esos días!
-¡Qué alegría verte! ¿Y qué haces por aquí?
-No tendría que contarte...- dijo Jasikos, bajando la voz hasta que casi fue inaudible.
-¿Por qué tanto misterio?
-Es que estoy trabajando...
-Eso no es malo, yo también estoy trabajando... ¿En qué trabajas?
-Te lo diré, pero vamos a beber algo, pues tengo tiempo antes de que salga mi vuelo. ¡Es tan bueno verte bien! ¿Me parece o estás un poco más grande de hombros?
-¡Estoy algo más grande, sí, pero tú te has vuelto un verdadero gigante!
Mientras hablaban se habían instalado en un espacioso bar., en donde pidieron no solo bebida sino también algo sólido para acompañarla. Luego de brindar, prosiguió Jasikos:
-No tendría que comentarte esto, pero si no confío en ti... ¿En quién voy a confiar?
-¡Sigues con el misterio!
-Es que mi trabajo exige algo de misterio, algo de andar por las sombras, sin llamar la atención, silenciosamente...
-¡Eres policía!
-¡No! ¡Soy asesino profesional y vengo de hacer un trabajito que tenía que hacer aquí!
-¡Por la triple cosecha, maíz, cebada y trigo!
-¿Ves? Por eso no puedo hablar libremente. ¿Y tú qué haces aquí?
-Vengo a hablar con un hombre de aquí, un tal Casio Fuentes...
Jasikos escupió lo que tenía en la boca... ¡Con Casio Fuentes!
-Sí ¿Lo conoces?
-Lo conocí y no creo que puedas hablar con él...
-¿Qué sabes que yo no sé?
-Fue el trabajito que vine a hacer aquí, Perry. ¿Para qué querías hablar con él?
-Estoy haciendo una investigación y era una de las personas que tenía que entrevistar.
-¿Eres periodista? ¡No puede ser!
-Soy policía, no periodista...
El silencio entre los dos brotó como si fuera algo sólido, una pared o un muro. Los dos se observaban, atentos, pensativos e indecisos...
-Te advierto que estoy armado- dijo finalmente Jasikos.
-Yo también lo estoy –dijo inalterable Perry
-Tengo 140 kgs de puro músculo entrenados para asesinar-
-Yo solo peso 120 kgs, pero estoy especialmente entrenado para trabajar como agente investigador independiente ¿Sabes lo que eso significa?
Jasikos lo sabía, pues un agente que trabajaba solo era perfeccionado en el arte de cuidar de sí mismo hasta lo impensable.
-Está bien- reconoció Jasikos finalmente –Creo que estamos cometiendo un error. Tú serías de las últimas personas a las que dañaría. Discúlpame.
-Tienes razón. Estamos totalmente desquiciados. A mi tampoco  se me ocurriría dañarte, ni a tu carrera... Es más, puedo hacer como que no te ví, o mejor, como que no sé que haces aquí.
-¿Lo harías?
-¡Claro! Me encanta el trabajo que hago, pero estoy cansado de que me traten como un paria, por lo que no me importa tardar algún tiempo más en resolver el caso...
-¿De qué caso hablas?- dijo su primo, interesado -¿El de Fuentes?
-¡No solamente el de Fuentes, sino todos los demás, todas las centenas de muertes relacionadas con las piedras multiformas!
-Habla más bajo. Somos una organización más grande de lo que piensas y tenemos brazos, oídos y ojos por todo el universo...
-¿Somos? ¿Trabajas para la Multiforma Company?
-¡Eso me pasa por hablar! ¡Sí! Para una sección de ella, encargada precisamente de la seguridad. ¡Pero no te diré nada más!
-¿Y sabes por qué han asesinado a tanta gente? ¡Porque yo lo sé!- Jasikos se puso tieso, realmente tieso -¡Cállate, por favor!
-¡No! ¡Y te lo diré! ¡Es por el origen de las piedras!
-¡Cállate de una vez! ¿Quieres que nos maten ahora mismo? ¿Acaso eres suicida?
¡Son contadas con los dedos las personas vivas que saben cuál es el origen de las piedras!
-¡Pero es por eso que han matado a tanta gente! ¡No quieren que sepan que son robadas!
-¡Qué! ¡Robadas! ¡Ja, Ja, Ja!- el hombre fue el centro de las miradas cuando una risa incontrolable hizo presa de él. Las lágrimas le corrían por las mejillas, cuando le dijo a su primo:
-No tienes ni la más lejana idea de la realidad. Son muy pocos los que saben la verdad y yo solo la sé porque me tomé el trabajo de extraérsela a alguna de mis víctimas.
-¿No es porque son robadas y tienen temor de que otros descubran el lugar de donde las sacan y comiencen a robarlas a su vez?
-¡No, primo, no! Como teoría es buena, pero está muy lejos de ser la razón por la que hay que mantener todo en el más riguroso secreto. Imagina, si se llega a saber la verdadera procedencia de las piedras multiforma, el negocio no solo se derrumbaría sino que toda la fortuna que ha reunido la Multiforma Company la perdería en demandas y juicios.
-¿Pero de qué estás hablando?
-Mi querido Perry –dijo bajando la voz-. Te diré de dónde vienen las piedras.
-¡Dímelo!
-De un planeta más allá de los confines de lo conocido, habitado por seres muy extraños, nunca antes vistos...
-Ya entiendo-lo interrumpió. Matan a esos seres, los descuartizan y los venden... ¡Hacen bien en guardar el secreto, pues si se supiera tal cosa se armaría terrible escándalo!
-¡No! ¡Las piedras multiforma son sus excrementos! ¡Su popó! ¡Su caca! ¿Te imaginas lo que ocurriría si se supiera en todo el universo que se están adornando con excrementos?¿Que se está haciendo todo tipo de joyería con ellos?¿Qué pagan fortunas por unos gramos de ... mierda?

-¿Qué te parece el lugar?- le preguntó Jasikos.
-¡Es hermoso!- contestó Perry-¿A qué hora es la reunión con los directivos?
-Dentro de tres horas. ¿Estás seguro de que podrás hacer el trabajo? Mira que aunque nos podemos enriquecer aquí, asesinar gente no es algo para cualquiera...
-No olvides que no soy cualquiera. Además ya estaba aburrido de la policía. Cuando renuncié ni siquiera se sorprendieron.
-¿Tomaste las precauciones que te pedí?
-Sí, claro. Destruí todos los archivos, todas mis investigaciones y mi valija investigadora personal está conmigo, así que no hay ningún peligro. ¿Cómo reaccionaron tus jefes cuando les planteaste mi incorporación a su servicio?
-No sabía que tenías con la policía una gran reputación en delitos difíciles.  Los miembros de la directiva te investigaron y quedaron muy bien impresionados, tanto, que no solo te pagarán una fortuna para que trabajes para ellos sino que también me duplicaron los beneficios a mí. Creo, querido primo, que encontrarnos en ese espaciopuerto fue lo mejor que nos podía haber pasado.
-Estoy convencido de eso. Bastarán pocos años de trabajo para poder regresar a casa con dinero suficiente para comprar un trozo de tierra, construir una hermosa casa y vivir cómodamente hasta que la vejez me lleve a la tumba.
-Antes de irme, tengo un obsequio para ti. Tómalo...-
La cajita de madera parecía vacía, más cuando la abrió descubrió, cuidadosamente envuelta, una plaquita en donde se leía claramente en letras moldeadas: “Gracias y buena suerte”. –Fue lo mejor que pude hacer- dijo Jasikos, al tiempo que lo abrazaba.
No es necesario decir que el obsequio había sido tallado en la más pura piedra multiforma que se hubiera podido conseguir en el universo conocido.

                                                                 FIN    

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