Ya hace tres años que con la invalorable ayuda de Salma comencé este blog. En este tiempo no he escrito todo lo que hubiera deseado, pero tengo suficientes ideas de cuentos y novelas como para creer que lo mejor está por venir. Quiero agradecer a todos los que visitando este blog, me animan a escribir y a crecer en mi arte. Por cierto, vivo en Uruguay, mi nombre es Pablo Daniel Rodríguez Remedios, mi dirección de correo es pablodaniel.gandalf@gmail.com y soy más que nunca un escritor under y fan de la ciencia ficción y la fantasía… ¡UN ABRAZO! ¡Y GRACIAS POR ESTAR AHÍ!

domingo, 22 de febrero de 2015

EL BEBEDOR DE INSULTOS

Mientras conducía al trabajo –en la que esperaba fuera la última vez- aquel humano que no se sentía demasiado humano rememoraba los acontecimientos que lo habían llevado hasta ese día, hasta esa tarde, la tarde en que esperaba despedirse definitivamente de ese mundo –ese mundo trampa- y de ese cuerpo, frágil, comprimido y retumbantemente demasiado material.
Todavía le carcomía el enojo por un castigo que a su manera de ver, era terrible y desmesurado. Es que condenarlo a un planeta como ese, por un asunto de apenas diez millones de cuatranines era excesivo. No se habían perdido vidas de ningún tipo ni habían sido utilizadas armas ni actitudes amenazantes, nada de eso. Todo había sido totalmente pacífico, como tenía que ser -por otro lado- para un ladrón de su reputación.
Pero la política había entrado en juego, esa era la razón y él lo sabía. El dinero que había robado pertenecía a la caja de gastos menores que usaba Tongo –el hijo de Sucioni, si, el tan famoso político- para resolver los asuntos escabrosos que pudieran solucionarse con dinero.
 Él había concurrido a su mansión como asesor de imagen de Fruta, un manojo de bailarinas de amplio  espectro y  extremadamente divertidas, que habían sido contratadas para alegrar una entusiasta orgía que había organizado Tongo con gran despliegue de invitados, bebidas, alimentos y músicos.
Pero en el calor de la fiesta, fue a dar inexplicablemente con el blindaje que protegía el dinero y usando algunas de sus muchas habilidades logró abrir la protección y hacerse con la importante suma. Su error, sin duda, fue marcharse inmediatamente, lo que hizo que sospecharan rápidamente de él.
Fue capturado poco tiempo después, juzgado  en secreto -sin ningún tipo de garantías-  y rápidamente castigado. Desterrado, expulsado…  como escarmiento lo enviaron a un planeta espantosamente atrasado y horriblemente lejano y lo embutieron dentro de un cuerpo que, a falta de palabras para describirlo exactamente, era tosco, rústico y brutalmente “cercenante”. Irónicamente, le habían dado la estructura física de un ser de los que se llamaban a sí mismos “humanos”, quienes se creían la especie más inteligente del planeta. La jocosidad de tales conceptos –su  idea de inteligencia y creerse lo más inteligentes de ese mundo- lo hubieran conmovido hasta un estado de alegre vibración si no estuviera bastante preocupado por su propia situación.
Los primeros años fueron duros o escabrosamente carentes de suavidad podría decirse,  pero poco a poco logró sobreponerse. Sobre todo, llegó a conseguir cierta armonía entre su interior –al que trató de tener despierto lo más que podía-  y el exterior, ese recipiente-cárcel que lo contenía.
Hasta logró forjarse, poco a poco, un lugar en ese mundo, con amigos, amigas, una espaciosa vivienda, un carro automóvil, vacaciones… Pero todas las noches, apenas cerraba sus ojos, no podía evitar la sensación de estar en un lugar que no era el suyo, en un mundo que apenas comprendía y en el que por supuesto jamás podrían comprenderlo.
Y pensaba en regresar. Quizás no al mismo esferoide de donde lo habían expulsado, sino a otro lugar más divertido –y obviamente a un lugar civilizado, no a un planeta como éste-. Un lugar más acorde con el dinero que había dejado bien escondido – pues no habían logrado hacerle confesar donde lo había ocultado-… un dinero que lo esperaba, un dinero que estaba completamente obligado a disfrutar en armónicos roces y  musicales entrecruzamientos.
Y con el paso del tiempo, había llegado a pensar que lo que deseaba podía lograrse.
Al principio habían sido indicios, pequeños elementos que sumados, terminaron demostrando que no toda su naturaleza anterior se había perdido. Incluso con las frustrantes carencias de su cuerpo-cárcel había antiguas posibilidades que se estaban manifestando. Fueron estas pequeñas piezas –partes de un rompecabezas que esperaba ir armando- las que le hicieron pensar en un objetivo y en un plan para llegar a él.
Una de ellas, la fundamental y más importante, era que tenía la capacidad de aprovechar la energía psíquica que desprendían esos seres, transformándola en beneficio propio. Estas emanaciones, si bien eran continuas, no siempre eran de la misma intensidad. Sabía que sus anfitriones en determinadas circunstancias liberaban increíbles cantidades de esa energía, pero se sorprendió mucho al descubrir que si bien al manifestar amor o cariño hacia algo o alguien el flujo se incrementaba en forma importante, el mayor motor, el principio máximo productor, era lo opuesto. El odio y sus alrededores eran los principales generadores y sus resultados se canalizaban, banal y comúnmente mediante insultos.
Algo tan común como un insulto, un improperio, una “mala palabra”, una “puteada”, era el canal de una energía que atesorada, era la clave de su retorno.
Así se convirtió en un “bebedor de insultos”, acumulando ese valioso recurso, día tras día. Afortunadamente los encontraba constantemente, casi a cada paso, en la gran ciudad donde vivía. Pero no le alcanzaba. No le alcanzaba con “beberlos” de esta forma; tenía que encontrar esta energía concentrada, en grandes cantidades. Tenía un plan y sabía que si la acumulaba en cantidad suficiente podría escapar… ¡Sí! ¡Escapar de ese cuerpo! ¡Irse! ¡Volar! ¡Volver a su anterior y superior existencia, a esa dimensión de donde nunca tenía que haber salido!
Así pues eligió el trabajo donde más insultos podía recolectar, el trabajo que más ira generaba, el trabajo en el que todos los humanos gustaban de descargar sus penas, sus preocupaciones, sus frustraciones, fueran del tipo que fueran.
Y estaba cerca, si, estaba cerca, creía que hoy mismo llegaría a la energía crítica para irse. Lo único que tenía que hacer era cobrar evidentemente mal tres, o a lo sumo cuatro jugadas y a su turno sería insultado, puteado y re-puteado, por los sesenta mil espectadores que llenaban el estadio de fútbol.
Así Blutzin Mot –así era conocido antes de venir a la Tierra-,  árbitro central de un importante partido de fútbol en una de las ligas terrestres más conocidas pitó el comienzo de su último juego.
Parece raro, pero nadie se apenó cuando luego de cuatro horrendos errores arbitrales –dos para cada lado- cayó al césped y ya no se movió.
FIN


domingo, 5 de enero de 2014

¡¡¡SALUDOS!!!

                                        ¡SALUDOS!

Hace ya tres años y un par de meses que comencé este blog, con la invalorable ayuda de Salma Hassan, amiga y excelente poetisa de mi país. En este tiempo me puse como metas escribir con regularidad, leer, estudiar e ir tratando de consolidar un estilo –que en mi caso debería decir “estilos”-, quemando etapas –e ideas- y mejorar paulatinamente mi técnica. A todo esto, también comenzar a escribir artículos relacionados a los géneros de ciencia ficción y fantasía, seguir exponiendo cuentos y sobre todo comenzar algunas de las novelas que me rondan por la cabeza desde hace ya un tiempo y además, claro está, mostrar alguna de ellas en este blog.
Muchos de esos objetivos todavía los tengo que cumplir… tengo ideas, pero sobre todo por motivos laborales, no he podido dar regularidad a mi “arte”. Tengo la convicción de que en algún momento, escribir me permitirá dedicarle más tiempo… y tengo claro que cuánto más tiempo le dedique más me iré acercando a mis objetivos literarios, desarrollando esas ideas y esas “historia-mundos” que hoy rondan en mi cabeza. Perseverancia, disciplina, estudio y práctica… y llegaré a mis objetivos.…
El 2013 no fue un año horrible –podría haber sido peor-… salvo por algunos duraderos baches en mi producción. Una de las cosas destacables son las ideas, que llegaron para ser futuros cuentos u obras más largas. Hice algunos intentos para pasar a un nivel más alto de producción –refiriéndome a la calidad y no a la cantidad-, pero siendo sincero me declaro lejos de este objetivo, todavía…
Para este año que comienza los objetivos son los mismos: seguir escribiendo, hacerlo lo más regularmente posible y además de hacer relatos para el blog, poder cumplir con colaboraciones para revistas –algunas de las cuales no pude cumplir como me gustaría-. Los géneros que verán, serán ciencia ficción –una CF que no catalogaría para especialistas, sino más bien para todo tipo de lectores-, y trataré de agregar algún relato de fantasy y de tecnofantasy. El humor casi siempre ronda en mis relatos… espero que lo siga haciendo pero no tiene que aparecer siempre… Quizás lo más deseado sea comenzar a exponer alguna novela, que en este momento no sé cuál será, ni si será de CF o de Tecnofantasy… todo depende de cuál llegue primero a estar lista. Obviamente me gustaría escribir algún artículo o crítica, pero creo que todavía no estoy preparado para hacerlo bien… aunque puede pasar que lo intente.
Sobre mi forma de narrar, es bueno aclarar que no apunto a un estilo… porque estoy convencido  de que es interesante disponer de un arsenal ampliado para encarar diferentes temáticas… así lo siento y lo practico –lo mismo hago en la música-. Lo que persigo es la calidad y la consolidación de cada una de estas “formas” de expresarme.
Luego, tengo que confesar una mala costumbre –o por lo menos criticable-: a veces prefiero transformar una idea en cuento –aunque esta idea sea mala- antes de dejarla empolvándose en un rincón de mi pc. El desafío es tratar de lograr lo mejor –aunque sea una idea pobre o sencillamente una versión de un tema muy trillado-, algo que no siempre logro.

Lo cierto es  que no me cansaré de repetir un ¡GRACIAS! a todos los que leen mis relatos… porque son el motor que me mueve a seguir escribiendo, a tratar de mejorar mi arte y a seguir mostrando mi visión de algunas de las cosas que nos rodean o que eventualmente nos rodearán. Es por USTEDES que escribo, porque si bien no puedo vivir sin escribir, son ustedes lo que me hacen cumplir con la disciplina de tratar de hacerlo diariamente, de registrar todas las ideas, de estudiar para lograr comunicar lo que quiero y de preocuparme por mi técnica, que mucho he de mejorar para llegar al nivel literario que deseo.
Voy a agregar mi nombre y uno de mis correos electrónicos para que quien lo desee me pueda hacer llegar sus comentarios o críticas o incluso sugerencias, ideas o simplemente establecer un vínculo… Estoy abierto a colaborar con cualquier publicación y puedo ensayar escribir algún relato sobre el tema que deseen… aunque desde ya advierto que el tiempo disponible para cumplir, dependerá necesariamente de las exigencias del trabajo que esté realizando para, bueno, ganarme la vida. Con un tiempo razonable, puedo hacer que lo casi imposible sea posible.
Quiero reiterar mis saludos a Salma, Roberto, Hugo, Daniel, Gonzalo y a Angel Tudurí Cawen, gestor cultural, quien en momentos bastantes grises de mi creación publicó mis relatos.

A continuación, mostraré dos relatos ya publicados en una revista –Revista Avenida Los Escritores, de la hermana República de Chile-  y tres relatos que saqué de las páginas de este blog, dos de ellos ya publicados en distintos lugares –uno de ellos en el primer número de Diáspar, la publicación más importante de CF y Fantasy de mi país, que acaba de lanzar su décimo número- para comenzar este año con alguna sonrisa y quizás con alguna reflexión.

GRACIAS POR ESTAR, UN ABRAZO Y


¡¡¡FELIZ 2014!!!

jueves, 2 de enero de 2014

TODO POR BRASIL

Por si van al Mundial, cumplo con la obligación de advertirles...
Este relato fué publicado en la Revista Avda los Escritores de Chile.

                                   TODO POR BRASIL

XR445 avanzaba furiosamente por el pasillo custodiado a ambos lados por innumerables oficinas, moviendo decoraciones, agitando pisos y paredes, torsionando ahoras, mientras gritaba “¡Frío! ¡Siempre frío! ¡No me dejaré arrastrar por su absurda burocracia esta vez! ¡Lucharé!
Varios se quedaron mirándolo. Uno de ellos, que evidentemente lo conocía, se acercó
-¿Qué te sucede?- le preguntó.
-¡Otra vez lo mismo, otra vez!- le dijo XR445. Hasta que lo reconoció -¡ST221! ¿Cómo estás? Hace muchísimo tiempo que no te veía.
-Es cierto, hace bastante. ¿Qué te sucede? Estás alarmando a todos.
-¡Mi puntaje! ¡Quería ir a Brasil! ¡Adoro Brasil! ¡Pero no! ¡Dicen que por mi puntaje no puedo elegir destino! ¡Y me mandan a Alaska! ¡Otra vez! ¡Estoy cansado del frío!
-Si, está bien, pero recuerda que Brasil es uno de los destinos más deseados.
-¡Eso lo entiendo y vaya que sí! Pero ya van como treinta ciclos que me tienen, o en el frío, o en el desierto, o me matan de hambre o por congelamiento o de alguna enfermedad… ¡Basta! ¡Quiero ir a Brasil!
-Hay formularios de quejas… puedes quejarte y tratar de que revean tu situación.
-¿Y tienes ideas de lo lenta es la rueda de la burocracia aquí? ¡Te asustaría saber todo el tiempo que he pasado luchando contra ella! ¡Y luego no quieren que nos sindicalicemos!
-¡No nombres al sindicato aquí que los hace pensar en “El Caído” y eso los trastorna!
-¿Y qué tiene que ver El Caído con nuestros derechos?
-¡Te dije que no lo nombraras!
-Está bien, no lo nombro. Dime…
-Lo llamaré E.C. El era una Entidad de Reencarnación como nosotros. No se sabe en qué momento se cansó, como tú, de algunos destinos que para él eran totalmente arbitrarios. Le parecía que tenía puntaje para reencarnar en mejores destinos o por lo menos para elegir alguno que le gustara. Pero los tribunales, los que juzgan nuestra existencia física, sea en la Tierra o donde sea, no lo veían así. Así como tú, reclamó, luchó, llenó formularios… El no solo pensaba que tenía derecho a elegir algún destino sino que cuestionó el mismo sistema de puntaje.
-¿También eso puso en duda?
-Según él no se ajustaba a la existencia física, estaba ya caduco y debía cambiarse.
-¿Y?
-Se aburrió de reclamar y fundó el sindicato.
-¿E.C. fundó el sindicato?
-Fue el mismísimo E.C.
-¿Y luego?
-¿Y me preguntas?
-¡Y claro! ¿Qué pasó luego?
-¡Lo echaron! ¡Por algo le dicen E.C.!
-¡No sabía esta historia! Así que por eso no hay sindicato…
-Así es… E.C. y todos sus asociados fueron expulsados y si sigues hablando del sindicato te echarán a ti también.
-¡Pero yo quiero ir a Brasil!
-Pues no puedes hacer nada.
-Puedo fundar otro sindicato. Si me despiden de aquí puedo ir donde quiera, incluso a Brasil… por siempre.
-¡Qué testarudo que eres! Me marcho porque no quiero que me vean demasiado contigo. ¡Suerte de todas formas!

A XR445 no le costó tanto organizar un nuevo sindicato. Era extraño, pero había muchas entidades que estaban desconformes con la forma en que se manejaban las reencarnaciones. Pero la disconformidad no estaba bien vista en El Reino, por lo que no pasó mucho tiempo hasta que todos los miembros del sindicato, incluyendo su fundador, fueron expulsados.
Esta segunda oleada de caídos no fue tan perjudicial  para la Humanidad como la primera, cosa que en definitiva le preocupa poco a XR445 –conocido desde entonces como El Segundo Caído-, quien desde su llegada vive en una hermosa playa brasileña.
Obviamente no les diré en cual está. Solo les advierto que si por ventura van al Mundial de Fútbol este año y ven a alguien solitario a la orilla del océano no lo molesten… no es lo que parece ser.

                                       FIN


LA DEMANDA

Este relato se publicó en la Revista Literaria Avda Los Escritores, de Chile.


                                    LA DEMANDA

La reunión se estaba realizando en el despacho de la famosa firma de abogados Smith & Martínez & Arismendi y dada la importancia de la misma se hallaban los tres asociados, cosa que no era muy frecuente. Ante ellos, Pedro Domínguez y su hija, Ana Luisa, que parecía estar algo incómoda por el cariz que venía tomando la discusión.
-Antes de continuar tengo una pregunta- dijo Smith, mientras espiraba lentamente, tratando de ordenar toda la conversación en su cabeza. –Dígame ¿Qué le hace pensar que es un caso que podemos presentar ante un jurado y eventualmente ganar?
Los ojos de Pedro estaban llenos de convicción cuando le contestó –Porque me aseguraron, que de todos los abogados de este país, ustedes son los más adecuados para este caso. ¡Me dijeron que no tienen límites para llegar a la verdad, resuelven cosas que nadie más resuelve y además no le tienen miedo a nada ni a nadie! –Y continuó- ¿Acaso no aceptan casos que nadie más toma? ¿Acaso no han defendido a clientes que, vistos fríamente, no tenían prácticamente ninguna chance de ganar? ¿Acaso no van hasta las últimas consecuencias?
-Exactamente- dijo Martínez.- ¡Usted lo ha dicho! Vamos hasta las últimas consecuencias… ¿Y en este caso usted tiene idea de cuáles serían? ¿Se ha puesto a pensar?
-¡He pensado mucho! ¡Y el honor de mi hija está primero que cualquier otra cosa!
-Padre- le dijo la chica, tocándole el brazo- Ya te he dicho que lo que me sucedió no es deshonroso… ¡Al contrario! ¡Estoy muy orgullosa de lo que está creciendo dentro de mí! ¡El lo dijo! ¡Será el Segundo Mesías!
-¡No me importa si es el segundo, el tercero o el cuarto! ¿Acaso te dijo como se llamaba? ¿Te dijo cuando podrías verlo nuevamente? ¿Se ha comunicado contigo luego de dejarte embarazada? ¡No, no lo hizo!
-No, padre, no lo hizo, pero no es motivo de enojo. El cumplió con su tarea y yo cumpliré con la mía. Lo cuidaré, lo educaré… ¡Y gracias a él se salvará el mundo!
-¡Es evidente que estamos en distinta sintonía, querida mía! ¿Y qué apellido le pondrás? ¿Espíritu Santo? ¡Eras virgen antes y ya no más! ¡Que se haga responsable!
-Padre, sigo siendo virgen… y ya te dije que no fue el Espíritu Santo… fue un ángel.
-¿Escucharon?- dijo el padre mirando a los abogados. -¡Fue un ángel! ¡Hermoso! ¡Bellísimo! Pero no dejó ni una dirección, ni un correo electrónico, ni su nombre, ni su apellido… nada. ¡Cuando lo quieras enviar a la universidad y veas lo cara que es, ya te acordarás del padre que lo engendró, por más virgen que te haya dejado y por más angelical que sea!- Y miró a los abogados nuevamente. –Quiero demandarlo, no me importa quién sea ni donde esté. Mi hija, virgen o no, está embarazada, lo que significa que dentro de unos meses tendrá un hijo, una responsabilidad. ¡Y quiero que su padre comparta esa responsabilidad!
-Pero señor, si lo que dice su hija es cierto y espera el hijo de un ángel… ¿Cómo podremos demandarlo?
-¡Ese es vuestro problema! ¿O acaso por ser un ángel puede embarazar a mi hija sin cargar con sus responsabilidades de padre?
-En eso tiene razón-
-Lo hago por ella. No quiero que mañana el niño no conozca a su padre y quiero, sobre todo, que use el apellido de su progenitor. Sé que es la moda que cada chico use el apellido que se le antoje pero con mi hija no será así.
-Está bien. Déjenos estudiar el caso, aunque mirándolo como el gran desafío que es estaríamos dispuesto a tomarlo. Concédanos unas horas para discutirlo más a fondo.
-¡Gracias!- dijo Pedro, despidiéndose de todos ellos. Lo mismo hizo su compungida hija.
Cuando padre e hija se marcharon, los abogados se miraron pensativamente.
-No sé si reírme o estudiar el caso…- dijo uno de ellos.
-¿Lo tomaremos?
-Creo que sí, pues este caso puede revolucionar la justicia en este planeta… Un humano demandando a un ángel… ¡Revolucionario!
-Aunque hay algo, algo que no me animé a mencionar a nuestro nuevo cliente…
-¿Qué?- le dijeron a tono.
-¡Que los ángeles no tienen apellido!

                                      FIN

                    

EL DEVORADOR

Un relato viejo, con un mensaje que cada vez es más actual.


EL DEVORADOR

“Temperaturas extremas, terribles terremotos en tierra, gigantescos y nunca vistos tsunamis, volcanes en erupción incontrolable, diluvios, sequía de años en lugares antes fértiles, tornados, huracanes, cataratas de lodo sobre indefensos poblados, tempestades desoladoras con granizo y horrendas descargas eléctricas, pestes resistentes a los agroquímicos diezmando las cosechas, animales salvajes antes tímidos ahora atacando a todo aquel humano que se aventurara dentro de sus dominios, viejas plagas transformándose en nuevos flagelos...
Todos estos desastres son una resumida lista de los cataclismos que comenzaron a golpear a la raza humana, a la civilización tal como la conocemos, con una saña y una ferocidad que no parecía natural  y espontánea.”

“Había sido creado con un fin, un sino, que abrazaría mortalmente a esa especie que tan dañina había demostrado ser.
Para los que desde siempre estudiaron los fenómenos naturales estaba claro que habría una reacción, una manifestación de la Madre Tierra, porque tanta destrucción, tanto daño, tanto egoísmo, insensatez y perfidia tenían que tener una respuesta tan drástica  y violenta como la causa.
Esta fue la criatura que algunos sobrevivientes llamaron El Devorador, creado para devorar la civilización  así como la conocíamos y nacido de las entrañas de la misma Nuestra Madre. Este indefinible ser demostró estar perfectamente preparado para cumplir sus objetivos”

“Contaban que no tenía propiamente cuerpo, no uno claramente visible sino que era una presencia, una sensación, una sombra, que te envolvía el corazón y la mente nublándolos, estrujándolos y llenándolos de algo que solo podría llamarse pánico”.
                TRES FRAGMENTOS TOMADOS DE  “Crónicas de sobrevivencia” de Sabin Nokeno.

“Era obvio que El Devorador o El Hijo como le llamábamos castigaría a la civilización de forma inclemente y lo más fuerte que pudiera, pero también teníamos claro  que pronto se daría cuenta que estos ataques, estas advertencias, no serían tomadas en cuenta por los centros de poder económico que decidían sobre cosas como la contaminación de las aguas, de la tierra y del aire, la extinción en masa de especies animales, la quema y tala indiscriminada de bosques naturales, el asesinato de la vida tal como era y debía ser en este planeta.
Nosotros sabíamos que tarde o temprano él  llegaría a la conclusión de que la única y última solución posible era la aniquilación de la especie.
Lo sabíamos.”    
         DE  “Historias de Magos y Alquimistas” de Sebastián Crantev.


La brumosa figura dibujó claramente su contorno cuando se acercó al automóvil estacionado en el muelle. La luna brillaba intensamente pero palideció a una seña imperceptible de aquel que no pisaba sino que parecía deslizarse sobre las salitrosas tablas del embarcadero.
En el interior del coche tres hombres discutían calurosamente y fragmentos de la conversación escapaban del mismo como bocanadas de otros sonidos, tan distintos de los de las olas contra esa sombría costa.
-Disculpen, pero no podemos perder tiempo en presentaciones o saludos  o quejosas palabras cuando lo que tenemos  que tratar es una cosa tan urgente como lo que nos concierne.
-Tienes razón, aprovechemos estos minutos. Saben que los muchachos de seguridad nos vigilan y aquí, aunque no por mucho tiempo, debe ser el único lugar en el que podemos hablar con libertad. 
-¿Y porqué tenemos que escondernos para hablar de estas cosas?
-Porque son solo ideas  y nos pueden tomar por desquiciados si no las proponemos adecuadamente, solo eso.
-Yo estoy aterrorizado, nunca había visto algo igual, no puedo creerlo...
-¿Pero todos vimos lo mismo?
-Sí, por la tarde lo confirmé una y otra vez y es así, como comentábamos  brevemente al mediodía.
-Quizás no tendríamos que habernos comunicado, siendo que vigilan, por culpa de nuestro trabajo, hasta lo que pensamos.
-¿Cuánto tiempo tardarán en sospechar?
-Como máximo un par de horas...
-¿Y qué hacemos?
-¿Cómo qué hacemos? Redactamos un informe, lo firmamos los tres como principales responsables de nuestras secciones y se lo pasamos al Director del Departamento. Pero eso si estamos  de acuerdo y concordamos en lo que vimos.
-¿Y hay explicación para lo que vimos?
-No. No la hay, pero podemos buscarla.
-Si todo esto no fuera un tema tan escabroso sería más fácil de manejar, pero ese grupo de virus no deja mucho margen de error.
-¡Ese! ¡Y los otros! ¡Y la generación de bacterias que estoy trabajando! Todas tienen el mismo patrón de reacción ¡Es  monstruoso!
-Monstruoso. Pero vamos a calmarnos. Es algo demasiado grande, demasiado importante para todos, como para dejarnos llevar por la emoción o por el  miedo...
-Es que tengo miedo.
-Todos tenemos miedo.
-Y no es para menos pero no podemos dejarnos aplastar por él.
-Cierto, cierto, vamos a verificar los sucesos... todo comenzó hoy por la mañana  ¿a qué hora aproximadamente?
-Está registrado en las cintas a las 08:13 hs a.m.
-¿Y en todos los cultivos a la misma vez?
-En todos.
-¿Así que todos los cultivos comenzaron a mutar al mismo tiempo?
-Todos los virus y bacterias de todo el Departamento comenzaron a mutar exactamente a esa hora.
-¡Es imposible!
-¡Pero cierto! En todo el Departamento el procedimiento es el mismo. Revisemos... los virus y bacterias que están estacionados en cada división están conectadas a sistemas automáticos computarizados que siempre tienen una provisión de antídotos preparadas para neutralizar cada una de esas cepas.
   -Suponiendo que se decida utilizar una de estas cepas asesinas como arma , lanzándola sobre una determinada nación, se puede incrementar la producción del antídoto y proporcionárselo a toda aquella persona que no queremos que sea afectada.
-¿Recuerdan aquella conferencia secreta donde se habló de control de población? Se iban a liberar cepas de las nuestras en África, Asia y América Latina… Ellas devastarían la población que no estuviera inoculada con el correspondiente antídoto.
-Estaba todo previsto para fabricar importante cantidad de sueros antivirósicos y antibacteriales, pues pensaban salvar a una cantidad importante de pobladores.
-¡Se habló de más de dos mil millones de muertos! ¡Impresionante!
-¡Lo importante no eran los muertos sino los que se salvarían y eso depende de la fabricación de los sueros Anti!
-La fabricación de Sueros-Antídoto es algo de lo que tenemos que estar orgullosos. Cada vez que hay una leve modificación en los virus o bacterias se debe modificar el antídoto, y todo eso está totalmente automatizado. Si  es necesario, bajo orden expresa se pueden fabricar sueros-anti en volúmenes muy importantes.
-Es natural que cada tanto tiempo ocurra una mutación en la configuración genética de alguna cepa.
-Aunque hay cepas que mudan más rápido que otras.
-Pero todo controlable. Las computadoras siguen instante a instante la evolución de todas las cepas y van elaborando sus sueros-anti.
-Se han realizado grandes logros. Lamentablemente estamos hablando de virus y bacterias mejorados y seleccionados por nosotros mismos para ser utilizados como armas biológicas. Muchos de ellos producen efectos realmente espantosos.
-¡Hay virus monstruosos, el N-225, el HA-883, el Z-211 y su familia!
-¡Y las bacterias de la serie Apocalipsis! No hay una sola de sus, hasta ahora, 32 variantes que no sea más mortal que el más mortal de los virus conocidos hasta hace 10 años.
-Son organismos terribles...
Hubo un momento de reflexión, el temor y la desazón se reflejaba en sus caras. Sudaban y la adrenalina hacía su trabajo de acelerar pulsos... parecía soplar una intangible brisa que  les revolvía las entrañas de miedo y les erizaba los cabellos...
-Es demasiado... Demasiado que a la misma hora todas estas microvidas hayan comenzado a mutar sin pausa como si quisieran despistar a las computadoras, como si no quisieran que se les fabricaran controles, como si quisieran estar libres...
-Libres... ¿Se imaginan a esos organismos libres?
-Sería  El Fin.
-El Fin.
- ...Y hay algo más ¿Vieron la sombra?
-¿La sombra?
Un sentimiento de frialdad los caló hasta los huesos.
-¿Acaso no vieron  la sombra? No intuyeron, como ahora, una fría presencia en los laboratorios, como si la luz cediera, como si nuestra cordura también, como si se apagara un poco la chispa de la vida...?
-Yo ví  algo- murmuró uno.
-Yo también, pero más bien fué una sensación, una impresión-
-Eso es, una sensación, algo...como ahora.
-Es solo imaginación. Lo que no es imaginación es que esos pequeños asesinos están deseando salir a matar...
-No tienen forma de escapar-
-¿No tienen forma realmente?
-No  existe sustancia conocida que pueda consumir las paredes de sus celdas.
-¿Y desconocida?- Todos pensaron en una mutación constante, sin interrupciones, segundo a segundo, miles, centenares de miles, millones, con un propósito... escapar.
-Primero, escaparán...
-Después, nos asesinarán a todos...
-Tenemos que pensar en algo que...
La frialdad aumentó hasta lastimar. Los corazones se aceleraron, la presión parecía que los abrumaría, se les hizo más dificultoso respirar, quizás por la creciente opresión en sus pechos. Lentamente, el automóvil comenzó a moverse, como soplado por un pulmón extraño, se deslizó, se levantó y avanzó hacia donde terminaba el muelle. Repentinamente, una furiosa tempestad en agua y cielo preparó la bienvenida a la caja de metal, vidrio y plástico. Inmensas piedras de hielo que cayeron del cielo rompieron los cristales y golpearon a los ocupantes y antes de que el coche cayera del muelle una inmensa ola lo había arrastrado a las profundidades.
La policía nunca llegó a investigar su desaparición y el Departamento de Armas No Convencionales tampoco –apenas notó las ausencias en sus instalaciones- pues tres horas más tarde y luego de incontables mutaciones 662 virus y bacterias nunca ni siquiera imaginados en este planeta rompieron los sellos y salieron a cazar hasta el último humano de la tierra.
Esa era la misión de “El Devorador”, quién pudo decir “-Madre, misión cumplida-.”

                                                     FIN


EL FACTOR MASCOTA

Para los amantes de las mascotas, muestro nuevamente este cuento, ya publicado en el blog.

                                  EL FACTOR MASCOTA


Los tres hombres se complementaban perfectamente, haciendo el mejor equipo exterminador de ese sistema, razón de más para que sus honorarios no estuvieran siempre al alcance de sus posibles empleadores. Esta vez su paga no solo era tan buena como acostumbraban sino que recibirían una excelente bonificación, todo por un trabajo que parecía el más sencillo de cuantos hubieran realizado en mucho tiempo.

¡Qué apuesta extraña, ésta de los bulkos! Todavía no dejaba de sorprenderse. El anterior dueño había dicho, antes de apostarlos, que eran los animales más tiernos que hubiera conocido  -aunque su poco amigable aspecto y sus garras y dientes gigantescos lo disimulaban mucho- y que comían, a pesar de su gran tamaño, sorprendentemente poco y que fácilmente valían el doble de lo que estaban apostando. Como el mundo de donde venían los animales y su dueño era desconocido por todos, ninguno pudo aconsejarlo sobre qué tanta verdad había en sus palabras pero ¡qué más daba! ¡No sería la primera vez que apostaba a ciegas! Fue una corazonada pues... ¿qué necesidad tenía él, que nunca había tenido especial afecto por ningún organismo vivo, a excepción del suyo, de arriesgar dinero para ganar esos voluminosos animales? Fue al verlos tras esas rejas, con ese aire de resignación y enorme  desamparo, que sin saber bien por qué, aceptó la apuesta... y los ganó. Los ganó como había venido ganando todo lo que apostara quien quisiera jugar con él.
Un buen día el capitán de la nave le mostró un planeta, con difusas explicaciones y disculpas le dijo que allí se bajaría y lo depositó en ese mundo con todas sus pertenencias, incluyendo por supuesto la pareja de bulkos.
Le dieron, aunque tuvo que pagar buen dinero por ello, abundante alimento, un purificador de agua, una cabaña de auto ensamblaje y productores de energía como para que no le faltara luz por las noches. Claro que con todo ese equipo no le sacaban de arriba el problema   de lo que pasaría cuando se terminaran los víveres… ¿Qué haría cuando no tuviera qué comer? Sus mascotas parecían muy amigables pero... en caso de tener hambre ¿no verían en él un bocado tentador?

Tenían como siempre, todo cuidadosamente planeado. Habían estudiado la operación como solían hacerlo, separando y analizando cada factor que lo componía: El Factor Terreno…  El planeta era un gigantesco pantano y el lugar en particular donde se encontraba su víctima era una pequeña isla, inaccesible por tierra, con una fauna acuática con predadores de poco porte y poco o ningún peligro y sin ninguna especie especialmente peligrosa en el aire; El Factor Víctima, en donde ésta víctima, a diferencia de otras muchas no era potencialmente peligrosa por sí misma. Su objetivo era un jugador, muy hábil con los naipes pero totalmente incapaz de cualquier comportamiento violento. Había cometido la gran estupidez de robar una enorme cantidad de dinero y documentos de una de las asociaciones mafiosas más grandes de ese sector del universo y había escondido todo en algún lugar. Tendrían que, antes de matarlo, lograr que confesara el lugar donde estaba esa fortuna. Pero por lo demás, ni siquiera tendría armas con él. El Factor Seguridad Externa era algo que muchas veces los inquietaba pero esta vez hasta esa ventaja tenían. No tendrían que preocuparse de guardaespaldas profesionales armados a guerra, ni de intrincadas tecnologías de protección, nada de eso. Solo había un factor que puso, al  principio, algo de incertidumbre, lo que llamaron El Factor Mascota. Es que se habían enterado por el capitán de la nave de que su objetivo había ganado en una partida dos animales de aspecto impresionante, un tiempo antes de su expulsión del navío estelar y habían descendido con él. En realidad había sido esa antipática manía  de ganarle todo a todos lo que había impulsado al capitán a despedirlo de la nave, bajándolo en tan desolado lugar. “De otra forma –explicó- no se hubiera detenido hasta ser dueño de la nave o hasta que le quemaran el vientre con un triple láser”. Antes de descender, el anterior dueño de sus mascotas volvió a tranquilizarlo: “Esas criaturas, a pesar de su gran tamaño y de su fiero aspecto, son totalmente inofensivas. Imagínense, en todo el viaje no realizaron ni una sola vez un ruido molesto. ¡Ni siquiera abrieron la boca para algo que no fuera bostezar o tragar su escasa alimentación!”

Ya con poco alimento había resuelto guardar lo que quedaba para su consumo y liberar a sus adorados bulkos para que se alimentaran –si podían- por sí mismos. Como ellos portaban correas de seguridad automáticas –dispositivos muy utilizados en mascotas al aire libre- lo solucionó programando las correas para que no se acercaran a menos de cincuenta metros estándar de la cabaña. El no salía mas allá de esta distancia pues a partir de allí comenzaba el penumbroso pantano. Luego, los llevó fuera de este círculo y los soltó, no sin antes retirarles la pesada dosis de tranquilizantes que desde hacía mucho tiempo se les suministraba. El anterior dueño le había advertido –y con extrema seriedad- que bajo ningún concepto debía retirarles las dosis diarias de drogas porque podía ser catastrófico. Le explicó que les eran indispensables para adecuarse a un medio ambiente tan extraño e incompatible con su naturaleza como era el de una nave espacial, y que de otra forma se liberaría su temperamento, demostrando su hostilidad hacia el entorno. Con su docto y veraz tono no logró convencerlo del todo pero de todas formas había cumplido religiosamente suministrando hasta ese momento, ya sea en los sólidos como con los líquidos, sus tranquilizantes. Pero si iba a dejarlos a sus expensas para que se las arreglaran comiendo lo que pudieran, tenían que estar en buenas condiciones, tanto como nunca. Era lo menos que podía hacer por ellos. Había observado sus ojos y estaba seguro que una fuerza destructora, cual joya extraña, se agitaba tras ellos. Pero sabía que también había afecto tras esa lejanía propia del sopor de las drogas y él les correspondía jugando, poniéndoles nombres extraños y contándoles sus aventuras como jugador.
Luego de su liberación la transformación fue progresiva pero no por eso menos sorprendente. Era como si se hubiera roto la cáscara de un huevo y hubiera salido de su interior un ser completamente distinto a lo que uno podía imaginarse por la envoltura. Poco a poco, a medida que se iban escapando del efecto de las drogas comenzaron a moverse con cierta agilidad y en cierto punto comenzaron a saltar y a corretear entre las marismas –le sorprendió que no se ahogaran allí mismo- emitiendo rugidos y voces discordantes que nunca les había escuchado antes, sonidos tras de los que se vislumbraba auténtica felicidad por su recién adquirida libertad. Luego no los vió por dos días. Al tercero, aparecieron con un voluminoso trozo de carne que parecía un miembro locomotor de algo, no sabía de qué –ni quería saber- y se lo dejaron al borde del límite marcado por las correas. Como si estuviera soñando se vió tomando la carne, asarla, y al comprobar su buen sabor  -aunque algo exótico- devorarla. Así comenzó una relación extraña y nueva, por lo menos para él. Maravillado, razonaba que quizás su anterior dueño había entrenado a sus mascotas para compartir sus presas y ellas seguían esta costumbre.
Dentro de la desolación en la que vivía, tuvo la tranquilidad de que no moriría de hambre.

Los tres iban  separados por unos treinta metros. La noche estaba tan oscura como podía desearse para el tipo de faena que los ocupaba. Se deslizaban de matorral en matorral, a escasos dos metros de la superficie del pantano.
-¿Hay algo?
-Nada extraño.
-¿Seguro que no hay fauna peligrosa aquí?
-Segurísimo. No hay en este planeta ningún animal carnívoro que signifique amenaza alguna para nosotros... ¿Por qué preguntas?
-Porque sucede algo extraño. ¿No sienten una sensación? –los sensibles intercomunicadores por un momento dejaron de transmitir hasta la respiración de los cazadores quienes, instintivamente, pararon a escuchar.
-En realidad no se siente nada, está todo silencioso...-
-¡Eso! ¡Silencioso! No es normal en un lugar como éste. Pero... ¿No sienten como si nos estuvieran observando?
-¡Vamos! ¡Estás sugestionado por el lugar!
El pantano era en verdad lúgubre. Colgajos de luz se deslizaban entre las ramas de algunos arbustos y una alfombra de variadas especies vegetales, que en ocasiones dejaban asomar espejos de agua bañados en vaporosa bruma, era todo lo que había para ver. En ocasiones, una brisa fría los sumergía en una bolsa de niebla que al retirarse los dejaba brillantes y húmedos...
-¡Deténgase! ¡Mis detectores marcaron movimiento, movimiento hacia ti, Tres!
-¿Hacia mí?
-Sí, pero ya no hay nada.
-Puede ser cualquier cosa. Si no hay peligro ¿por qué preocuparnos y ponernos nerviosos? Es un desgaste inútil. Pero... ¡hay algo delante de mí!
-¿Qué?
Tres fue capturado y bajado de su vehículo apenas con un chapoteo, sin un grito.
El deslizador quedó flotando, solo y sin tripulante, allí mismo.
-¡Uno!
-¡Ya lo sé! ¡Busquemos a Tres!
-¡Yo ví como una sombra lo sacó de encima de su aparato! ¡No lo encontraremos! ¡Sigamos y acabemos de una vez!
-¡Elevémonos y salgamos de esta zona!
Cuando ya casi alcanza la seguridad de la altura, de un matorral arborescente un enorme y difuso soplo de oscuridad salta sobre Uno. Es el adiós. Allí queda su deslizador, a escasos metros sobre el pantano.
El chapuzón, el grito ahogado, la alarma, la ráfaga del triple láser que hace hervir el agua y quema tallos y hojas... Dos está enardecido. Está a punto de tirar un potente explosivo en el lugar pero el trabajo se iría al diablo y con o sin sus compañeros tiene una misión que cumplir. No se acercará a la superficie del pantano. Hará un semicírculo y caerá exactamente sobre la cabaña. Eso hará. Matará al cretino que tiene que matar y tendrá que disfrutar él de la paga de todos ¡Qué remedio! Eso lo anima.

Sonó la alarma.- ¿Alarma de qué?- se preguntó, al tiempo que se enderezaba en su lecho. Buscó el interruptor de la luz y el lugar de donde salía el molesto sonido -¡No puedo creer! ¡Me despierta para esto! Aunque ¿si me atacan a mí? ¡No tengo ninguna defensa contra ellos!-
Preocupado, reforzó las puertas y ventanas y se recostó, sin poder dormir y con la luz encendida. Lo último que esperaba era que se terminaran las fuentes de energía de las correas de sus mascotas. Ahora estaban realmente libres, libres para ir donde quisieran ir, libres aún para acercarse a su cabaña, tirar la puerta y entrar en ella. ¡Diablos! ¡Tenía que sacarse esa idea de la cabeza! Pero pensó que esa noche tardaría mucho en dormirse.

-¡Allí estaba! ¡Pero con la luz encendida! Estaría despierta su presa ¡No importaba!-
Acercó el deslizador a escasos metros de la construcción y se aproximó a pie. Sería menos visible así. Preparó su láser, revisó su cuchillo y si no hubiera sido por un leve chapoteo a sus espaldas y un titilar nervioso de sus detectores de vida y movimiento, hubiera en cinco minutos tirado abajo la puerta, dominado al ocupante y mediante poderosas drogas le hubiera sacado el secreto paradero del botín. Luego lo hubiera asesinado, retirándose con tanta rapidez como había llegado...pero el chapoteo fué la diferencia. Nunca llegó a levantar su láser para destrozar la puerta de la pequeña construcción. Tampoco llegó a sentirse otro ruido que el desgarro de ropas, huesos y carne propios de la división de una presa.

Es que los bulkos son leales por naturaleza. Son terribles animales que desde milenios conviven con el hombre bajo códigos muy especiales en ese mundo salvaje y lleno de pantanos y aventuras de donde arrancaron a dos de sus fieras. Habían encontrado allí un lugar parecido a su mundo natal y habían encontrado también a quién servir ¿Qué más podían desear? Pronto se agrandaría la familia y conquistarían poco a poco, todos los pantanos.

Nunca olvidó el sabor de la carne que le ofrecieron sus bulkos al día siguiente, carne que esta vez le dejaron en la propia puerta de su sencilla vivienda y tampoco pudo evitar vomitar cuando descubrió las armas, el deslizador y otros restos de la matanza, a escasos metros de la cabaña.
También comprendió que aunque no pensaba aceptarles carne sospechosa por un tiempo, era afortunado al poseer tan hermosa pareja de mascotas, adquiridas por una corazonada que le había salvado la vida.
Al tiempo, utilizando el deslizador reconstruyó lo ocurrido e incluso recuperó la nave que había utilizado los asesinos para llegar al planeta. Tenía muchos deseos de disfrutar de su antigua vida pero la prudencia le aconsejó esconder la nave, borrar huellas y permanecer en ese planeta un tiempo más, pues... ¿en qué otro lugar estaría más seguro?

   

                                             FIN




HAY CONTRATOS Y CONTRATOS

En estos días que mi gran amigo Roberto Bayetto lanzó el Número 10 de Diáspar, la mejor revista de Ciencia Ficción y Fantasía de mi país, les vuelvo a presentar un relato publicado en el primer número.  



                      HAY CONTRATOS Y CONTRATOS

"El demonio existe y siempre existirá, a menos que tomemos una cerilla y encendamos las acartonadas multidimensiones."
                                               Frag. de "Polidimensiones", pág. 27 de Eleanor Brooks


El extraño ser, fulgurante espanto, se alegró muchísimo al ser llamado.
-¡Al fin! Pensé que ya nadie me necesitaba. Hace como mil años que espero una invitación.
-No creo que tanto tiempo- respondió el otro.
-Bueno, quizás no tanto... ¡Pero que importa! Lo cierto es que quieres disfrutar de mis atenciones ¿no?
-No.
-¡Vamos, no me tomes el pelo y ven a mi Reino, dijera aquél! ¡Je,Je!
-Temo que no logro entenderlo totalmente, señor, sólo quería indagar sobre la Srta Marix Astru, modelo no desarmable R-15437.
-Me suena, me suena... pero olvidémonos de eso y pasemos a la perdición de tu alma...
-Ella lo ha demandado señor, y a propósito, no poseo alma.
-¿Qué no tienes alma? ¿Me demandó? ¡Maldita puerca!
-Dice que usted no cumplió el contrato.
-Vamos, esto es una burla. Si supieras lo que dice el contrato...
-¿Lo que dice...?
-¡No! ¡No! ¡En voz alta no!
-Dice: ORGASMO INFINITO.
-¡Uy! ¡Lo dijo nomás!
-Y usted no lo cumplió.
-¡No lo cumplió, no lo cumplió! ¡Mirá  como quedé! ¡Perdí 40 kilos en una semana!
-¡Pero el contrato es muy claro, señor!
-¡Tú no entiendes, hubo trampa! ¡Cómo iba a saber que ella era un ingenio semi-artificial e insaciable!
-¡No es cosa mía! Desde este momento está usted a mi cargo, para comparecer ante el tribunal de...
-¡A tu cargo las pelotas!, dijo El Diablo y se esfumó.
La persecución recién comenzaba.



                                                              FIN