Espero que estos primeros seis meses de 2018 les hayan sido prósperos y felices… En caso contrario pues, nunca, nunca, pierdan la esperanza ni dejen de sentir por dentro esa fuerza, la fuerza que nos hace ser los luchadores que en el fondo todos somos. Mis mejores deseos para lo que viene. Por las sonrisas, la ciencia ficción y la fantasía, un abrazo desde Uruguay.

jueves, 11 de octubre de 2018

EL OLOR


No hubo ninguna señal previa, ninguna advertencia… sucedió sencillamente que una mañana se despertó y se descubrió transformado en un ser extraño y para algunos, increíble. Estaba tan desconcertado que llamó inmediatamente a su médico de confianza y cuando parpadeó un par de veces ya estaba en un moderno sanatorio, bajo la vigilancia de todo un grupo de especialistas y sometido a todo tipo de pruebas. Hipersensibilidad, eso fue lo que le diagnosticaron los médicos. ¡Y qué palabra tan escasa para describir la amplitud de sus sentidos! La vista, el olfato, el gusto, el tacto, el oído, llevados hasta un punto en que no había absolutamente ningún ingenio mecánico que pudiera igualarlos. Pero eso en realidad lo descubrieron los científicos que comenzaron a llegar como abejas atraídas por la miel. Si pensaba que su vida había dejado de ser su vida antes de caer en manos de los científicos, luego todo estuvo totalmente fuera de control. Es que había revolucionado a la ciencia mundial y en torno a él pululaban los que teorizaban sobre las causas de los cambios, los alcances de sus facultades y los que lo estudiaban lo más a fondo posible. Fue mantenido en secreto para el resto del planeta, pero en el mundo académico no había un solo especialista que no lo conociera ni uno que no hubiera diseñado o soñado con diseñar pruebas para medir su increíble sensibilidad. Y él, asombrando a todos, pasaba cada una de las pruebas y nunca, ni una sola vez, se equivocó… sus sentidos no solo eran increíblemente agudos sino también infalibles. Por eso fue que cuando comenzó a sentir lo que él describía como un fuerte y espantoso olor, nuevo y terrorífico, y lo manifestó a los que lo estudiaban, todos se preocuparon. Todo el mundillo científico estaba más que revuelto por ese desconcertante y amedrentador aroma que a él le quitaba el sueño y le erizaba los pelos de miedo, más teniendo en cuenta que ni aún el más delicado examen del aire mostraba partícula extraña alguna… el aire estaba tan limpio que parecía un pecado respirarlo.
Le llevó su tiempo identificarlo y cuando lo logró, comunicó asustado su descubrimiento.
La alarma fue general y por una vez los principales científicos de todas las disciplinas de todo el mundo se pusieron de acuerdo y bloquearon de múltiples maneras una y cada una las armas de destrucción masiva que estaban seguros pronto serían utilizadas… pues el olor, ese aroma tan fuerte, claro y nauseabundo, un olor que lo hacía temblar de terror, era ni más ni menos que OLOR A EXTINCIÓN.

                                                             FIN




viernes, 13 de julio de 2018

INTRO



 Les diré que estos primeros seis meses han pasado sin gran cosa que contar. Sigo con mi música –llevo ocho canciones nuevas este año-, leyendo –de todo, como siempre-  y escribiendo. Aparte de estar siempre con uno o dos cuentos, estoy tratando de avanzar en la novela que quiero publicar aquí y en alguna otra más. Con dificultades,  como escribí antes, pues la novela es un mundo nuevo y distinto para mí y todavía me falta para pisar con confianza allí. Como también mencioné en algún momento, escribiré quizás aquí mismo sobre las dificultades que tuve, pues si bien creo que cada uno de nosotros tendrá sus propios “obstáculos”, de acuerdo a sus características de escribir, de abordar los temas y de sus objetivos, quizás haya algo que le resulte útil a alguien. De todas maneras no comenzaré a publicar aquí hasta no tener un centenar de páginas listas y revisadas… ese momento llegará, pronto. Esta vez les muestro siete cuentos, aunque tres de ellos ya están en el blog.

Como siempre, habrá algo de humor en ellos, es inevitable… es mi forma de escribir. No me divierte tanto escribir, porque me da trabajo –supongo que al no ganar dinero por escribir parece que fuera máaaas trabajo- pero sí me gusta el resultado y al tiempo releo los cuentos y vuelvo a reírme. A veces puede parecer que mi sentido del humor es algo extraño pero bueno… Una amiga a quien quiero mucho me dijo una vez que siempre hay algo más, algo oculto para una segunda lectura, como subniveles o algo así… no siempre es así pero muchas veces tienen algo más, aparte de la sonrisa. Aunque les aclaro que soy un tipo muy crítico con lo que vivimos, en lo local, en la región y en el mundo y hay cosas que me preocupan y enojan muchísimo, por más que eso no se note…
Creo que las personas que leemos ciencia ficción en general somos así, refiriéndome a ser observadores y críticos de la realidad que vivimos. Claro que tendremos diversidad de enfoques sobre tal o cual situación o problema, es normal, pero es inevitable que miremos a nuestro alrededor y hagamos el ejercicio de ¿A dónde vamos si esto sigue así? –si mal no recuerdo una frase “asimoviana”- o algo por el estilo. La gente “normal” lo hace, pero supongo que para nosotros es casi una religión… que no quiere decir nada en realidad porque darte cuenta de algunas cosas no significa que intentes o puedas cambiarlas. De todas maneras creo que tanto la ciencia ficción como la fantasía pueden ser portadores de lo que queramos, plataformas para comunicar lo que se nos ocurra aunque también puede, obviamente, utilizarse solo con fines distractivos.
  “EL SORTEO” será el primer cuento… un chiste. “Y PARECÍA TAN INOFENSIVO…” ya no es un cuento tan inofensivo y puede dejarnos pensando. Es un cuento que le envié a un amigo  hace años y puede –no estoy seguro- que esté publicado –si lo está, no recuerdo dónde-. Pero aquí no lo he mostrado, hasta ahora. Luego viene “EL TODOS CONTRA TODOS”… que también es para sonreír un poco.
Ya saben que soy uruguayo y por tanto vivo el fútbol bastante intensamente. Les diré que en Uruguay hay dos tipos de pasión futbolera: La que mueve la selección nacional y que implica a casi todo o a todo el país y al fútbol “sin” la selección nacional, que es el resto del fútbol que existe. Yo soy fan de todo el fútbol; miro las ligas inglesa y española cuando puedo y también algunos partidos de fútbol de mi país, sobre todo aquellos del cuadro del que soy “hincha”; en ocasiones también fútbol argentino, italiano, mexicano y francés. Este domingo se decide el mundial entre Croacia y Francia, espero que con un buen juego. Lo cierto es que aunque estoy trabajando ahora en un cuento que gira en torno al fútbol, muestro aquí, como homenaje a la fiesta máxima del balompié tres cuentos en donde el fútbol, balompié o soccer es, sino protagonista, estrella invitada. La salvedad es que estos cuentos ya los publiqué aquí… los que han leído todo lo que contiene el blog, pues, je, ya los habrán leído… Los relatos son “EL BEBEDOR DE INSULTOS”, “PROHIBIDOS LOS MANTRAS” y “EL APOSTADOR”.
¿Se han puesto a pensar en el escándalo que tienen con el VAR, cuando nosotros sabemos que el arbitraje realizado por humanos tenderá a desaparecer? No sé cuándo, claro, porque no solo alcanza con tener la tecnología –que quizás ya existe- sino todo lo que hay que franquear para que sean las tecnologías las que marquen y señalen las faltas reglamentarias…
El “bonus” esta vez se llama “ARTESANÍA ARÁCNIDA” y lo escribí pensando en niños y pre-adolescentes, pero a los grandes también les puede gustar –a mí me gusta, bueno, con mi mentalidad no es un mérito-.
Para despedirme, algo que les debía es una opinión sobre RR Martin y su “Canción de Hielo y Fuego”. En la publicación pasada lo comparé con “La Rueda del Tiempo” de Robert Jordan y había mencionado que me gustaba más esta última saga. Una opinión muy personal, claro, basada en el tipo de cosas que me gusta o que disfruto más leer. El caso es que Martin hizo algo que creo ha sido muy valioso… es que hasta donde sé nadie había trabajado a ese nivel los personajes de una novela –o una serie de novelas- del género. Eso es un mérito inmenso, en mi opinión. La verdad es que hasta su “Canción…” Martin no era un autor que me hubiera llamado muchísimo la atención… pero es sin duda una obra impresionante y sería injusto no destacarlo como un “grande”. Además hay que tener en cuenta la serie y el impacto que ha tenido… ¡Es fabuloso! Es que su éxito le ha hecho mucho bien al género, como impulsor por lo menos, que lo que sale de allí bueno, es otro cantar, pues hay de todo.
Luego, para los que no la conocen, quiero recomendar otra saga: “La Compañía Negra” de Glen Cook. Estos libros son de la categoría que llamaría “inspiradores” –entre los cuales destacaría a “Dune”, de Frank Herbert- pues varios autores han reconocido su influencia. Si no leyeron esta saga, vale la pena leerla… y además, también me atrevo a recomendar “Hija de Humo y Hueso”, de Laini Taylor. La primera saga es de unos diez volúmenes y esta última de tres. No son libros nuevos, digamos… no tengo como leer libros que salieron “recién”… pero como son sagas que he leído más de una vez les puedo garantizar que si, por ahí tienen mis mismos gustos, estos libros les van a gustar.
De mis lecturas “fuera de contexto”, hay un libro al que recién estoy comenzando a leer… Año 400 AC… Diez mil soldados mercenarios griegos son contratados por un príncipe persa para destronar a su hermano. En una batalla, ya en Persia, cae muerto el príncipe, por lo que quedan sin empleo. Poco más tarde,  los mandos del ejército griego son emboscados y muertos  y el grueso de la tropa comienza el retorno a su patria. Solos en territorio hostil y bastante lejos de Grecia deben hacer su propio camino de vuelta. El libro… “Anábasis” y el escritor: Jenofonte… y la historia es verdadera. Lo interesante, además de lo increíble de la historia es que Jenofonte fue el que condujo las tropas de vuelta y que esta aventura de Los Diez Mil como se les conoció, fue una especie de entrada de mesa a las conquistas de Alejandro Magno, algunos años más tarde.
Les deseo lo mejor y gracias por estar ahí.

                      

EL SORTEO



       
¡ESTE AÑO NO HAY MELONES!, eso decía el cartel, con letras grandes y bien dibujadas.

¿Así que quieren saber por qué Pirrichín Gome, este año no tiene melones?
El 27 de diciembre del año pasado Pirrichín fue, como tantos otros vecinos y vecinas hasta la plaza, como es costumbre todos los años, para presenciar los resultados de El Sorteo. Para algunos El Sorteo, para otros La Lotería, lo cierto es que era el suceso anual más importante y era transmitido en vivo en una gran pantalla que se colocaba para las grandes ocasiones.
La mayoría de ellos llevaban lápices y pequeños cuadernos, donde anotar algún resultado especialmente interesante. Muchísimos además llevaban algún bocado liviano, algo de beber y una silla o banco plegable para sentarse, pues El Sorteo no era algo que tardara poco.
Claro que no es necesario ir hasta allí… tampoco es necesario anotar nada. Todos los resultados están en las terminales hogareñas y para obtener toda esta información solo hay que consultar la pantalla pero… no es lo mismo. Una cosa es estar en tu casa, revisar y volver a revisar, pensar, planificar, enojarse -o alegrarse- y muy otra es encontrarse con los vecinos y vecinas, charlar, ver sus caras y compartir la tensión previa del sorteo y luego sus resultados. No hay nada como eso.
La hora llegó y luego de un número musical que hizo bostezar a los más viejos y llevar el ritmo a los más jóvenes un presentador irrumpió en la pantalla.
-Buenos tardes, estimados conciudadanos y conciudadanas, bienvenidos a la Edición Número 68 de nuestra Lotería Climática Planetaria-
El Control Climático era un hecho en todo el planeta desde hacía ya muchos años. Lo que no se había podido resolver adecuadamente eran las controversias y discusiones sobre qué climas le correspondía a cada región o “por qué a tal lugar tantos milímetros de precipitaciones y a nosotros tanto” o “por qué estas temperaturas tan bajas” o “por qué estas temperaturas tan altas” o decenas de reclamos más. Es que era imposible no solo imponer a todo el planeta el mismo clima benevolente y deseado sino que además era imposible tener a todos climáticamente contentos. Nunca una configuración climática tuvo el cien por ciento de aprobación de la población afectada y el gobierno estaba seguro de que si le tocara a alguna región en particular un año entero de primavera, también se quejarían.
Cansadas de tantos conflictos y de probar soluciones, las autoridades  habían decidido implantar una lotería, un sorteo anual, en donde todo el planeta era dividido en secciones y sub-secciones y allí se determinaría qué clima tendrían durante un año exactamente, hasta que se hiciera el sorteo siguiente.
No era la solución perfecta pero era una solución y aparentemente imparcial, así que se comenzó a hacer año tras año.

El espacio frente a la pantalla se había llenado de bullicioso público. Pirrichín, que había llegado temprano como siempre, había instalado su silla en la primera fila y entre él y la pantalla solo había algunos representantes del gobierno y un puñado de agentes del orden, que cuidaban no solo la pantalla sino también de que nadie, al tomarse a mal alguna configuración climática hiciera algún desbarajuste.
No era el caso de ese pueblo, pero en otros lugares se habían dado violentas revueltas con todo tipo de actos vandálicos en protesta por un clima que pensaban les había sido desfavorable.
Claro que a nadie le tocaba un año entero sin llover o un año entero lloviendo… Existía un equilibrio climático planetario y a este equilibrio lo administraban los técnicos climáticos y sus cerebros auxiliares y por supuesto si decían “En tal lugar a partir de las 14 y 35 lloverán 15 milímetros” así sucedía. Lluvia, nubosidad, velocidad y dirección del viento, humedad y  temperaturas ambientales, todo se sabría de antemano, justo ese día.
Eso era un gran y ventajoso cambio para los humanos.

Pirrichín estaba expectante. Sus melones se habían vuelto famosos. Con su exquisito sabor y su gran tamaño ya había comprometido gran parte de su futura producción. Solo necesitaba plantar en febrero.
La verdad que El Sorteo lo había beneficiado mucho en estos últimos años, con pautas climáticas muy apropiadas para el cultivo de melones, que se habían vuelto su especialidad y sus últimas producciones habían sido espléndidas, con magníficas ganancias. Es más, en el sorteo pasado, eufórico, había abrazado y estrechado las manos de todas las autoridades civiles y a los policías que estaban en el frente de la pantalla. Claro que ellos no tenían absolutamente nada que ver con la planificación del clima pero a algún representante del gobierno tenía que comunicar su alegría... ¿Y qué mejor que ellos?
En ese momento él estaba tratando de calcular mentalmente –por enésima vez- cuánto dinero ganaría con su próxima cosecha cuando comenzó a bajar de a  poco a la realidad, cayendo en la cuenta de que ya estaban detallando el  futuro clima de su región…
-No…- comenzó a gruñir- ¡No, no, no! ¿Qué hacen? ¡Está todo mal!- terminó gritando.
Como estaba en primera fila, las autoridades que él tanto había ensalzado el año anterior lo miraron esta vez con gesto adusto. “¡Cállese!” le dijo uno discretamente.
Pero su tono de voz no fue suficiente para ser escuchado.
Pirrichín estaba gritando nuevamente -¡Está mal, todo mal! ¡La máquina se equivocó! ¡Con esa configuración de clima no podré plantar mis melones! ¡No llueve cuando tiene que llover y llueve cuando no tiene que hacerlo! ¡No puede estar bien! ¡Se equivocó! –y para terminar gritó -¡Las temperaturas también son horribles!-.
Los guardias civiles lo miraron con perrunas ganas de hincarle los dientes…
-¡Cállese de una vez!- le dijo uno
-Pero es que se equivocaron- contestó, en un tono mucho más bajo.
-No se equivocaron, claro que no, nunca se equivocan.
Pirrichín iba a abrir la boca para contestar cuando le dijeron nuevamente
-¡Ni hable! ¡Está molestando a todos con sus reclamos!
Pirrichín miró hacia ambos lados y discretamente hacia atrás y se sintió  observado y también criticado.
-Pero yo quería plantar melones en febrero…
-Lo siento mucho, si quiere plantar melones tendrá que mudarse a una configuración climática más apropiada.
-¿Configuración climática más apropiada? Mi tierra está acá, pinche pendejo… ¡A la mierda la lotería!
-¿Perdón? ¿Qué dijo?
-Nada, nada de nada, solo murmuraba para mí…- ¡Cabrón!, dijo totalmente en su interior.

Así que por eso este año no tiene melones.
¡Y no hagan que se los cuente dos veces que no estoy de humor! ¡Yo también me había aficionado a los melones de Pirrichín!

 ¡ESTE AÑO NO HAY MELONES!, eso decía el cartel, con letras grandes y bien dibujadas.

                                          FIN

¡Y PARECÍA TAN INOFENSIVO!


                      
Xerc, Truc y Nec estaban muy nerviosos. En pocos instantes recibirían la visita de El Excelso Trin, Supervisor de Xenobiología de Primera Clase, un científico extremadamente serio y de los más destacados entre los certunianos. No era la primera vez que Trin visitaba el Centro de Investigaciones, pero esta vez no era una visita común y corriente; esta vez había algo muy importante para mostrarle.
Su proyecto consistía en el estudio de una de las especies más crueles y destructoras del universo conocido, una con la que todavía no habían tenido mucho contacto, pero que era precedida por su reputación. Era para estar preparados que querían estudiarlos y finalmente, luego de innumerables operaciones entre las cuales la más inocente era el contrabando interplanetario, habían logrado hacerse de un número bastante importante de embriones y de todos ellos, finalmente, habían logrado un espécimen en su estado adulto. ¡Solo uno!
Eso era lo que Truc le comentaba al visitante en ese momento, haciendo hincapié en todo el despliegue de inventiva y el esforzado trabajo de todos ellos para llegar a ese objetivo.
-¡Resulta curioso que una especie tan dañina resulte a la vez tan frágil y que tenga tan bajos índices de sobrevivencia!- decía El Excelso.
-¡Son extremadamente débiles!- dijo Truc.
-¡Y sumamente sensibles a los mínimos cambios en temperatura, presión ambiente y humedad!- dijo Nec.
-¡Y ni que hablar de su alimentación!- terminó Xerc.
Ya estaban frente al ser en cuestión, que tras una pared transparente, los observaba sin hacer el más mínimo gesto.
-¿Y cómo los llaman?- preguntó el visitante.
-Nosotros los llamamos “humanos”, pues es así como ellos se autodenominan.
-¡Humanos! –exclamó, mientras lo observaba detenidamente- ¡Parece tan inofensivo! No tiene exoesqueleto, ni pelaje, tiene todas sus partes blandas expuestas, no tiene garras, ni grandes dientes… ¡Ni siquiera parece muy fuerte! –Pensó unos instantes, mientras seguía contemplando al humano- ¿Este animal es capaz de destruir mundos? ¿No se habrán confundido y les trajeron los embriones equivocados? ¡Esta cosa parece ser incapaz hasta de cazar al más tonto de los “rispichis”! –dijo, soltando una risa muy certuniana. Era evidente que el visitante se estaba divirtiendo.
-Tiene razón, Su Eminencia- dijo algo avergonzado Xerc- Quizás nos engañaron.
Y agregó Nec –A nosotros nos parecía sospechoso que una especie tan peligrosa resultara tan frágil y desvalida… ¿Recuerdan que hubo que darle de comer en su boca por centenas de nuestros ciclos temporales? ¡Sino se hubiera muerto de hambre!
-¡De hecho la inmensa mayoría de los embriones que nos trajeron se murieron!- afirmó otro.
-¡Creo que nos burlaron!- dijo entonces Nec, quien ya sabía cual sería la consecuencia de haber gastado tanto tiempo y recursos desarrollando y estudiando algo que evidentemente no merecía tantas molestias y esfuerzos.
-¡Pero tienen fama de peligrosos!- protestó Xerc-
-¡Estimados colegas, creo que los han timado vergonzosamente! ¡Esa “cosa” no puede ser peligrosa! –dijo finalmente El Excelso, con un tono que sonó a sentencia.
-¡Hagamos una prueba!- dijo Xerc, fuera de sí, pues sentía que su carrera estaba pendiente de un hilo -¡Una última prueba!
Sus compañeros de trabajo, que nunca lo habían visto tan exaltado, lo miraron sobresaltados.
-¿Qué prueba sugiere?- dijo Trin, mirándolo con curiosidad.
Xerc se movió rápidamente y sacó, de un escondite de la pared a sus espaldas, una pistola láser.
-¿Qué pretende hacer con esa arma?- le preguntó el supervisor asustado.
-¡Quiero someter al humano a una última prueba! ¡Si es cierto que son peligrosos, instintivamente tomará el arma e intentará atacarnos!
-¡Pero sin aprendizaje no sabrá siquiera qué cosa tiene ante sí!- protestó Nec.
El Excelso Trin miró con profunda curiosidad a Xerc. Le llamaba la atención esa conducta tan inestable en un científico de su categoría. Estaba claro que sin aprendizaje el animal no sabría ni donde estaba el tubo de descarga del arma… Pero también sentía cierto placer al ver como alguien tan racional como Xerc se dejaba dominar por la desesperación. Así que lo instigó a seguir.
-¡Yo estoy convencido  de que esa “cosa” es totalmente inofensiva, sepa o no sepa distinguir un arma!- dijo
-¡Está todo dicho entonces!- dijo un decidido Xerc. A continuación entró a la habitación y sin ninguna reacción por parte del humano le colocó ante sí el arma.
Este se acercó lentamente a la pistola, la miró, la tocó con un dedo, luego intentó tomarla, se le cayó… finalmente la tomó entre sus manos.
-¡Era hora!- dijo entonces Trin, con una risa; los demás observaban con cierta frialdad lo que sucedía.
El arma daba vueltas entre las manos del humano…
-¿Y usted espera que “eso” tome el arma y nos apunte?- le dijo muy divertido Trin a Xerc.
Este se quedó callado.
-¿Y que sucedería –continuó Trin- si por una rarísima casualidad acciona el gatillo del arma y esta se dispara?
-¡Sería imposible! Tiene el seguro puesto y además la carga está desactivada…
Mientras tanto, el ser pálido y totalmente desprovisto de pelo seguía estudiando y palpando la pistola…
De pronto un zumbido brotó de la misma.
-¿Me parece o ese zumbido indica que la carga está activada?
-¡Bah, puede ser, mera casualidad! Pero ni siquiera toma el arma correctamente…
El humano seguía dando vueltas en sus manos el arma, hasta que encontró lo que buscaba. Al quitarle el seguro, tomó firmemente el arma y con cuatro disparos puso fuera de combate a los científicos, traspasando el cristal y sus gruesos cuerpos. Luego hizo saltar de un disparo la traba de la puerta y antes de huir se detuvo frente a los científicos para rematarlos. Uno a uno les fue dando una última descarga en el medio de su acorazada cabeza. Antes de darle el disparo de gracia a Trin este solo atinó a decir: “¡Y parecía tan inofensivo!”.

El “Incidente del Laboratorio” como le llamaron los certunianos puso sobre aviso a esta cultura sobre el cada vez más próximo contacto con la Federación y sobre todo con los humanos. Como allí también creen que “A buen entendedor pocas palabras bastan” multiplicaron por diez sus defensas y su producción de armamento.
                                        FIN




EL "TODOS CONTRA TODOS"


                       

                       
A pesar de que desde muy temprano trabajaba duramente, Finesin Tomuald estaba de un ánimo inmejorable. Ya hacía varias horas que contestaba preguntas y orientaba a los humanos y no humanos que pasaban por allí. Encontraba vendedores que desfilaban con sus mercancías hacia el bosque donde se realizaría el festival, otros que sencillamente se instalaban allí con sus tiendas portátiles, en esa gran explanada y que inmediatamente después de montar las estructuras comenzaban a desplegar sus productos y, más numerosos, los visitantes que simplemente venían a disfrutar del acontecimiento.
Como no se permitían vehículos de ningún tipo en el bosque, se había acondicionado un prado cercano para que las naves aéreas de todos tamaños y los vehículos terrestres de distinto porte en que llegaban las visitas fueran dejados allí. Los visitantes pasaban luego a la inmensa plaza de donde partían, claramente señalizados, los caminos que se internaban en el bosque y que conducían al festival.
La satisfacción de Finesin estaba plenamente justificada pues si el evento era exitoso –y con la cantidad de visitantes que estaban llegando esto parecía seguro- ganaría suficiente dinero como para recuperar con creces lo invertido en dinero, tiempo y esfuerzo.
Estaba aconsejando a un grupo de bellas turistas sobre cuál de los múltiples caminos debían tomar cuando uno de los asistentes que atendía la tienda de Aurolín le comunicó que un señor del gobierno lo estaba esperando.
Finesin, además de ser uno de los organizadores del festival era dueño de “El Rosal Temblequeante”, una tienda en donde se vendían todo tipo de ingredientes mágicos, siendo la más grande, añeja y conocida en la comarca. Allí no solo se vendían ingredientes en bruto o apenas procesados, sino también muchos en estados avanzados de preparación y mezclas casi prontas para su uso.
Preguntándose para sus adentros quién sería su visitante, llegó a su tienda. No era “quién”, sino “quiénes”.
Allí estaban dos altos y robustos hombres, en actitud de firmes, derechos y rígidos como tablas, que rápidamente se presentaron. Con sus rostros bien afeitados y sus cabellos cortos, junto con sus severos uniformes planchados y brillantes, parecían soldados, que no…
-¿Inspectores de qué me dijeron?
Sin impacientarse, repitieron su presentación…
-Somos los agentes Brungo- señalando hacía sí mismo- y Tingue –señaló a su compañero- de la Agencia Federal de Control de Aquelarres…
-Y otras actividades similares…-continuó el otro.
Finesin los miró a ambos ¿Agencia Federal de Control de Aquelarres? ¿Y justo este día?, pensó para sí.
-¿Y a qué se debe su honorable visita?
-Necesitamos hacerle algunas preguntas…-dijo Brungo
-Como organizador de este evento y como comerciante, usted parece ser la persona indicada para responderlas- dijo Tingue.
Preguntas, preguntas… pensó Finesin Tomuald.
-Vayamos a mi despacho- dijo y los condujo hasta una pequeña sala en donde sin duda disfrutarían de más privacidad.
En tanto, sus colaboradores continuaban atendiendo a la clientela que por momentos parecía desbordar el lugar.
-Tomen asiento- les dijo, señalándoles unas poco cómodas pero muy bonitas sillas- ¿Desean beber algo, té quizás? También tengo jugo fresco de caléndulas, sin alcohol, por supuesto…
-Té, si no es mucha molestia- dijo Brungo.
-Tiene un buen negocio aquí- dijo Tingue.
-Más o menos, no crea que es tan bueno-dijo Finesin- Tendrían que venir en un día normal- agregó, mientras preparaba tres tazas de té extremadamente aromático, que sirvió junto a un cuenco con miel –Sírvanse por favor- les dijo. A continuación se sentó tras su escritorio. Allí, justo debajo de la taza humeante, estaba el folleto con la Golondrina E-11 en todo su esplendor… ¡Hermosa! La nave biplaza que lo había puesto en todo este berenjenal de trabajar sin descanso desde hacía semanas y peor todavía, atender visitas no esperadas.

Todo había comenzado con el sueño de poseer una nave que le permitiera viajar a otras ciudades, visitar familiares lejanos, ir a ferias extrañas a mostrar sus productos y todo eso sin tener el temor de caer en picado o de quedar varado en algún lejano territorio. Es que la nave que usaba actualmente ya hacía tiempo que había llegado a la edad de jubilarse. Necesitaba cambiarla y nada mejor que por una Golondrina E-11, una nave esbelta, hermosa, rápida y sobre todo, nueva. Pero la verdad era que no ganaba lo suficiente para comprársela.
No era que sus ingresos fueran malos… su negocio funcionaba, era reconocido por su calidad y seriedad en mucha distancia a la redonda pero lo que ganaba debía reinvertirlo lo más atinadamente que podía en su mismo negocio. Invernaderos más grandes, climatizadores más potentes, fabricar y vender sus propios composts semimágicos… todo eso costaba mucho dinero. Y si bien sabía que sus ingresos mejorarían con sus inversiones, también tenía claro que tardarían en ser lo suficientemente abundantes como para adquirir una preciosidad como la E-11.
Y  luego habían sucedido dos cosas que lo habían acercado más a este momento.
Primero, el Consejo de Aurolín –que así se llamaba el pueblo donde vivía- lo había invitado a conversar cordialmente sobre algo que los estaba preocupando. En la reunión con el Consejo en pleno, Finesin se enteró de que ellos tenían su misma preocupación: la falta de dinero. En su caso querían dinero para obras comunitarias… reparar calles, agrandar las obras de saneamiento hasta cubrir todo el poblado –había aumentado población y superficie en los últimos años-, la necesidad de un hospital más grande y otra escuela, poder financiar una banda de música y otras cosas, tantas que Finesin quedó asombrado sino por la ambición de los concejales, por las posibilidades de mejorar los servicios que existían.
Estaba claro que si los concejales necesitaban más dinero –un objetivo en común- y le daban la oportunidad de ganar más juntos había poco más que hablar. Sin embargo preguntó -¿Por qué yo?-
-Por su seriedad e iniciativas. Usted ha sabido crecer y mejorar sus servicios, se relaciona bien tanto con humanos como con los no humanos y pensamos que puede ser la persona que necesitamos.
-¿Así que creen que puede haber posibilidades de aumentar nuestros ingresos?
-¡Estamos convencidos!- le habían contestado- Pero no podemos pagarle una cantidad fija de dinero… Sus ingresos dependerán de los resultados de su trabajo.
-Solo tenemos que fijar un porcentaje para usted…
-¿Ganaré un porcentaje de la ganancia?
-Un porcentaje razonable de las ganancias netas…
-¿Un quince por ciento quizás?
-Un diez por ciento suena mejor…
-Un diez por ciento y exoneran cualquiera de mis negocios y propiedades de todo impuesto y tasa…
Los seis hombres y mujeres se miraron y finalmente uno habló:
-De acuerdo…
Y hasta le habían concedido un título oficial: “Procurador Excepcional de Dinero para la Comunidad”.
Así había comenzado todo.

A los pocos días ya había elaborado varios borradores con ideas, algunas descabelladas debía reconocer, de cómo la comunidad podía ganar dinero.
De todas esas ideas, una le atraía mucho ya que creía que podía ser viable. Se trataba de la Red de Protección que cubría Aurolín y que estaba seguro podía ser mejor utilizada. Esta Red era un entrelazado energético que cubría la población e impedía el pasaje de cualquier ser de gran tamaño. Era una antigua creación diseñada específicamente para dragones e instalada en la época en que hordas de estos seres transitaban los cielos. Estas migraciones, en general ocurrían bastante puntualmente dos veces al año… pero no siempre había sido así.
Pero mucho tiempo había pasado desde esos días. Se suponía que ya no había hordas ni migraciones de dragones. Es más, él estaba convencido de que la Red no era necesaria. ¡La mantenían más por tradición que por peligro real! Por lo que sabía –y bien que él lo sabía, pues trataba con todos ellos- a quinientos kilómetros a la redonda solo había cuatro dragones, Astocian, Trono Verde, Ascápular y Festiva y ninguno de ellos era partidario de mezclarse en los asuntos de los humanos y menos invadir algunos de sus poblados… aunque es cierto que Trono Verde en una ocasión se había enamorado de una chica, si, si, de una chica bastante agraciada creía recordar y se había puesto algo impertinente, con sus toses de humo, sus aleteos sombríos, sus espectaculares aterrizajes en los cultivos de las afueras… Si, Trono Verde había sentado un mal precedente… Pero el riesgo, si existía alguno en la actualidad, podía venir solamente de algún dragón exiliado o recorremundos o, si podía darse crédito a algunos rumores imprecisos –tanto que más bien parecían fabulaciones-, de alguna horda errante, que sin ruta fija y por supuesto sin fecha convenida de aparición, pudiera andar trastocando la vida normal de los ciudadanos.
Finesin sabía que la misma energía que se utilizaba para la Red de Protección podía utilizarse para otras cosas, como iluminar calles, o hacer funcionar fábricas de lo que fuera, o recargar las baterías de coches rodantes o volantes… sabía que era posible.
Aunque era impensable que la Red dejara de funcionar –los pobladores no lo permitirían- podrían fácilmente generarse excedentes y comercializar éstos y estaba seguro de que con algún esfuercito extra de los operarios o quizás aumentando su número –algo más probable- esto podría lograrse.
Ni siquiera era un trabajo de gran desgaste, pues sencillamente se trataba de canalizar y redireccionar la energía cósmica que se absorbía por un enorme capturador –una enorme pantalla aérea- que había en el poblado… Ahora… ¿Cuánto dinero podría ganarse? ¿Cuántos operarios más se necesitarían? De eso no tenía idea y estaba en su despacho, totalmente enfrascado en números y cálculos cuando regresaron los visitantes.

-¡Me encantó! ¡Me encantó!- exclamaba el hombre que de pronto tuve frente a mí. Algo afeminado –bastante debo agregar-, el célebre periodista Pulin Tote –si, el mismísimo Pulin Tote del famoso programa “Dimensiones Mal Dimensionadas”- gesticulaba frenéticamente mientras me explicaba con lujo de detalles sobre su entrevista a las brujas del Bosque Oscuro.
No tengo ni idea de cómo había llegado a sus oídos la existencia del aquelarre del Bosque Oscuro –éste era un extenso y antiguo bosque contiguo a Aurolín- y de cómo se le había ocurrido hacerles una entrevista. Había aparecido con su equipo completo… chofer, cameraman, maquilladora, sostén psicológico y una fornida pero no desagradable del todo guardaespaldas y me había rogado que lo guiara hasta las brujas.
Realizada la entrevista, ya estaban de regreso.
-Me alegro de que la entrevista haya sido un éxito… -dije, en cuanto tuve oportunidad- Ellas me caen muy bien, además de ser clientas de hace mucho tiempo.
-Siii, estuvimos hablando de usted… ¡Dicen que su tienda es magnífica y que vende todo tipo de  hierbas y componentes mágicos!
-¿Ah, si? Este, si, algo le había contado antes… ¿no? es una tienda en donde se encuentra casi todo lo necesario para curaciones, conjuros, amuletos… casi todo. Me honra que hayan hablado bien de mí.
-¡Claro! Lo aprecian mucho… aunque dicen que es usted un poco, bueno… ¿Retraído? ¿Introvertido quizás? ¿Quedado?
-¿Y eso por qué?- dije, casi sonrojado- No entiendo por qué piensan eso de mí…
-Pues me contaron que varias veces lo han invitado al Festival y usted nunca aparece…
-¿Al Festival? Nooo, y nunca me verán allí… ¿Usted sabe de qué va ese Festival?
-¡Siii, me contaron y me encantó! ¡Este año vendré! ¡Me invitaron!
-¡Pero es peligroso! ¿Le contaron o no?
-¡Claro que me contaron! ¡Pero a usted todo lo asusta! Vendré y traeré un equipo mucho más grande para realizar grabaciones y muchas, muchísimas, entrevistas… ¡Sé que será un éxito! Además lo promocionaré lo más posible… Es una pena que no aprovechen el festival para hacer popular este pueblo… Sería algo fenomenal… ¿Lo ha pensado?
-¿Usted cree?- pregunté, algo ofuscado- ¿Le dijeron que se reúne un gran número de brujas en ese festival? ¿Le dijeron que se fabrican y se beben las pociones con los efectos más lujuriosos de los que haya oído hablar? –y acentuando un poco las palabras le dije- ¿Le contaron que también lo llaman El Festival de Todos contra Todos?
-¡Que divino! ¡Claro que me contaron eso!
No sabía que más decirle… Si hasta los trolls y animales salvajes huían del bosque durante los días que duraba el Festival… ¡Nadie escapaba de los concurrentes y de las mágicas recetas de las brujas!
-¿Y a usted le parece que a su público le gustará eso?- insistí
-¡Claro que sí! ¡Usted porque vive encerrado en un armario, lo digo con todo respeto por supuesto, pero sí, a muchos les encantará! ¡Tanto que muchísimos desearán venir aquí!
-¿En serio?- Estaba sorprendido y repentinamente también muy interesado.
Algo pesado como un martillo, totalmente luminoso, me golpeó la cabeza fuertemente. ¿Era esta la oportunidad que había estado esperando?
Tomé aire y pregunté: -¿Usted promocionaría el evento si le dijera que los visitantes llegarían directamente desde aquí al bosque y que habrá puestos de venta de comidas y otros servicios básicos para ellos?
-No creo que la comida sea lo más importante, pero sí…
-Y hoteles, hospedajes, lugares donde dormir…
-¿Dormir? ¡Le aseguro que nadie que venga al Festival pensará en dormir!-dijo riendo a carcajadas, codeándose con sus acompañantes.
-Está bien, lo que usted diga…
-No me trates de “usted”, por favor… que yo también te trataré de  “tú” a partir de ahora… además me dijo una de las brujas que has tenido alguna que otra aventurilla con ella… ¿es cierto?
-¿Una… aventurilla? No, no recuerdo… ¿Qué más le… digo, te contó?
-Nada más… solo recuerda que ellas te aprecian mucho, especialmente una de ellas y que piensa mucho en ti… Lo que te sugeriría es ir a hablar con tus amigas del bosque y de esa forma organizar todo de manera que el próximo festival, que yo tendré el privilegio de promocionar con todaaas mis fuerzas y que además vendré a disfrutar…  ¡Sea un éxito total!
-Gracias, has sido muy amable, realmente. Te aseguro que iré mañana mismo a hablar con las brujas ¡Gracias!
-¡Gracias a ti!- me dijo, estampándome un sonoro beso en cada mejilla, algo que repitieron su chofer, su cameraman y su hermosa maquilladora; la guardaespaldas solo  me golpeó cariñosamente un hombro.
 –¡Nos veremos el día del Festival!- me gritó Pulin Tote mientras se alejaba.
Pero no allí, dije para mis adentros.
Así que ya tenía una solución a mis problemas o a los problemas de mis conciudadanos en realidad. Si El Festival era un éxito, todos estaríamos felices. Pero paso por paso y primer paso, ir a hablar con las brujas.
Como ven, la visita de Pulin Tote al Bosque Oscuro y su entusiasmo por el próximo festival fue la segunda cosa que me puso en esta situación.
Al otro día hice los arreglos pertinentes y marché al Bosque Oscuro, que en realidad no estaba muy alejado de la población. Las brujas además tenían activados durante todo el año portales que te llevaban instantáneamente, si deseabas viajar por ellos claro, a donde ellas solían vivir, un conjunto de graciosas construcciones de madera en el corazón mismo del bosque.
Estuve tres días con sus noches allí, negociando arduamente con las cinco brujas que eran las habitantes permanentes de la pequeña aldea. Tuve la fortuna de que por las noches, Cirene, una de ellas, me hacía recuperar el ánimo… la negociación no estaba resultando ni fácil ni sencilla. Hasta llegué a adelgazar en el proceso.
Era cierto que tenía desde hacía ya un tiempo una relación con Cirene, pero era algo muy informal, discontinuo… Entre nosotros había cariño, camaradería, respeto profesional –hablábamos mucho de hierbas y preparados mágicos- y también buen sexo, pero no amor, no eso… pero supongo que nos queríamos a nuestro modo.
Finalmente llegamos a un acuerdo, por supuesto -¿cuándo no?- por un porcentaje de las ganancias netas, quizás mayor de lo esperado. Pero convengamos que lo merecían, pues las que cargarían con gran parte del trabajo serían ellas… Si llegaban miles de visitantes –algo que nunca había sucedido en una de sus festividades-, tendrían que hacer cientos de litros de las pociones que se escanciarían ese día –pociones en las que no quiero ni pensar-, más una lista de otros preparados fumables y bebibles que potenciaran a la vez sus efectos, haciéndolos más duraderos, más profundos… y eso sin duda sería todo un desafío.
Pero estaban contentas. Les había caído muy bien la idea de Pulin Tote y se habían entusiasmado con el resultado del festival. Su popularidad aumentaría y se haría, quizás, hasta planetaria. El gremio brujeril, que no siempre era bien visto, sería promocionado, publicitado y alabado… Ellas y todas sus colegas, que llegarían en gran cantidad para ayudar, sin duda se divertirían mucho y además, como si lo anterior fuera poco, ganarían muchísimo dinero ¿Qué más pedir?
-¿Vendrás al Festival?- me preguntaron.
-¿A éste Festival? ¿El Todos contra Todos? ¡Nooo…! Tengo mucho trabajo que hacer…
-¡Cobarde!- me dijo una de ellas, sonriendo.
-Por supuesto que lo soy- dije y cambiando rápidamente de tema agregué– Y recuerden que todo, absolutamente todo lo que necesiten me lo piden y se los hago llegar-
-Por supuesto… Y para traer los ingredientes que te pidamos… ¿La mandamos a ella?- dijo señalando a Cirene.
-Me encantaría- les dije, con una sonrisa.
¿Ya te vas?- me dijo ella; en ese momento advertí que nos habían dejado solos.
-Debo marcharme; tengo mucho trabajo por hacer. ¿Por qué no vienes a visitarme y me ayudas a preparar los ingredientes? Es una buena excusa…
-Lo haré… ¿En serio no vendrás al Festival?
-Sabes que es una experiencia demasiado fuerte para mí… además realmente tengo que estar pendiente de que todo salga bien. Supongo que te divertirás- agregué.
-¡Claro! Pero me divertiría más contigo…
-Pues, quizás, quizás luego podamos pasar más tiempo juntos…
-¿Me estás proponiendo algo?
-Supongo que sí… es que si disfrutamos estar juntos y con esto quiero decir que disfruto estando contigo, podríamos practicarlo más- dije, sonriendo.
-¡Estoy totalmente de acuerdo!-dijo ella, sonriendo a su vez- ¿Cuándo comenzarás a preparar los ingredientes?
-En una semana…
-En una semana nos vemos entonces… mientras tanto aquí también hay mucho trabajo que hacer.
-Nos vemos pronto- dije, antes de que nos besáramos suavemente.
No sé por qué nunca había pensado que entre nosotros podía haber algo más que lo que teníamos hasta ese momento… ¡Qué estúpido! ¡Yo y mis hierbas y mis hierbas y yo! Pero nunca habíamos compartido tanto tiempo juntos… ¿Cómo iba a saber que me agradaría tanto?

A partir de allí, todo había transcurrido como lo esperábamos. Los Concejales, no con demasiado entusiasmo pero con entusiasmo al fin, aprobaron la idea; Pulin Tote comenzó a promocionar el Festival y todos trabajamos duramente para que todo estuviera preparado.

Llegó el tan esperado día, todo se inundó de humanos y no humanos y ahora estos dos, Brungo y Tingue, uniformados y totalmente serios, sentados frente a mí, tomando con delicadeza las tazas de té, como si temieran romperlas  y bebiéndolo a pequeños sorbitos. ¡Agencia de Control de Aquelarres…! ¿Qué información querrían?
-¡Muy bien señores! ¿Qué tipo de preguntas tienen en mente?- exclamé finalmente, cuando supuse que el hielo de los primeros momentos se había roto.
-Es por todo esto, por este evento tan hermoso que han organizado aquí, que deseamos interrogarlo.
-¿Pero qué desean saber?
-Todo…
-Y luego queremos que nos facilite los medios para llegar a él.
-Pero no es mucho lo que puedo decirles, aparte de algunos detalles de la organización…
-Pero participó en la difusión del mismo.
-Fui visitado por ese famoso periodista, quien deseaba hacerle un reportaje a esas brujas…  y luego sucedió todo lo que sucedió… A él le gustó la idea del Festival, a mí también, y las autoridades de aquí vieron que eso podía ser beneficioso para las finanzas de este lugar.
-¿Sabía lo que haría?
-¿Promocionarlo? Si, lo sabía… aunque jamás pensé que la convocatoria fuera tan exitosa… ¡Es genial!
-¿Se da cuenta de que este Festival no es un evento autorizado?
-¿Autorizado? ¡Pero si ocurre desde que tengo memoria! –dije, algo molesto- ¡Este y otros festivales más! ¡Muchos!
-¿Usted conoce a estas brujas?
-¡Claro que sí! ¡Son clientas mías desde hace muchos años!
-¿Clientas suyas?
-Recuerden que tengo una herboristería, estamos en ella… y además preparo las bases para todo tipo de pócimas y elixires…
-¿Usted hace pócimas?
-¡No, no! A excepción de una, claro, una poción alargavidas para uso personal… En general hago las “bases” que se utilizan para preparar todo tipo de cosas; mezclas de aceites, hierbas y jugos, pero de naturaleza más bien neutra que es aconsejable estén, para mejor logro de la poción, estacionados durante cierto tiempo y preparados de acuerdo a ciertos rituales… A veces mis clientes no tienen tiempo de preparar estas bases… Además tengo todo tipo de ingredientes, cortados o extraídos en determinados momentos especiales. ¿Saben? Ya no hay muchos brujos y brujas que pasen días en el bosque buscando sus hierbas, llenándose los pies y las ropas de barro, cansándose; se han acostumbrado a venir aquí… ¡y aquí encuentran todo! –terminé muy orgulloso-.
A los investigadores no parecían satisfacerles demasiado mis explicaciones, ni tampoco se mostraron muy interesados; más bien me observaban como se mira a una criatura extraña.
-El problema- dijo finalmente Brungo, insistiendo- es que cualquier festividad sin autorización tiene que ser cancelada.
-Así es- dijo Tingue.
-¡No pueden prohibir este festival!- les dije.
-¡Claro que podemos prohibirlo! ¡Somos la autoridad! ¡Los Rectos, Los Limpiadores del Espíritu! ¡Los Defensores de la Rectitud!
-Y no podrá detenernos…- dijo el otro, amenazadoramente.
-¡Hagan lo que quieran! Pero es nuestra oportunidad de ganar dinero y ustedes quieren echarla a perder.
-¡Pero es que el contenido y el propósito de este festival vuestro es aberrante! ¡Jamás se podría autorizar algo así!
-A muchísimos humanos, y no humanos tambiénm les interesa este festival… es por eso y no por otra razón que hay tantos visitantes- les dije.
-¡Pero es horroroso lo que hacen!
-Cada  uno con sus gustos… si las normas del festival están en contra de vuestras costumbres sexuales, pues, no vayan.
-¿Nuestras costumbres sexuales? Nosotros, como Defensores de la Rectitud, debemos permanecer célibes, intocados, puros… Mantener nuestra virtud es lo que nos hace fuertes.
-¡La fortaleza que necesitamos para combatir lo que está mal y al mal mismo si es necesario!- dijo el otro.
-¿Todavía son célibes?-
-¡Aunque a usted no le guste, nos mantenemos virginales y puros!-dijo uno.
-¡Así es!- dijo el otro –¡Puros de mente y de cuerpo!
-No es que me guste o deje de gustarme… solo me parece algo extraño- Era difícil creer lo que me decían. Por otro lado no parecía conveniente seguir discutiendo -Les sugeriría visitar el lugar, hacer una evaluación… pero teniendo en cuenta todos los beneficios que traerá al lugar…- terminé diciendo.
-¿Beneficios? ¡Vergüenzas dirá!- dijo uno.
-De todas maneras tiene razón –dijo el otro, moderando su tono- Tenemos que evaluar la situación en el propio terreno… No somos un par de aficionados, somos representantes del estado y tenemos que cumplir nuestro trabajo con seriedad- terminó, casi como reprochando la conducta de su colega. –Llévenos al lugar, por favor-

Así que nos marchamos de la oficina y de la herboristería y caminamos hasta el borde de Aurolín, donde comenzaba el bosque y estaban los vendedores y sus tiendas, vendiendo todo como si el mundo se terminara esa misma noche. Allí les indiqué las entradas al bosque y los despedí lo más amablemente que pude. Pronto se perdieron entre los centenares de visitantes que iban en su misma dirección.

Muchas horas después, cuando el Festival se dio por terminado y el aluvión de visitantes comenzó a salir hacia los transportes –aunque algunos se quedaron en las hosterías de Aurolín y aún algunos en el bosque, ignorando lo peligroso que se volvería al retornar sus antiguos habitantes- Finesin Tomuald se sentía cansado pero satisfecho. El Festival había sido un éxito… para todos. Él mismo había vendido absolutamente todo lo que estuviera rotulado, aunque sea en parte, con palabras tales como “mágica” o “brujas” o “aquelarre”… Así que vendió toda la “Sopa Mágica” que había preparado, junto con todas las combinaciones posibles para preparar infusiones –incluyendo el muy apreciado “Té de brujas”- y por supuesto todas las esencias y aceites “mágicos” que tenía a disposición… Como sabía que las brujas no harían nada por el estilo, había organizado con otros vecinos ventas temáticas, con fotografías alusivas, recuerdos de todo tipo, que iban desde simples piedras hasta trozos de vegetales y su más grande logro había sido sin duda convencer a Escápular, quizás el dragón cercano más simpático, para que posara junto a cualquiera que quisiera sacarse fotografías con él… a un módico precio. Fue un éxito.

Pero en el fondo sentía cierto temor… temor que había ido creciendo a medida que iban pasando las horas.
Era obvio que los inspectores de aquelarres no habían suspendido el evento, pero sabía que serían un hueso duro de roer. Si el “Todos contra todos” era una experiencia que superaba a veces los gustos de algunos especialistas… ¿Qué pensarían ellos de esa festividad?
Había transcurrido ya un tiempo razonable cuando los vio dentro de la multitud, caminando con una actitud pacífica, apacible, para nada parecida a la que habían mostrado cuando se habían presentado. Al acercarse más y más se dio cuenta de que no estaban solos… Brungo venía de la mano con un robusto y bello joven, que se la apretaba fuertemente, no sabría decir si por nervios o por intenso cariño, aunque creo que más por lo último, pues sus miradas evidenciaban profundo enamoramiento.
Mientras tanto, su compañero –Tingue si mal no recordaba- venía acompañado por una extraña criatura… no… ¡Era una cabra! Domesticada, esperaba. El hombre le pasaba la mano cariñosamente por sus cuernos y el animal simplemente mostraba sus dientes, en aparente complacencia.
Cuando llegaron ante él, ninguna de las dos parejas mostró el mínimo azoramiento, aunque la cabra miró hacia otra parte como haciéndose la desentendida…

-Veo que han encontrado amigos- les dije, lo más atentamente posible.
-Más que amigos, hemos encontrado el amor- dijo Brungo.
-Es magnífico.
-Hemos decidido dejar el celibato… ambos. Hay todo un universo de sensaciones que decidimos explorar…
-¿Cambiarán de profesión?- se animé a preguntar.
-¡No! ¡Claro que no!- dijeron ambos –Este aquelarre, esta magnífica expresión brujeril nos ha mostrado lo útil que pueden ser estos festivales, lo formidable de interrelacionarse, de conocer a otras personas –Miré de reojo a la cabra, pero Tingue continuó con su discurso-.
-Así que no solo continuaremos con nuestro trabajo sino que a partir de ahora tendrá en nosotros un apoyo incondicional… escuche bien, incondicional –dijo, remarcando la última palabra- para este festival y cualquier otra iniciativa que tenga. Realmente nos ha cambiado usted la vida y no sabríamos como agradecerle.
-Se ha ganado usted dos buenos amigos- le dijo Brungo finalmente.
Antes de que tuviera tiempo de reaccionar me saludaron efusivamente, me dijeron que no me preocupara por nada y se marcharon, totalmente enamorados, hacia el estacionamiento de naves y carricoches.
Apenas había retirado la vista de ellos cuando sentí un tumulto que se acercaba… ¡Los periodistas! ¡Habían regresado!
Sabía que en unos segundos tendría a Pulin Tote efusivamente colgado de su cuello, pero vi que alguien los acompañaba.
Cirene. Era ella, sin duda.
El periodista, a pesar de su desbordante felicidad no me dio más muestras de afecto que las que usualmente daría.
-¡Excelente! ¡Excelente! ¡Ha sido magnífico! ¡Magnífico!
-¿Te ha gustado?- le pregunté
-¡Claro que me ha gustado! ¡Y estoy deseando que llegue la próxima fiesta!
-Tendrás que esperar un año entonces, hasta el próximo Todos contra Todos.
-Pues, con tus amigas, una de las cuales insistió en venir conmigo ahora… -la miró amorosamente- hemos llegado a un acuerdo.
Escuché atentamente, intrigado.
-El Todos contra Todos es solo una de las festividades del año… Hemos hecho un acuerdo para promocionar a todas ellas; incluso las más íntimas pueden hacerse en grande, con visitantes, promocionándolas. No será el mismo tipo de público que vino a este magnífico festival pero hay público para todo…-me miró-… y sin duda estamos tan encantados por la organización que gestionaste que pensamos incluirte a ti y a tus patrones en la agenda.
-¿Piensan cubrir toda la agenda de festividades? Es, es… ¡Magnífico!
-¡Lo es! ¡Me siento tan feliz! ¡Estaré tanto tiempo aquí que hasta tendré mi propia casa!- dijo. Estaba realmente contento.
Yo también lo estaba. Ya no tendría que preocuparme más por dinero… y tendría lo suficiente para invertir en lo que necesitara.
Mientras Pulin hablaba, Cirene se había colocado a mi lado y le pasé mi brazo por sus hombros. Me encantó sentir su cuerpo junto a mí.


                                          FIN