Luego de largos meses vuelvo a publicar aquí. A partir de ahora procuraré no perder continuidad, ya que he avanzado lo suficiente en cuentos y novelas para darle periodicidad a las publicaciones, luego de un año pues, familiarmente difícil... Mi nombre es Pablo Daniel Rodríguez Remedios, escritor, cantautor y fan de la ciencia ficción y de la fantasía. Gracias a todos por estar ahí y en especial a mi amiga del alma, la excelente poetisa Salma Hassan ¡Un abrazo fuerte a todos!

viernes, 1 de octubre de 2010

EL DEVORADOR

                                              


“Temperaturas extremas, terribles terremotos en tierra, gigantescos y nunca vistos tsunamis, volcanes en erupción incontrolable, diluvios, sequía de años en lugares antes fértiles, tornados, huracanes, cataratas de lodo sobre indefensos poblados, tempestades desoladoras con granizo y horrendas descargas eléctricas, pestes resistentes a los agroquímicos diezmando las cosechas, animales salvajes antes tímidos ahora atacando a todo aquel humano que se aventurara dentro de sus dominios, viejas plagas transformándose en nuevos flagelos...
Todos estos desastres son una resumida lista de los cataclismos que comenzaron a golpear a la raza humana, a la civilización tal como la conocemos, con una saña y una ferocidad que no parecía natural  y espontánea.”

“Había sido creado con un fin, un sino, que abrazaría mortalmente a esa especie que tan dañina había demostrado ser.
Para los que desde siempre estudiaron los fenómenos naturales estaba claro que habría una reacción, una manifestación de la Madre Tierra, porque tanta destrucción, tanto daño, tanto egoísmo, insensatez y perfidia tenían que tener una respuesta tan drástica  y violenta como la causa.
Esta fue la criatura que algunos sobrevivientes llamaron El Devorador, creado para devorar la civilización  así como la conocíamos y nacido de las entrañas de la misma Nuestra Madre. Este indefinible ser demostró estar perfectamente preparado para cumplir sus objetivos”

“Contaban que no tenía propiamente cuerpo, no uno claramente visible sino que era una presencia, una sensación, una sombra, que te envolvía el corazón y la mente nublándolos, estrujándolos y llenándolos de algo que solo podría llamarse pánico”.
                TRES FRAGMENTOS TOMADOS DE  “Crónicas de sobrevivencia” de Sabin Nokeno.

“Era obvio que El Devorador o El Hijo como le llamábamos castigaría a la civilización de forma inclemente y lo más fuerte que pudiera, pero también teníamos claro  que pronto se daría cuenta que estos ataques, estas advertencias, no serían tomadas en cuenta por los centros de poder económico que decidían sobre cosas como la contaminación de las aguas, de la tierra y del aire, la extinción en masa de especies animales, la quema y tala indiscriminada de bosques naturales, el asesinato de la vida tal como era y debía ser en este planeta.
Nosotros sabíamos que tarde o temprano él  llegaría a la conclusión de que la única y última solución posible era la aniquilación de la especie.
Lo sabíamos.”    
         DE  “Historias de Magos y Alquimistas” de Sebastián Crantev.


La brumosa figura dibujó claramente su contorno cuando se acercó al automóvil estacionado en el muelle. La luna brillaba intensamente pero palideció a una seña imperceptible de aquel que no pisaba sino que parecía deslizarse sobre las salitrosas tablas del embarcadero.
En el interior del coche tres hombres discutían calurosamente y fragmentos de la conversación escapaban del mismo como bocanadas de otros sonidos, tan distintos de los de las olas contra esa sombría costa.
-Disculpen, pero no podemos perder tiempo en presentaciones, saludos  y palabras de aliento cuando lo que tenemos  que tratar es una cosa tan urgente como lo que nos concierne.
-Tienes razón, aprovechemos estos minutos. Saben que los muchachos de seguridad nos vigilan y aquí, aunque no por mucho tiempo, debe ser el único lugar en el que podemos hablar con libertad. 
-¿Y porqué tenemos que escondernos para hablar de estas cosas?
-Porque son solo ideas  y nos pueden tomar por desquiciados si no las proponemos adecuadamente, solo eso.
-Yo estoy aterrorizado, nunca había visto algo igual, no puedo creerlo...
-¿Pero todos vimos lo mismo?
-Sí, por la tarde lo confirmé una y otra vez y es así, como comentábamos  brevemente al mediodía.
-Quizás no tendríamos que habernos comunicado, siendo que vigilan, por culpa de nuestro trabajo, hasta lo que pensamos.
-¿Cuánto tiempo tardarán en sospechar?
-Como máximo un par de horas...
-¿Y qué hacemos?
-¿Cómo qué hacemos? Redactamos un informe, lo firmamos los tres como principales responsables de nuestras secciones y se lo pasamos al Director del Departamento. Pero eso si estamos  de acuerdo y concordamos en lo que vimos.
-¿Y hay explicación para lo que vimos?
-No. No la hay, pero podemos buscarla.
-Si todo esto no fuera un tema tan escabroso sería más fácil de manejar, pero ese grupo de virus no deja mucho margen de error.
-¡Ese! ¡Y los otros! ¡Y la generación de bacterias que estoy trabajando! Todas tienen el mismo patrón de reacción ¡Es  monstruoso!
-Monstruoso. Pero vamos a calmarnos. Es algo demasiado grande, demasiado importante para todos, como para dejarnos llevar por la emoción o por el  miedo...
-Es que tengo miedo.
-Todos tenemos miedo.
-Y no es para menos pero no podemos dejarnos aplastar por él.
-Cierto, cierto, vamos a verificar los sucesos... todo comenzó hoy por la mañana  ¿a qué hora aproximadamente?
-Está registrado en las cintas a las 08:13 hs a.m.
-¿Y en todos los cultivos a la misma vez?
-En todos.
-¿Así que todos los cultivos comenzaron a mutar al mismo tiempo?
-Todos los virus y bacterias de todo el Departamento comenzaron a mutar exactamente a esa hora.
-¡Es imposible!
-Pero cierto. En todo el Departamento el procedimiento es el mismo. Revisemos... los virus y bacterias que están estacionados en cada división están conectadas a sistemas automáticos computarizados que siempre tienen una provisión de antídotos preparadas para neutralizar cada una de esas cepas.
   -Suponiendo que se decida utilizar una de estas cepas asesinas como arma , lanzándola sobre una determinada nación, se puede incrementar la producción del antídoto y proporcionárselo a toda aquella persona que no queremos que sea afectada.
-¿Recuerdan aquella conferencia secreta donde se habló de control de población? Se iban a liberar cepas de las nuestras en África, Asia y América Latina que devastarían la población que no estuviera inoculada con el correspondiente antídoto.
-Estaba todo previsto para fabricar importante cantidad de sueros antivirósicos y antibacteriales, pues pensaban salvar a una cantidad importante de pobladores.
-¡Se habló de más de dos mil millones de muertos! ¡Impresionante!
-¡Lo importante no eran los muertos sino los que se salvarían y eso depende de la fabricación de los sueros Anti!
-La fabricación de Sueros-Antídoto es algo de lo que tenemos que estar orgullosos. Cada vez que hay una leve modificación en los virus o bacterias se debe modificar el antídoto, y todo eso está totalmente automatizado. Si  es necesario, bajo orden expresa se pueden fabricar sueros-anti en volúmenes muy importantes.
-Es natural que cada tanto tiempo ocurra una mutación en la configuración genética de alguna cepa.
-Aunque hay cepas que mudan más rápido que otras.
-Pero todo controlable. Las computadoras siguen instante a instante la evolución de todas las cepas y van elaborando sus sueros-anti.
-Se han realizado grandes logros. Lamentablemente estamos hablando de virus y bacterias mejorados y seleccionados por nosotros mismos para ser utilizados como armas biológicas. Muchos de ellos producen efectos realmente espantosos.
-¡Hay virus monstruosos, el N-225, el HA-883, el Z-211 y su familia!
-¡Y las bacterias de la serie Apocalipsis! No hay una sola de sus, hasta ahora, 32 variantes que no sea más mortal que el más mortal de los virus conocidos hasta hace 10 años.
-Son organismos terribles...
Hubo un momento de reflexión, el temor y la desazón se reflejaba en sus caras. Sudaban y la adrenalina hacía su trabajo de acelerar pulsos... parecía soplar una intangible brisa que  les revolvía las entrañas de miedo y les erizaba los cabellos...
-Es demasiado... Demasiado que a la misma hora todas estas microvidas hayan comenzado a mutar sin pausa como si quisieran despistar a las computadoras, como si no quisieran que se les fabricaran controles, como si quisieran estar libres...
-Libres... ¿Se imaginan a esos organismos libres?
-Sería  El Fin.
-El Fin.
- ...Y hay algo más ¿Vieron la sombra?
-¿La sombra?
Un sentimiento de frialdad los caló hasta los huesos.
-¿Acaso no vieron  la sombra? No intuyeron, como ahora, una fría presencia en los laboratorios, como si la luz cediera, como si nuestra cordura también, como si se apagara un poco la chispa de la vida...?
-Yo ví  algo- murmuró uno.
-Yo también, pero más bien fué una sensación, una impresión-
-Eso es, una sensación, algo...como ahora.
-Es solo imaginación. Lo que no es imaginación es que esos pequeños asesinos están deseando salir a matar...
-No tienen forma de escapar-
-¿No tienen forma realmente?
-No  existe sustancia conocida que pueda consumir las paredes de sus celdas.
-¿Y desconocida?- Todos pensaron en una mutación constante, sin interrupciones, segundo a segundo, miles, centenares de miles, millones, con un propósito... escapar.
-Primero, escaparán...
-Después, nos asesinarán a todos...
-Tenemos que pensar en algo que...
La frialdad aumentó hasta lastimar. Los corazones se aceleraron, la presión parecía que los abrumaría, se les hizo más dificultoso respirar, quizás por la creciente opresión en sus pechos. Lentamente, el automóvil comenzó a moverse, como soplado por un pulmón extraño, se deslizó, se levantó y avanzó hacia donde terminaba el muelle. Repentinamente, una furiosa tempestad en agua y cielo preparó la bienvenida a la caja de metal, vidrio y plástico. Inmensas piedras de hielo que cayeron del cielo rompieron los cristales y golpearon a los ocupantes y antes de que el coche cayera del muelle una inmensa ola lo había arrastrado a las profundidades.
La policía nunca llegó a investigar su desaparición y el Departamento de Armas No Convencionales tampoco –apenas notó las ausencias en sus instalaciones- pues tres horas más tarde y luego de incontables mutaciones 662 virus y bacterias nunca ni siquiera imaginados en este planeta rompieron los sellos y salieron a cazar hasta el último humano de la tierra.
Esa era la misión de “El Devorador”, quién pudo decir “-Madre, misión cumplida-.”

                                                                  FIN

      


                                                                                                                                                                            
            








































No hay comentarios:

Publicar un comentario