Luego de largos meses vuelvo a publicar aquí. A partir de ahora procuraré no perder continuidad, ya que he avanzado lo suficiente en cuentos y novelas para darle periodicidad a las publicaciones, luego de un año pues, familiarmente difícil... Mi nombre es Pablo Daniel Rodríguez Remedios, escritor, cantautor y fan de la ciencia ficción y de la fantasía. Gracias a todos por estar ahí y en especial a mi amiga del alma, la excelente poetisa Salma Hassan ¡Un abrazo fuerte a todos!

viernes, 1 de octubre de 2010

UN RECIBIMIENTO INESPERADO

                       


La expedición, hasta ese momento, había sido un éxito. Cierto que se habían arriesgado mucho más de lo razonable merodeando por los últimos rincones de la galaxia, adentrándose en zonas extrañas, desafiando los confines de lo conocido, pero había valido la pena. Ellos sabían que cualquier hallazgo importante, uno o varios planetas fértiles, yacimientos de minerales raros o culturas extrañas que pudieran aportar nuevos conocimientos, cualquiera de ellos, significaría fama y riqueza para todos los tripulantes pero nunca imaginaron encontrarse con un asteroide gigante de megamet, el mineral más buscado y valioso del universo conocido.¡Eran millones de toneladas en un estado de pureza excepcional!¡Con este hallazgo cada uno de ellos podría comprarse sistemas estelares enteros!
Pero se les había averiado el codificador plus-etéreo…
-¡Es terrible!- comentó el capitán de la nave al tiempo que , exasperado, golpeaba con uno  de sus múltiples miembros la cubierta repleta de indicadores -¡Necesitamos mandar un mensaje codificado urgente!¡Vaya suerte!¡Un hallazgo único y arriesgándonos a perderlo!
-Yo no creo que sea tan grave, capitán- comentó  conciliador  uno de los copilotos -Solo tenemos que llegar sin mucho revuelo y armar una nueva expedición con naves mineras.
-¡Que ingenuidad la suya!¿Ignora que la mayoría de nosotros vendió la totalidad de nuestros bienes para armar este navío? ¿Desconoce -y creo que lo desconoce porque sino no opinaría como lo hace-  que hay un servicio de espías, analistas y seguidores abocados a capturar hallazgos ajenos?¿No oyó hablar  de la piratería, estimado cromkot* -se había ya levemente ofuscado el capitán y hubiera seguido su diatriba si no hubiera sido interrumpido:
-¡Capitán!¡Hay algo curioso aquí! Mire… el codificador al estropearse y disparar de un lado al otro de la banda ha captado por unos instantes un llamado de una nave de la Confederación de la Estrella  Esmeralda.
-¿Sabe su procedencia?
-No parece venir de muy lejos …
Está más interesado el capitán  -¿Logró decodificarla?-
-No totalmente pero parece que están gravemente averiados.
El superior, pensativo, exclamó: -Ellos podrían solucionar el problema que tenemos…
-Ellos podrían construirnos una nave nueva si quisieran pero dudo que acepten siquiera recibir nuestros mensajes.
-¡Nada perdemos si lo intentamos!
-Pero capitán, ellos nos detestan. Nuestro aspecto, nuestros hábitos alimenticios, nuestras costumbres, cultura, todo lo nuestro es para ellos chocante y repulsivo.¡Nos consideran parias y nos tratarán siempre como basura estelar!
-¿Y a quién no? Para ellos todos son inferiores… y no dejan de tener razón en muchos aspectos.
-¡Vé usted! Está admitiendo que quizás estén en lo correcto al discriminarnos y tratarnos con tanta grosería.
-Le daría a Ud. algo de razón pero sucede que su tecnología es muy superior y sus logros en matemáticas, armonía y por supuesto ingeniería mágica les han dado sobre otras civilizaciones -incluyendo la nuestra, debo recordarle- una ventaja socioeconómica considerable.
-Está bien…-reconsidera pausadamente la situación el oficial.-Pero teniendo o no razones para expresar su superioridad no creo que nos ayuden.
-Tenemos que intentar. No podemos rendirnos en el tramo más importante de este viaje  y de todas nuestras vidas. Tenemos que registrar lo antes posible nuestro hallazgo; no podemos correr riesgos.¡Lo que hagamos ahora determinará el resto de nuestras existencias!
Hay silencio en la cabina de navegación. Finalmente alguien dijo:
-Entonces nos acercaremos y usaremos el mensajero de corta distancia-
-Así se hará- afirmó el capitán.

La discusión en la cabina de la nave de la Confederación de la Estrella Esmeralda estaba tomando un amenazante cariz:
-¡Nuestra gran raza ha logrado su supremacía gracias a respetar siempre algunos principios y uno de ellos es precisamente jamás sacrificar a nuestros semejantes, aún bajo la amenaza de perder la tripulación entera de una nave ¡Mejor morir antes de ese horripilante acto!
-¡Pero es que vamos a morir entonces!- respondió un afligido técnico, con el asentimiento de varios  tripulantes-.No tenemos ninguna forma de lograr  nuestra alimentación,sintetizar todo lo que necesita ser reparado en la nave y además reponer toda la energía perdida durante el accidente sin sacrificar a varios de nuestros tripulantes; tomar  sus vidas y cuerpos en beneficio de toda la expedición no me parece tan inapropiado.¡De otra forma moriremos de una manera espantosa! ¡Nosotros, los más poderosos de los mundos conocidos, pereceremos por inanición en este planeta desierto!
-No tienes por qué morir de inanición- comentó con pocas ocultas intenciones el que parecía ser el capitán de la nave –Puedes sufrir algún accidente antes- le dijo, al tiempo que tocaba su desintegrador.
-Morir por eso o morir de hambre, prefiero morir desintegrado.
-¿Ahora o dices cúando?
El interpelado respondió con una expresión nerviosa y agregó –Por ahora hay provisiones y también mucho trabajo por hacer; cuando me sienta desfallecer lo llamaré...
Fué en ese lapso tan incómodo que sucedió a la conversación, mientras algunos tripulantes partidarios del vapuleado defensor de sacrificar algunos por salvar a la mayoría, pensaban vaya a saber qué otras opciones tomar y el capitán y sus principales oficiales observaban atentamente cualquier atisbo de resistencia externa a la decisión del  superior de la nave, prontos a extirparla en el acto, que llegó la llamada de auxilio de nuestros ya conocidos exploradores.
-¡Capitán! Acabamos de recibir una llamada de una nave del planeta 18 de Cástor.
-¿Qué quieren? ¿Esos? ¡Diles que no queremos saber nada con ellos!¡Personalmente no soporto la presencia de esos seres!
-Pero escuche, capitán –intervino su inmediatamente inferior que hasta ahora, y como buen consejero, había permanecido al margen –no estamos en situación de poner condiciones...
-¿A qué te refieres? Ellos en nada nos pueden ayudar, su tecnología está increíblemente atrasada con respecto a la nuestra ...
-Por supuesto, pero no me refiero a eso, capitán. Piense...
-¡No! ¡De ninguna forma!¿Hurtarles  la nave, dices?¡De ninguna forma!
-Por favor capitán, ninguno de nosotros soportaría siquiera estar cerca de una de sus naves.
-Entonces ¿De qué hablas? No será de ...
-Es la materia orgánica del tipo que precisamos, Su Eminencia. Podremos cumplir con todas nuestras necesidades. Por supuesto que tendremos que hacer desaparecer su nave y todo vestigio de lo sucedido pero eso será un problema menor.
-¿Serías capaz de eso?
-Es la única solución, capitán.Creo que dadas las circunstancias tenemos que ser capaces de eso y de mucho más.
Le llevó sus buenos tres minutos al capitán tomar su decisión, desplazándose de un lado al otro de la cabina sin reparar en las expectantes miradas de sus subordinados.
-¡Está bien! – exclamó finalmente resignado aunque dejando escapar cierta impresión de alivio. Luego agregó, preocupado –Aunque tengo una duda...-
-¿Cúal?- preguntó con interés su segundo.
-La comida que obtendremos de esos organismos ¿No nos complicará la digestión?

Fué así que cuando el navío del planeta 18 de Cástor descendió junto a la impresionante nave de los señores de la galaxia, su tripulación quedó asombrada por el grato e inesperado recibimiento que les fué brindado, pues ni siquiera por su propio pueblo habían sido jamás recibidos en forma tan calurosa.

                                                       FIN

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