Luego de largos meses vuelvo a publicar aquí. A partir de ahora procuraré no perder continuidad, ya que he avanzado lo suficiente en cuentos y novelas para darle periodicidad a las publicaciones, luego de un año pues, familiarmente difícil... Mi nombre es Pablo Daniel Rodríguez Remedios, escritor, cantautor y fan de la ciencia ficción y de la fantasía. Gracias a todos por estar ahí y en especial a mi amiga del alma, la excelente poetisa Salma Hassan ¡Un abrazo fuerte a todos!

domingo, 6 de agosto de 2017

LA MAQUINITA DEL TIEMPO

A Ricardito, como a la mayoría de los niños, le gustaba más las vacaciones que ir a la escuela y también, como a la mayoría de los niños, no le gustaba mucho el invierno. En realidad lo que menos le gustaba del invierno era ir a la escuela.
Estoy de acuerdo en que es muy sacrificado levantarse temprano durante esa estación, con temperaturas muy bajas, para estar en la escuela a las 8 de la mañana o unos minutitos más tarde cuando cambian el horario, pero no justifico la estratagema ideada por Ricardito para cambiar esa situación.
Es que tuvo la brillante idea, que compartió con un grupo de niños y niñas que iban a la misma escuela, de alargar las vacaciones de Julio. Se preguntarán como podrían hacerlo. Sencillo, decidieron comprarse una maquinita del tiempo.
Es cierto que a los niños se les prohíbe usar y por supuesto comprar  esas máquinas -¿o ustedes conocen algún niño que tenga una?- pero ellos iban a juntar la mayor cantidad de dinero posible, buscarían en internet y en algún lugar que no preguntaran la edad comprarían la máquina.
Mientras juntaban el dinero buscaron en los catálogos la máquina más apropiada. Había máquinas de muchos precios, nuevas y usadas. Había algunas que permitían viajar en el tiempo un minuto, otras una hora, otras un día, otras una semana, otras un mes y con las más caras podía viajarse un año atrás.
Pero ellos querían una que viajara exactamente dos semanas hacia atrás… pues tenían un gran plan para utilizarla. Al final consiguieron una máquina usada y bastante barata. Destartalada y despintada como estaba, para ellos era la máquina más hermosa del planeta.
¿Qué plan piensan que  tenían? Uno muy ingenioso por cierto… al llegar el último viernes de las vacaciones de julio, usarían la máquina para ir dos semanas hacia atrás… y cuando llegaran nuevamente al último viernes otra vez viajarían dos semanas hacia atrás y así tantas veces como quisieran. De esa forma siempre tendrían dos semanas de vacaciones por delante…
Como de todos ellos, Cecilita era la más inteligente, decidieron que solo ella manejaría la máquina. Cecilita lo primero que hizo fue tratar de leer el manual de manejo… ¡Pero se llevó una desagradable sorpresa cuando vio que estaba en japonés! ¡Y ella no entendía nada de ese idioma!
Pero como era muy, pero muy responsable, buscó la forma de copiar todo y ponerlo en el traductor de la computadora. Le dio mucho, pero muchísimo trabajo, tanto que al ver que se venía el viernes encima hasta dejó de dormir para aprender a manejarlo.
Y fue quizás por haber estado tratando de aprender a utilizar la máquina durmiendo tan poco que cometió un pequeño error, pequeñísimo en realidad…
Cuando llegó el último viernes de las vacaciones de julio, todos se subieron a la maquinita del tiempo. Luego Cecilita la hizo funcionar… ¿Y qué pasó? ¡El error que cometió hizo que la maquinita, en vez de llevarlos dos semanas atrás, los llevara dos semanas adelante!
¡Fue un lío tremendo! ¿Tienen idea de todos los deberes atrasados que tuvieron que hacer para ponerse al día? ¿Y todo lo que tuvieron que estudiar? ¿Y las explicaciones que tuvieron que dar?
Tanto se arrepintieron de intentar hacer más largas las vacaciones de julio que prometieron solemnemente nunca más usar una máquina del tiempo y para recuperar el dinero la pusieron nuevamente a la venta en internet. Así que si desean una maquinita del tiempo barata y que funcione perfectamente –aunque les recuerdo que el manual de uso está en japonés- se las recomiendo.

                                              FIN


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