Luego de largos meses vuelvo a publicar aquí. A partir de ahora procuraré no perder continuidad, ya que he avanzado lo suficiente en cuentos y novelas para darle periodicidad a las publicaciones, luego de un año pues, familiarmente difícil... Mi nombre es Pablo Daniel Rodríguez Remedios, escritor, cantautor y fan de la ciencia ficción y de la fantasía. Gracias a todos por estar ahí y en especial a mi amiga del alma, la excelente poetisa Salma Hassan ¡Un abrazo fuerte a todos!

jueves, 2 de enero de 2014

LA DEMANDA

Este relato se publicó en la Revista Literaria Avda Los Escritores, de Chile.


                                    LA DEMANDA

La reunión se estaba realizando en el despacho de la famosa firma de abogados Smith & Martínez & Arismendi y dada la importancia de la misma se hallaban los tres asociados, cosa que no era muy frecuente. Ante ellos, Pedro Domínguez y su hija, Ana Luisa, que parecía estar algo incómoda por el cariz que venía tomando la discusión.
-Antes de continuar tengo una pregunta- dijo Smith, mientras espiraba lentamente, tratando de ordenar toda la conversación en su cabeza. –Dígame ¿Qué le hace pensar que es un caso que podemos presentar ante un jurado y eventualmente ganar?
Los ojos de Pedro estaban llenos de convicción cuando le contestó –Porque me aseguraron, que de todos los abogados de este país, ustedes son los más adecuados para este caso. ¡Me dijeron que no tienen límites para llegar a la verdad, resuelven cosas que nadie más resuelve y además no le tienen miedo a nada ni a nadie! –Y continuó- ¿Acaso no aceptan casos que nadie más toma? ¿Acaso no han defendido a clientes que, vistos fríamente, no tenían prácticamente ninguna chance de ganar? ¿Acaso no van hasta las últimas consecuencias?
-Exactamente- dijo Martínez.- ¡Usted lo ha dicho! Vamos hasta las últimas consecuencias… ¿Y en este caso usted tiene idea de cuáles serían? ¿Se ha puesto a pensar?
-¡He pensado mucho! ¡Y el honor de mi hija está primero que cualquier otra cosa!
-Padre- le dijo la chica, tocándole el brazo- Ya te he dicho que lo que me sucedió no es deshonroso… ¡Al contrario! ¡Estoy muy orgullosa de lo que está creciendo dentro de mí! ¡El lo dijo! ¡Será el Segundo Mesías!
-¡No me importa si es el segundo, el tercero o el cuarto! ¿Acaso te dijo como se llamaba? ¿Te dijo cuando podrías verlo nuevamente? ¿Se ha comunicado contigo luego de dejarte embarazada? ¡No, no lo hizo!
-No, padre, no lo hizo, pero no es motivo de enojo. El cumplió con su tarea y yo cumpliré con la mía. Lo cuidaré, lo educaré… ¡Y gracias a él se salvará el mundo!
-¡Es evidente que estamos en distinta sintonía, querida mía! ¿Y qué apellido le pondrás? ¿Espíritu Santo? ¡Eras virgen antes y ya no más! ¡Que se haga responsable!
-Padre, sigo siendo virgen… y ya te dije que no fue el Espíritu Santo… fue un ángel.
-¿Escucharon?- dijo el padre mirando a los abogados. -¡Fue un ángel! ¡Hermoso! ¡Bellísimo! Pero no dejó ni una dirección, ni un correo electrónico, ni su nombre, ni su apellido… nada. ¡Cuando lo quieras enviar a la universidad y veas lo cara que es, ya te acordarás del padre que lo engendró, por más virgen que te haya dejado y por más angelical que sea!- Y miró a los abogados nuevamente. –Quiero demandarlo, no me importa quién sea ni donde esté. Mi hija, virgen o no, está embarazada, lo que significa que dentro de unos meses tendrá un hijo, una responsabilidad. ¡Y quiero que su padre comparta esa responsabilidad!
-Pero señor, si lo que dice su hija es cierto y espera el hijo de un ángel… ¿Cómo podremos demandarlo?
-¡Ese es vuestro problema! ¿O acaso por ser un ángel puede embarazar a mi hija sin cargar con sus responsabilidades de padre?
-En eso tiene razón-
-Lo hago por ella. No quiero que mañana el niño no conozca a su padre y quiero, sobre todo, que use el apellido de su progenitor. Sé que es la moda que cada chico use el apellido que se le antoje pero con mi hija no será así.
-Está bien. Déjenos estudiar el caso, aunque mirándolo como el gran desafío que es estaríamos dispuesto a tomarlo. Concédanos unas horas para discutirlo más a fondo.
-¡Gracias!- dijo Pedro, despidiéndose de todos ellos. Lo mismo hizo su compungida hija.
Cuando padre e hija se marcharon, los abogados se miraron pensativamente.
-No sé si reírme o estudiar el caso…- dijo uno de ellos.
-¿Lo tomaremos?
-Creo que sí, pues este caso puede revolucionar la justicia en este planeta… Un humano demandando a un ángel… ¡Revolucionario!
-Aunque hay algo, algo que no me animé a mencionar a nuestro nuevo cliente…
-¿Qué?- le dijeron a tono.
-¡Que los ángeles no tienen apellido!

                                      FIN

                    

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por el cuento, soy un gran aficionado a los cuentos de ciencia ficcion y veo que en tu blog tienes grandes relatos, enhorabuena y gracias por compartirlos :)

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    1. Gracias estimado y disculpa lo tardío de la respuesta... Me alegra que te gusten algunos de mis relatos...prepárate para algún otro y alguna novela que espero comenzar a exponer. Un abrazo!!!

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