Luego de largos meses vuelvo a publicar aquí. A partir de ahora procuraré no perder continuidad, ya que he avanzado lo suficiente en cuentos y novelas para darle periodicidad a las publicaciones, luego de un año pues, familiarmente difícil... Mi nombre es Pablo Daniel Rodríguez Remedios, escritor, cantautor y fan de la ciencia ficción y de la fantasía. Gracias a todos por estar ahí y en especial a mi amiga del alma, la excelente poetisa Salma Hassan ¡Un abrazo fuerte a todos!

jueves, 2 de enero de 2014

HAY CONTRATOS Y CONTRATOS

En estos días que mi gran amigo Roberto Bayetto lanzó el Número 10 de Diáspar, la mejor revista de Ciencia Ficción y Fantasía de mi país, les vuelvo a presentar un relato publicado en el primer número.  



                      HAY CONTRATOS Y CONTRATOS

"El demonio existe y siempre existirá, a menos que tomemos una cerilla y encendamos las acartonadas multidimensiones."
                                               Frag. de "Polidimensiones", pág. 27 de Eleanor Brooks


El extraño ser, fulgurante espanto, se alegró muchísimo al ser llamado.
-¡Al fin! Pensé que ya nadie me necesitaba. Hace como mil años que espero una invitación.
-No creo que tanto tiempo- respondió el otro.
-Bueno, quizás no tanto... ¡Pero que importa! Lo cierto es que quieres disfrutar de mis atenciones ¿no?
-No.
-¡Vamos, no me tomes el pelo y ven a mi Reino, dijera aquél! ¡Je,Je!
-Temo que no logro entenderlo totalmente, señor, sólo quería indagar sobre la Srta Marix Astru, modelo no desarmable R-15437.
-Me suena, me suena... pero olvidémonos de eso y pasemos a la perdición de tu alma...
-Ella lo ha demandado señor, y a propósito, no poseo alma.
-¿Qué no tienes alma? ¿Me demandó? ¡Maldita puerca!
-Dice que usted no cumplió el contrato.
-Vamos, esto es una burla. Si supieras lo que dice el contrato...
-¿Lo que dice...?
-¡No! ¡No! ¡En voz alta no!
-Dice: ORGASMO INFINITO.
-¡Uy! ¡Lo dijo nomás!
-Y usted no lo cumplió.
-¡No lo cumplió, no lo cumplió! ¡Mirá  como quedé! ¡Perdí 40 kilos en una semana!
-¡Pero el contrato es muy claro, señor!
-¡Tú no entiendes, hubo trampa! ¡Cómo iba a saber que ella era un ingenio semi-artificial e insaciable!
-¡No es cosa mía! Desde este momento está usted a mi cargo, para comparecer ante el tribunal de...
-¡A tu cargo las pelotas!, dijo El Diablo y se esfumó.
La persecución recién comenzaba.



                                                              FIN

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