Queridos amigos y amigas, reapareciendo en un mundo cada vez más a tono con la ciencia ficción... Por la ciencia ficción y la fantasía!!! Es un secreto, pero nunca me fuí... Aquí estaré: pablodaniel.gandalf@gmail.com... Un gran abrazo!!!


viernes, 8 de febrero de 2013

POR UN ERROR ADMINISTRATIVO

El enorme recinto, que funcionaba como lugar de comidas y de reunión estaba repleto. La misión en Epsilon-8 había terminado y todos los que habíamos participado estábamos allí, charlando, compartiendo anécdotas, comiendo algo liviano y bebiendo refrescos y  café, contentos de estar ya en nuestra nave nodriza. Frente a mí, Silen, a quien hacía dos años que no veía, acababa de decirme algo…
-No, esta vez no- me había dicho.
La miré, sin poder creer lo que había oído e inmediatamente el rubor cubrió mi cara… ¡Silen, mi mejor amiga y también mi amante más querida, acababa de rechazarme!
Me costó unos buenos segundos recuperar mi orgullo herido. Finalmente, con voz ronca le dije  -Pensé que luego de estar tanto tiempo solos, dos años para ser más exactos, nos haría bien disfrutar de una buena noche de sexo…
-Si, me encantaría… en otra ocasión o… antes me hubiera encantado… pero ahora las cosas han cambiado. He cambiado.
-¿Has cambiado en qué sentido? ¿Te has vuelto célibe?
-¡No, claro que no! ¡No lo entenderías!
-¿Por qué no puedo entenderlo? Que no quieras acostarte conmigo no significa que deje de ser tu amigo y hasta donde sé los amigos se cuentan todo… ¡Y además tratan de entenderse!
-¿Lo que te he dicho no perjudica nuestra amistad entonces?
-¡No, no seas tonta! ¿Si mañana decidieras tener una pareja estable vamos a dejar de ser amigos? ¡No! ¡El sexo es circunstancial, algo hermoso y bello pero que va y viene… en cambio nuestra amistad puede durar por siempre! Además quizás algún día cambies de idea… ¿o no?
-Quizás… no sé… ¡Me da un poquitín de vergüenza contarte lo que me pasó!- dijo, frunciendo la boca con disgusto.
Tenía que ser algo realmente grave, pues Silen nunca había sido muy tímida.
-¡Cuéntame… no puede ser tan horrible!- Tanto suspenso ya me tenía los pelos de punta.
Silen bajó la voz y me dijo –Ya no me gustan los hombres…
-¿Cómo?- dije, con una carcajada, echándome para atrás en la silla. -¡No lo puedo creer! ¡Siempre te gustaron mucho los hombres!
-¡Shhhhh!- dijo y nuevamente bajó la voz –Pues ya no-
-¿Pero por qué?
-Fue todo por un error administrativo…
La contemplé, siempre hermosa e indudablemente inteligente… ¿Qué le habría sucedido?

Silen y yo trabajábamos para un organismo de la Federación que se dedicaba al estudio y evaluación de planetas recién descubiertos. Habíamos sido parte durante dos años  -y junto a 198 técnicos más- de esa misión que acababa de terminar.
Epsilon-8, como todo planeta recién descubierto tenía que ser evaluado exhaustivamente… todo para determinar qué tipo de mundo se había descubierto y que utilidades podía tener para la Federación y la especie humana.
Determinar que recursos comerciales tenía, las posibilidades y costos de explotación, si había alguna posibilidad de colonización, si era posible la terraformación, la intensidad de esta hipotética terraformación e incluso si esta transformación planetaria era rentable o no… las respuestas a esas y a otras muchas preguntas se obtendrían de este estudio.
Para eso se habían instalado doscientas estaciones o bases de exploración y análisis, distribuidas lo más uniformemente posible en el planeta. A cada una de ellas se le había asignado un técnico.
La verdad es que estas estaciones eran totalmente automáticas. Ellas lanzaban sus sondas aéreas y terrestres, tomaban muestras, hacían análisis primarios, enviaban datos a las autoridades científicas de la Federación y llegado el caso estaban programadas para esbozar los estándares de modificación del planeta, en los lugares o aspectos que fuera necesario. Pero los protocolos obligaban a que hubiera por lo menos un humano por estación, con la capacitación suficiente para resolver alguno de los tantos problemas que ésta por sí misma no pudiera resolver. Por otra parte, todos sabíamos que éramos,  nosotros mismos –como humanos en condiciones bastante especiales- interesantes objetos de estudio. Así era que nos controlaban todos los datos vitales que pudieran resultar relevantes, para luego ser estudiados. No había nada que se desperdiciara.
Como era de esperarse, si los protocolos exigían por lo menos un humano por estación, los costos y molestias también hacían que los organizadores se contentaran con lo mínimo… así es, con un técnico por estación.

La misión no fue de las más sencillas… Epsilon-8 era un planeta con serios disturbios magnéticos –nada que no pudiera arreglarse, claro- pero que por el momento impedían que dispusiéramos de canales de comunicación para uso personal. La comunicación estaba restringida a los canales abiertos que se usaban para transmitir y ensamblar la información técnica. Por otro lado tampoco podíamos salir de nuestras estaciones, así que estábamos recluidos en esas estructuras… Pasaron prácticamente dos años en que la única
 comunicación que pude tener con alguna de las estaciones, y no precisamente con la que estaba Silen, era impersonal y neutra. Apenas sabía que seguía viva.

Dirán que es difícil –y hasta insoportable- vivir dos años encerrado en un lugar de donde no se puede salir, respirando aire con  un leve olor a desinfectante y sin tener contacto físico con otros humanos. Pero nuestros superiores habían pensado en dos soluciones para ese problema. Una era que teníamos mucho trabajo y por ende no disponíamos de mucho tiempo libre… Nos obligaban a hacer  un chequeo manual del funcionamiento de los equipos –un chequeo totalmente innecesario pues cualquier falla sería detectada  automáticamente y sonarían las alarmas de mal funcionamiento-.  Dada la vastedad del proyecto, que incluía no solo todo el equipo fijo de la base sino también todos los aparatos móviles que iban y venían al exterior, estos chequeos nos consumían gran porcentaje de nuestro tiempo. Si de algo podían estar seguros era de que no teníamos demasiado tiempo libre.
La segunda solución para el aburrimiento y la soledad eran los C.C.D., algo que estaba siendo cada vez más utilizado por todos los que iban al espacio, desde colonos a navegantes.
Los C.C.D. o Compañía de Cama Deshidratada vienen  almacenados en una especie de sobre, muy parecidos a esos en donde vienen las sopas para hidratar –aunque mucho más grandes- y son relativamente fáciles de poner a funcionar. Es imprescindible tener un Hidratador Modelo 52 o más reciente –los modelos anteriores no sirven-, que esté en buenas condiciones –demás está decirlo- y agua… 40 litros para un CCD femenino y 60 para uno masculino.
Vienen con un software básico incorporado, pero puedes cargarle tus propias especificaciones… lo que se te ocurra –nadie se enterará-. Obviamente esto debes hacerlo antes de hidratar.
Cuarenta minutos estándar después, cuando esté preparado, puedes colorear su cuerpo y cabello, si lo deseas de algún color en especial.
Ahora que recuerdo, el ph del agua tiene que ser neutro. Es famoso el chiste del pobre explorador espacial que tuvo que bajar en la superficie de una luna peligrosa y desconocida para recolectar sus 40 litros de agua –no tenía la suficiente en su nave y ya no soportaba la soledad- y resultó que ésta tenía un ph marcadamente ácido… ¡Su CCD le quedó con un carácter tan agrio que a duras penas la soportó durante el resto de la misión! ¡Es muy gracioso! Obviamente esto es una fábula, un chiste del espacio… ¡Si el ph no fuera el indicado posiblemente puedes cruzarte de brazos por años estándar a esperar que esté pronto tu CCD!

De pronto Silen me preguntó.
-¿Tú cuándo hidrataste tu CCD?-
-¿Yo? Pues, a las dos semanas estándar creo…
-¿Ya a las dos semanas? ¿Tan rápido?
-¿Por qué esperar? No me gusta estar solo, así que cuando tuve todo en orden, hidraté… ¿Y tú?
-¡Sin duda que bastante después que tú! –dijo sonriendo-Quería trabajar, pensar, reflexionar… debo confesar que estuviste mucho en mis pensamientos… pero llegó un punto en que necesitaba compañía y todos los beneficios de ésta… quería charlar y alguien con quien compartir la cama por las noches… Así que me dispuse a hidratar.
-¿Y?
-Hidraté.
-¡Que bueno! Y… -mi expresión era de clara interrogación
-Era una mujer.
-¿Cómo que era una mujer?
-Mi amigo, mi compañía, mi CCD, mi compañero de cama no era un hombre… era una mujer…
-¿Pero como es posible?
-Todavía no lo entiendo…
-Fue un terrible error administrativo… ¿Y que hiciste?
-¡Te estoy diciendo que hidraté igualmente!
-¿A una mujer?
-Claro… no iba a estar sola dos años ¿No? ¿Tú no hubieras hecho lo mismo si tuvieras un hombre para hidratar?
Me reí -¡No sé! Así que bueno… este… ¿Y la pasaron bien?
-¡Muy bien! ¡Excelente!
-Me alegro por ti… Tienes que haberlo pasado muy bien si ya no quieres tener nada con otros hombres… ni conmigo…No fue tan malo entonces…
Me miró como reprochando mis palabras.
-Aunque me quedó una duda- dijo luego-
-¿Qué duda?
-Si a mi me tocó una mujer y había pedido hombre, a alguien que había pedido mujer le tocó hombre… ¿o no?
Solté otra sonora carcajada –¡Ja, Ja! ¡Sin duda!
Y creo que los dos a la vez, entre sonrisas, comenzamos a mirar a todos los hombres a nuestro alrededor. Uno de ellos, seguramente tendría cosas nuevas que contar.

                                           FIN






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