Luego de largos meses vuelvo a publicar aquí. A partir de ahora procuraré no perder continuidad, ya que he avanzado lo suficiente en cuentos y novelas para darle periodicidad a las publicaciones, luego de un año pues, familiarmente difícil... Mi nombre es Pablo Daniel Rodríguez Remedios, escritor, cantautor y fan de la ciencia ficción y de la fantasía. Gracias a todos por estar ahí y en especial a mi amiga del alma, la excelente poetisa Salma Hassan ¡Un abrazo fuerte a todos!

martes, 16 de noviembre de 2010

ME GUSTARIA PODER AMARTE



Dedicado a Dick Philip, autor del relato inspirador de Blade Runner,  una de las más hermosas películas de ciencia ficción jamás producida y a los realizadores de ese filme.


El hombre, enfundado en un elegante traje gris, caminó por el acolchado y cálido pasillo mirando atentamente las inscripciones de las puertas que encontraba a su paso. Al llegar a la que estaba buscando, con la voz gastada y átona de quien ha llamado a muchas puertas avisó de su presencia con un seco –Buenos días, soy Epsiro Tulbe-. Inmediatamente en la pantalla de encima de la puerta se leyó –¿Quién es?- a la vez que la suave voz del portero recitaba la misma pregunta. Monótonamente, dijo nuevamente –Buenos días, soy Epsiro Tulbe-.
-Un momento, por favor-
El visitante sabía que en pocos segundos sería revisado por sensores que se asegurarían de que sus características vitales concordaran con los datos que disponía la puerta de su persona. Finalmente una voz humana preguntó: ¿Señor Tulbe? ¿Es usted?
-¡Efectivamente! Soy el técnico que se pidió a la agencia.
La puerta se abrió con el sonido del aire presurizado escapando por la abertura, y el técnico fue calurosamente bienvenido por un nervioso y delgado joven que aparentaba tener  no más de unos veinte cuatro años de edad, cabellos no muy largos y una barba algo desaliñada.
-Pase, pase y póngase cómodo- le dijo su anfitrión- lo estaba esperando ansiosamente. Deje su equipo por ahí –y con su brazo derecho pretendió abarcar toda la habitación.
Epsiro miró a su alrededor. El lugar era muy espacioso, quizás un piso entero, como correspondía a un exitoso artista como era Baltimore Quintana, que tal era el joven que lo había llamado, una auténtica celebridad. Pero que fuera un lugar grande no significaba evidentemente que hubiera sitio para dejar sus herramientas pues no encontró  donde sentarse o colocar su equipo, tal era el desbarajuste que reinaba en toda la casa, situación que al parecer se prolongaba a todas las habitaciones que lograba contemplar desde donde había quedado observando.
Baltimore al parecer no se había percatado de tal cosa pues le preguntó, al tiempo que se dirigía a la cocina -¿Bebe algo? ¿Algo vigorizante quizás? Bebo mucho y más en estos tiempos.
Mientras hablaba al parecer buscaba en una alacena algún vaso limpio en donde ofrecerle bebida a su visitante. El desorden en la cocina era particularmente importante, tanto que al no encontrar ningún vaso limpio, comenzó a revolver entre los trastos sucios  que en su dudoso equilibrio sin duda ocultaban algún recipiente para beber. -¿Consume vitaminas?
-Claro, pues sí, algunas vitaminas...-contestó el atribulado visitante, que había sido dejado de pie en medio de la habitación y que seguía buscando infructuosamente un lugar para depositar sus cosas.
-Tengo muchas vitaminas y también licores, muchos licores y... ¿sucede algo? Ya sé, no tiene donde sentarse ni donde colocar su equipo y quizás quiere que le comente mi problema y quizás también ver mi máquina, sí, la máquina que su compañía fabricó y que está arruinando mi vida y también, pues está haciendo ambas cosas, arruinando mi carrera-.
El visitante no dijo nada, solo escuchaba resignado. Se estaba comenzando a sentir incómodo en ese lugar y más incómodo lo ponía su cliente, uno de los más brillantes exponentes de la neo-clásica corriente de videostories que se había puesto de moda nuevamente en el mercado.
-¡Aquí está! Tenga... no pude encontrar un vaso pero esta hermosa taza me la envió un admirador y es auténtica cerámica peruana. ¡Sírvase!
Epsiro tenía las dos manos ocupadas. Todavía no había dejado su equipo y a pesar de que en la habitación la sensación climática era neutra, estaba comenzando a sudar.
-¡Discúlpeme! Soy tan desconsiderado. ¡Vea!- dos manotazos, algunos puntapiés y en forma por demás rápida Baltimore despejó una silla, una pequeña mesa y algo así como un metro cuadrado de afelpado piso, todo para su visitante.-¡Ya está! Ahora puede dejar sus cosas, sentarse y tomar este exquisito jugo en esta hermosa taza ¿Tiene hijos?
El técnico se instaló en su silla, dejó sus maletines y tomó la taza que ya estaba sobre la mesa –Sí, tengo dos niñas.
-Lo felicito ¡Pruébelo!- lo animó el anfitrión.
El líquido era dulzón, algo frío y como una bebida mágica lo reconfortó.-¿Qué es?-preguntó.
-Es un preparado muy personal. Sabe que mi trabajo es difícil, que estoy sometido habitualmente a grandes esfuerzos y que mi inspiración necesita un potente soporte, tanto para el cuerpo como para  mente y espíritu. ¿Usted consume alimentos para la mente?
-Esteee, bueno, ocasionalmente. ¿Usted se refiere a las drogas de conexión, connection drugs o CD?
-No, no, me refiero a verdaderos estimulantes, liberadores de la mente...
A todo esto Epsiro miró su taza, fresca y ya casi vacía y temió lo peor.
-No se preocupe. Ese es un refresco, que tiene sí algunas propiedades hermosas pero de las que no hay que preocuparse. Ustedes los técnicos ¿No consumen nada para liberarse?
-No, yo no, señor Baltimore. Consumo solamente lo que necesito para deslizarme dentro de las máquinas y nada más y esto solo porque es estrictamente necesario. Particularmente, y es mi perfil de trabajo, trato de no levantar el ancla que me retiene a la realidad porque a la larga esto puede traer consecuencias no deseadas, tales como no poder resolver correctamente muchas situaciones reales. Sabe usted que mi tarea puede ser complicada y los problemas que resuelvo son problemas bastante concretos.
-Pero no negará que muchos de sus colegas ingieren todo lo que hay en plaza para divertir los espíritus.
-Ya, no lo niego, pero yo solo echo a volar cuando el trabajo lo requiere. A veces, cuando estoy en mi casa, compartimos algún dispara-sueños con mi mujer, pero nada más.
-Esta bien ¿Es muy hermosa su mujer?
-No sé si es hermosa- sonríe Epsiro- o bella, pero sí es... ¿Cómo explicarle? Adorable, esa es la palabra-.La bebida le había hecho mucho bien, se sentía como en su casa y el desorden de la habitación había dejado de ser un chocante anomalía para ser un accidente geográfico ya asimilado.- ¿Tiene más?-preguntó, al tiempo que levantaba su taza.
-Por supuesto-. Cuando Baltimore se acercó se observaron claramente sus nódulos de conección. Era allí donde se conectaban hombre y máquina, por donde se enlazaban ambas mentes.
-¿Qué modelos son sus nódulos?- preguntó Epsiro.
-Los últimos. Trato de estar al día con toda la tecnología de conección, nódulos, cableado, estimulantes, todo lo que pueda mejorar. ¿Sabe que hay diferencias apreciables entre estos nódulos y los que usaba cuando recién comencé a trabajar en esto de las videostories? Cuando me conecto, me puedo deslizar más fluidamente y me relaciono fácilmente con el cerebro de la máquina. Realmente me deslizo, dinámicamente, como un ave..., y eso me siento, un ave, girando de aquí para allá, creando mis mundos y mis historias.
-También han mejorado mucho las drogas-
-Sí, no debemos olvidar las drogas, pues ellas tienen mucho del mérito de poder interactuar tan fluidamente con las máquinas. Nadie pensó que no alcanzaría con conectarse directamente del cerebro humano al cerebro de la máquina sino que había que catalizar ese contacto, hacerlo más fluido, potenciarlo, darle alas y poder.¡Es tan bello! Esa sensación, la de realmente navegar dentro del mundo-máquina ¡Es grandiosa!
-Aunque no hay nada definitivo. Se está trabajando permanentemente para mejorar toda esa tecnología.
-Usted lo hace constantemente, supongo, eso de deslizarse...
-Sí claro, en mi trabajo es necesario deslizarse pero no soy un creador, solo reviso y reparo esquemas ya establecidos por otras personas o inserto esquemas standard dentro de las máquinas.
-Y que tipo de drogas utiliza?
-Las indispensables, no más. Yo confío muchísimo en la línea Surfer. Comencé con la Uno y  ya van por la versión 17, que es la que uso con más frecuencia. Las Surfers tienen algunos componentes muy pragmáticos, digamos que siempre mantienen un asidero, un ancla, lo que permite hacer el trabajo que yo hago con mucha tranquilidad, dedicando toda la atención a lo que corresponde, sin distracciones. Pero no es lo más potente que existe en plaza, solamente la que me parece más adecuada. ¿Usted cuál prefiere?
-No uso una en particular. En general las mezclo –sonríe Baltimore- y además les agrego dosis extra de glucosa a mis jugos, por lo que además de refrescantes son ultra-nutritivos.
-¿Y no teme cortocircuitarse? ¿Romperse? ¿Breakearse?
-A veces, solo a veces... Tomo muchas drogas naturales también, que consigo en  locales de venta especializados  o me envían de lejanos países. Lo que está a punto de hacerme pedazos es lo que está pasando ahora, con mi estúpida máquina.
-Sí, a eso vine ¿no? Cuénteme.
-Supongo que ya estará preparado para encarar mi problema.
-Preparado...? ¿En qué sentido?
-Se bebió quinientos centímetros cúbicos de mi  “limador de asperezas” especial. Ahora tomará las cosas con más seriedad –dijo riéndose el videostoriador-.
-Bueno, bueno, cuénteme entonces-. Epsiro no sentía muchos deseos de reírse pues en su trabajo había aprendido que sobrecargarse de drogas podía causar, a largo plazo, daños irreparables. El llevaba una línea de productos que utilizaba limpiamente, sin mezclarlos, y no se quería apartar de ella.
-¿Usted ha videado algunas de mis historias?- Quintana lo sacó de su ensimismamiento.
-Tengo que reconocer que sí  y que me han resultado muy divertidas.
El artista tardó unos segundos en continuar. Seguramente tuvo la duda de que la afirmación del técnico fuera sincera. Luego pensó que había mucha gente a la que le gustaba lo que él  hacía y el hombre que tenía enfrente perfectamente podía ser una de ellas.
-Si ha visto algunas de mis historias, seguramente recuerde a Hastarakin, uno de mis personajes más famosos.
-¡Claro que lo recuerdo! ¡Es maravilloso! Sus aventuras son mis preferidas...¿Esto se relaciona con él?
-¡Exactamente! Hace dos historias...lo maté.
-¡Lo mató!¿Está  pirado? ¡Por qué!
-A ver si me comprende... Llega un momento en que el personaje se agota, uno se cansa, se aburre de estar recreándolo y puede hacerse insoportable el solo pensar en incluirlo en nuevas aventuras. Llegué a ese punto y antes de sufrir un shock que me dejara fuera de la creación de videostories por varios meses –que en ocasiones, según algunos litera-médicos, pueden ser años- resolví, en una de sus aventuras, matarlo...
-¡Vaya!
-Pero no pude...
-¿No pudo?
-No, no pude y ese es mi gran problema. Desde que decreté su muerte, sacándolo de mis historias, reaparece por cuenta propia cerca del final de los relatos que intento terminar, dándoles un giro totalmente arbitrario. En otras palabras: termina mis videostories a su voluntad. ¿Cómo voy a explicar que un personaje, ya muerto, se introduzca a última hora en una video-narración para terminarla como a él se le antoje?¿Cómo voy a tolerar que un personaje que tuvo un entierro glorioso destroce mis historias en sus momentos culminantes?¡Si ni siquiera pensamos parecido!¡Es un desastre!¿Me entiende?¡No puedo continuar así!¡Enloqueceré si esto no se arregla!
-¡Está bien!¡Pero por favor no pierda la calma!
-¡No es para menos! Apenas duermo, no he podido terminar ningún relato en semanas y en mis historias, si yo ordeno que un personajes muera...¡tiene que morir! No puedo permitir la resurrección por cuenta propia ni que intervenga en videostories en las que no tiene nada que hacer.
-Quizás pensó que su muerte fue injusta...
-¡Piense lo que dice!¡El narrador soy yo y el que elige la vida o la muerte de mis personajes soy yo!¡No una máquina o peor todavía, un personaje salido de mi imaginación!
-Creo que está usted comenzando a alterarse...
-Tenga la certeza de que no solo estoy comenzando a alterarme.¡Ya estoy alterado! Si no fuera por mi arsenal de amiguitas químicas no sé en que limbo estaría.¡Esta situación me está llevando al límite!¿Vé lo que sucede cuando acumulo mucha tensión? ¡Se quiebra la calma artificial que me dan las drogas!
-¡Pero tranquilícese! ¡Estoy aquí para ayudarlo! Haré por usted lo posible y lo imposible y créame que soy un experto en estas máquinas, por lo menos en la medida que se puede serlo.
-¿A qué se refiere con eso de que “en la medida que se puede serlo”?
-Esta tecnología no está totalmente explorada. Cuando se trabaja en los límites se tocan a veces terrenos no muy firmes. Estas máquinas son complejas, usted bien lo sabe. Seguramente es gracias a su complejidad que le ha sido tan útil como hasta ahora. Ya que mencioné el tema, ¿no ha evaluado la posibilidad de cambiar de máquina? La empresa para la cual trabajo, constantemente trata de mejorar sus productos, continuamente busca efectuar innovaciones que aunque a veces son insignificantes han mejorado considerablemente nuestra oferta. Me refiero a que hubo una evolución en nuestras creaciones desde el momento que adquirió su cuestionada amiga y los modelos actuales. ¿Por qué, si es tan problemática, no la arroja a la basura y le traeremos una nueva, reluciente y fresca. Le proporcionaremos, sin costo alguno para usted, el último modelo, lo más moderno que pueda encontrarse en plaza e incluso, estamos dispuestos a darle un modelo todavía en fase experimental.¿Que opina?
-¡Qué está totalmente loco!¡Loco de remate!¡No sabe de lo que está hablando! Por un lado me dice que es tecnología tan compleja que no la conoce ni la domina totalmente. Por otro, me dice que bote la máquina ¿Cree que puedo desprenderme de algo tan valioso? ¿Tiene idea de lo que contiene su cerebro?¿Sus mundos interiores, su riqueza constructiva? ¿Por qué cree que mis historias tienen tanto éxito? Habla como si no supiera como funciona la producción de videostories y como si no supiera además que ella es más compleja de lo que ustedes jamás podrán fabricar. Al fabricarlas le incorporan decenas de programas para que ella sea capaz de darle cualquier soporte imaginable a una historia, una historia que alguien tiene que crear ¿no? En este caso yo soy el creador. Introduzco las pautas de la historia, imagino mi mundo y así como lo imagino es recreado por ella. Pero no alcanza con que reciba esa idea y la recreé sino que vá más allá: la mantiene, hace funcionar ese mundo interior con las reglas que yo le he dado y trabaja soportando mi historia en distintos niveles, tanto que si yo no interviniera, ella sería capaz de continuar con ese mundo sin inconvenientes... si yo lo permitiera claro, pues esas historias tienen un principio y un final, como tiene que ser.
-¿Y que es lo que distingue lo que usted hace de lo que hacen muchos otros? ¿Por qué usted tiene tanto éxito y otros no?
-La industria del entretenimiento ha evolucionado bastante en los últimos años, pero lo que yo ofrezco no deja de ser algo clásico. Hay muchos consumidores para las videostories, billones de seres por todo el universo conocido y por supuesto muchos que las fabrican, pero muy pocos como yo. Algunos creadores, gracias a la familia de las drogas alucinógenas hacen maravillas dentro de las máquinas, como yo, por supuesto, con una diferencia y grande: yo creo historias y mundos coherentes. Los lectores disfrutan metiéndose en ellas, viviéndolas ¿Sabe cuál es realmente el secreto de mi éxito? La delicadeza de detalles, la exquisitez de las terminaciones y de las vistas, lo complejo de entornos y personajes ¿Sabe cuánta lectores hay que consideran mis vistas obras de arte y las copian y las exponen en sus lugares favoritos o las obsequian como un delicado regalo? Por eso el gran éxito de mis videostories, por eso y por las historias que cuento dentro de ese maravilloso entorno. ¿Y sabe cómo pude lograr eso, lograr algo único, algo que nadie podrá igualar? Fue con esa máquina, que ahora me traiciona. Le volqué horas y horas, días y días, meses, años, de mis imágenes interiores, colores, movimientos, frases, psicología de personajes, todo lo que era necesario. Ustedes le dieron la técnica,  pero yo le dí todos los elementos necesarios para –cuesta reconocerlo- crear y recrear, así como yo lo haría. La entrené, la eduqué, de forma que yo solamente tuviera que concentrarme en las historias; todo lo demás, después de darle determinadas pautas, funcionaba por sí solo. ¿Me entiende? Máquina y yo somos uno cuando  estoy creando. Además, somos una pareja única. No hay otra igual en todo el mundo creativo actualmente. ¿Quiere que le muestre mis ventas? Por eso es que no puedo cambiar de máquina. Este cristalizador de historias tiene en su interior la riqueza de años y años de datos, de reacciones, de formas de ver las situaciones...Tendría que empezar todo nuevamente y me desgastaría terriblemente. Si la habré preparado eficazmente que estoy casi seguro de que hasta sería capaz de desarrollar sus propias historias, si no dependiera de un creativo para hacerlo –agregó, como disculpándose-.
-¿Cree que pudiera ella crear sus propias historias?
-No lo sé- se rió nervioso Baltimore.-No tengo forma de saberlo. Lo que sí sé es que tengo que domarla, vencerla, arrodillarla, tengo que obligarla a que haga lo que quiero. Es ella o yo. Es una guerra y yo puedo perder mucho más que ella, pues si no puedo someterla perderé muchos años de mi vida y quizás mucho de mi obra.
-A todo esto, hay una pregunta clave: ¿Por qué ya no colabora con usted como antes lo hacía?
-Buena pregunta. Quizás, y es solo una posibilidad, como forma de protestar por la muerte de Hastarakin. Es posible que esté expresando su desacuerdo con ese suceso.
-Supongo que lo que quiere usted hacer es volver a tomar la sartén por el mango –si alguna vez la tuvo, pensó-
-¡Claro!¡Para eso está usted aquí! No es mi confesor, ni mi confidente, ni mi paño de lágrimas. ¡Está aquí porque espero que resuelva mi problema!
-Está bien, lo entiendo perfectamente, pero tómese las cosas con más calma. Hay que planificar y desesperándose no ganará nada.¿Entiende? Desgasta su energía en vez de utilizarla productivamente. Encontraremos una salida a la crisis. ¿Le molestaría conseguir más bebida y algunos comestibles livianos? Lamento decirlo pero esto puede llevar su tiempo.
-Si necesita estímulos artificiales tengo de todo calibre...
-Sin duda, pero es temprano para eso. Si vemos que la situación se alarga haremos uso de su arsenal químico, aunque espero que no haya tal necesidad.
-¿No le molesta si voy entrando en calor, no?-dijo Baltimore, al tiempo que de uno de los tantos pequeños recipientes diseminados por el piso tomaba un par de pastillas y las tragaba como quien estuviera haciendo algo vital, casi con desesperación.
Epsiro pensó, al tiempo que lo contemplaba y comenzaba a desplegar su equipo, en qué terminaría este nuevo episodio en su vida de solucionador de problemas.

Mis notas partirán raudas a buscar lágrimas de luz y pensamientos espejados allí donde se encuentren y me dirán: “Ven, aquí está lo que buscas” y yo iré y veré y sabré si mi espera y mi prolongada búsqueda han sido al fin recompensadas.
Había llegado el momento.
El uquitar dibujó pausadamente varias escalas en el silencio de los silencios. Hastarakin murmuró: “No llores, pues es temprano para eso”. Los armónicos continuaron sin apuro, como deslizándose. Había heredado el instrumento de los tiempos en que los unicornios eran abundantes, pues un uquitar se hace con el cráneo de uno de esos seres. Silbos y lloros, lamentos sin pausa y el alma del muerto que escapa por cada resquicio, empujada por la esencia del instrumentista, tal los originales y tristes sonidos que conmovían Hastar, su morada. Dice la leyenda que el uquitar exige cosas a cambio de sus sonidos. Pide y se adueña, poco a poco, muy lentamente, del alma del intérprete, el cual silbo a silbo, canción a canción, vá siendo instrumento y el instrumento vá tornándose él y que la ceremonia, que dura toda la vida, termina cuando ambos se convierten en unicornio.
Pero es solo una leyenda.

-Supongo que ya tiene en mente algún plan...
-Claro que tengo un plan, aunque tengo que reconocer que no es muy original.
-¿Y puede saberse de qué se trata?
El video-narrador suspiró y dijo: -Se trata de cazar a Hastarakin, de colocarle trampas, una tras otra, hasta matarlo definitivamente. Hay que hacerle aceptar a la máquina que su héroe irreversiblemente está muerto, desaparecido, finiquitado.
-¡Bien!¡No es mala idea! Yo no lo podría haber pensado mejor. Digamos que hubiera tomado otras medidas quizás pero éste es un buen comienzo.
-¿Cómo un buen comienzo? ¡Tiene que ser la solución!
-¡Por supuesto! Pero no hay que descartar el perfeccionamiento del plan. Sinceramente, solo hasta ver cómo funciona exactamente esto de la resurrección de nuestro músico vagabundo sabremos ciertamente a qué atenernos.¿Eso era Hastarakin, no?¿Músico, poeta y vagabundo?
-¿Era? Lo es, lamentablemente...músico, guerrero y vagabundo. No olvide que también defendía a bellas e inocentes damas cuando tenía oportunidad y esta será la primera parte de mi plan.
-¿Cuál?
-Ya que prepararemos trampa tras trampa hasta que resulte muerto finalmente, lo primero que debemos hacer es debilitarlo, atontarlo, atarle las manos, hacerlo dependiente...
-¿De qué habla?
-¿De qué hablo? De una mujer, de una hembra de la especie, de todo lo que condensado puede enloquecer a un hombre, aunque sea un héroe ...labios, senos, caderas, cabellos, voz y muchas más cosas ..., necesidad de protección, admiración por el salvador, todo eso ...¡Ya lo verá!¡No sabrá ni donde está parado y será presa fácil!¡Parecerá un gorrioncillo entre nuestras garras y terminaremos rápidamente esta guerra!
-¡Guerra!¿Es así como vé todo esto? ¿Le parece tan serio?
-¡Así es!¡Es algo de vida o muerte! –y sonrió-¡Aunque para ese héroe será solo cuestión de muerte!

Una señal, eso era. Ella decía: “Ha llegado el momento” y es por eso que debo partir. Guardé mis pocas pertenencias en el saco que luego colgué de mi hombro, revisé mi espada y tras afinar nuevamente mi instrumento, partí pulsándolo, marché soplándolo, pues no hay nada más hermoso que una marcha al son del uquitar. Las notas sembraban también silencios aunque permanentemente había trinos que nos hacían compañía, intercambiando con el instrumento mensajes sonoros.
Sabía exactamente a dónde nos dirigíamos, mi espada, el uquitar, su música y yo, aunque si me hubieran preguntado seguro que no podría responder. Así marché por largas y abruptas sendas trazadas en las laderas de las montañas, internándome en las zonas de rico metal. Caminé horas y horas y ya tenía deseos de descansar cuando descubrí, al final de una de esas calzadas, el lugar hacia donde me había dirigido.
Era un enorme campamento de mineros, un pequeño pueblo debajo de una enorme tienda de campaña, toda remendada, instalada en la ladera de la montaña, cerca de donde comenzaban las bocas de las minas. Mientras descendía contemplaba el curioso efecto de las chimeneas que como desordenadas  y humeantes patas salían de ese enorme animal hecho de lona y metal. Allí abajo viven y duermen, todos hacinados, varios centenares de personas, hombres, mujeres y niños. A pesar de que extraen de las profundidades de la  tierra riquezas como para vivir como reyes el resto de sus días, la vida allí es muy dura. La mayoría ha viajado desde muy lejos para estar ahí y posiblemente hayan vendido hasta la última de sus pertenencias para tener dinero para adquirir herramientas, casi siempre de segunda mano. Es tan embrutecedor el trabajo, tan arriesgado, están tan lejos de la civilización y de todo pensamiento sensible y viven y trabajan en condiciones tan rústicas que se van tornando bestias, conformándose al cabo de unas semanas de llegados al campamento con satisfacer sus más primordiales necesidades. Es por eso que estoy seguro que seré bienvenido pues mis canciones y mi presencia limpia de polvo y vicio será para ellos lo mismo que un bálsamo para un cuerpo enfermo. Me tratarán bien, me darán pan y vino y además sabré por qué la clave de mi futuro está entre ellos.

Baltimore estaba exaltado.
-Parece realmente contento- atinó a decirle Epsiro.
-¡Es que todo marcha de maravillas!
-¿Pero no es demasiado pronto para comenzar a festejar la victoria?
-¡Hasta ahora todo sucede cual lo habíamos planeado y eso ya es motivo de festejo! Todo está saliendo y continuará a la perfección. Hastarakin no sabe nada del amor y seguramente sufrirá una terrible conmoción emocional cuando conozca a esa joven y ese será el comienzo de su perdición.
-Hay algo que me confunde... Usted basa su plan en que el amor debilitará a su héroe, pero he conocido casos en que el afecto fortifica, esclarece y afianza...
-¡Por favor! Tú eres el encargado de introducir y manejar la parte técnica de nuestra estrategia... el entendido en cuestiones psicológicas soy yo y estoy seguro de que el amor es un factor que desequilibra, que daña, que enloquece. Eso digo, eso creo y en función de eso actúo.
-¡Esta bien!¡No es necesario ofuscarse! La psicología es su campo, la programación es el mío; yo conozco de cerebros electrónicos y usted de personas y personajes.
-Bien, bien, al parecer entendió-
-Entendí, pero recuerde que además de técnico programador soy tan humano como usted y también tengo mis vivencias..., de hecho vivo en el mismo mundo que usted.
-Lamento decirle que está muy equivocado, pues si viviera en mi mismo mundo estaría tan preocupado como yo por lo que está pasando en él. Mi mundo, es ese mundo –dijo finalmente, señalando la máquina.

Me han recibido bien, tal cual  esperaba. He comido y bebido y me han destinado un mullido almohadón para que repose dentro de la gran casa. Fácilmente han de quintuplicar el centenar de personas las que habitan allí, con mayoría de hombres, aunque hay un número importante de mujeres y sin duda bastantes niños. Las comodidades son mínimas   -afortunadamente el campamento está cerca de un arroyo con  varias y hermosas cascadas-, la privacidad casi inexistente, la promiscuidad algo tan común como ir a buscar la fresca y límpida agua y en todo ello hay un un sello grabado a sudor, polvo y ojos cargados de cansancio y esperanza... el sello del duro trabajo de las minas. Allí todavía no llegó la tecnología, tan abundante en casi todo el universo conocido, allí todavía se trabaja como se trabajaba hace milenios. Pero todas estas contrariedades se disipan, por lo menos en parte, dentro de la casa, pues es tradición que allí la comida y la bebida sean abundantes. Así, cuando llegue la noche y regresen de su trabajo y el interior de la gran vivienda se llene de un pesado olor a sudor, de humo de las cocinas, de voces, de sollozos de niños clamando por atención, de cada uno de ellos y una combinación de todos, en ese momento tomaré mi instrumento y comenzaré a practicar escalas. Pronto comenzarán a acercarse, más y más, pedirán silencio y se escuchará más mi instrumento y mi música será más clara y más alegres, pues las membranas internas son hechas de materiales semivivos de Adelaida, El Mundo Escondido y les agrada que se les preste atención y el volumen aumentará y pronto, todo será un silencio absoluto,  cortado solamente por los acordes y punteos del alma del unicornio y quizás en ese momento decida cantar alguna canción, improvisada -¿por qué no?-, hablando del rudo trabajo de las minas y de lo mucho que vale la pena, pues si trabajan duro y las fortuna les sonríe, dentro de poco tiempo tendrán una vida nueva, plena de comodidades y sol, lejos de ese infierno profundo. También  halagaré su perseverancia y fuerza para el trabajo y su hospitalidad para el visitante y la atención con que lo escuchan y de lo bien que hace la música y el descanso de cuerpo y alma luego de un día tan duro. Cantaré también canciones de mundos lejanos, aventuras sin cuento, historias de dragones y guerras y también de amores felices y amores tristes. Cantaré de muchas cosas y posiblemente suceda que alguien pida una canción en especial y trataré, por supuesto, de complacerlo. Estaba precisamente cumpliendo con el pedido de un anciano hombre cuando la ví. No estaba muy lejos, pero sí parecía lejana. Era de una especie casi humana. En realidad su única diferencia con las humanas eran sus orejas, alargadas, puntiagudas, que venían acompañadas con un sentido de la audición muy desarrollado. Debo aclarar que tienen otra diferencia con las humanas y es que estas criaturas, originarias del mundo llamado Marbelta eran consideradas de las más bellas del universo conocido. Mientras cantaba la contemplé, pero no pareció sentir mi obsesiva mirada. No perdí la calma pues también tienen fama de frías y calculadoras. Era muy atractiva y cuando se levantó y se sentó más cerca de donde yo estaba me dí cuenta de que sus ojos parecían no verme, mirándome con la indiferencia típica atribuída a las hembras de su especie. Hablando muy quedamente le dije que la siguiente canción se la dedicaría a ella y que me gustaría verla después. Así fue que improvisé “Me gustaría poder amarte”, una canción extraña y nueva y la última de la noche. Me aplaudieron mucho y ella fue la encargada de traerme un gran plato de guisado y una botella de un vino espeso y aromático. Se sentó luego cerca, esperando –o por lo menos eso parecía- que terminara mi comida.
Era tan hermosa que ni siquiera un amanecer en mi mundo natal podía comparársele. Su belleza eran lunas y soles y diez trovadores cantándole no hubieran sido suficiente homenaje.
-¿Cuál es tu nombre?- le pregunté
-No lo sé con certeza, pues tengo muchos...
-¿Sabes, por lo menos, qué haces aquí?
-Eso sí lo sé.
-Dímelo entonces, mujer...
-Sobrevivo ¿Qué esperabas? Fui capturada por piratas, perdida en una mano de un juego de naipes y aquí estoy, para uso de mi dueño y de los que quieran pagar por mí…
-Sabes, no podría aclarar mucho, pero tú eres la que yo busco... Por ti vine a este lugar.
-¿Por mí?¡Estás loco!¿Por qué por mí?
-Hay algo en ti que me atrae en forma inexplicable, es más, sé que mi futuro está indisolublemente atado a ti...
-¡La verdad es que estoy desconfiando seriamente de tu cordura!
-¡Quién diría que eres tan ingenua como para creer que la cordura existe!¿Te marcharás conmigo?
-¿Marcharme? ¿A dónde?
-Al lugar donde sabré mucho sobre mí.
-¡Estás delirando!¡Solo soy una mujer que no tiene más salida que hacer el amor por techo, bebida y comida! ¡Nada más puedo pretender y nada más me ofrecen!
-¡Yo te ofrezco más que eso!
-¿Cuánto más?
-Mi corazón y la mitad de mi sangre y mis mejores horas ¿Qué más quieres?
-Sin duda perdiste la razón ¿Entiendes que no podré devolverte nada de lo que me dés?
-Sé que te necesito y que mi vida no puede continuar sin ti. Que me quieras o no, que me correspondas o no, no es obstáculo para mis sentimientos.
-Como dije, estás totalmente fuera de tus cabales...
-¿Por qué te necesito, mujer? Si estoy loco es por ti...
-Ya no sé qué decirte.
-¡No tienes que decir cosa alguna! Reúne tus pertenencias y cuando nadie nos vea marchemos... ¿Esta noche tenías que pasarla conmigo, no?
-Sí, tenía que hacerte compañía.
-Mejor, así nadie te extrañará hasta la mañana. Te espero aquí, trae las cosas que quieras llevarte...
-¡Rayos!
-Si no sabes qué decirme, no hables. Ya sabes lo que debes hacer. Aquí te espero.
Algo se movió dentro, algo parecido a cierto alivio, como si hubiera dado un paso importante para cumplir con mi destino. La muchacha era la clave ¡Y era tan hermosa!¡Tanto como la venía soñando desde hacía muchas noches!

-Creo que la trampa está funcionando a la perfección.
-No se olvide de que este personaje es de mi creación, por lo que tiene sus reacciones ya  establecidas.
-¿Y si Hastarakin fuera consciente de que es algo manejado, que no existen sus anhelos en realidad?
-¿Se refiere a qué diferencia habría?
-Algo así...
-Sería una casi-certeza más sobre sus hombros pero no creo que esté en condiciones de cambiar su sino ¿Ya preparó las trampas?
-Sí, la primera está pronta. ¿Cree que pasará de la primera?
-No lo sé, espero que no. Aunque tenemos casi todo previsto, desconfío hasta el último momento de su máquina, por eso está usted aquí en definitiva.
-Veré si ciertamente las cosas suceden como usted dice.
-¡Ja, Ja! ¿Todavía cree que estoy chiflado? Un poco quizás, pero no tanto como para inventar todo este lío.

-¿Dónde me llevarás?
-Pues... a algún lugar.

-¿Vé ese gran río que pasa por el valle? Hay un solo vado y por allí tendrán que pasar cuando salgan del campamento. Casualmente habrá un grupo de bandoleros caníbales ocultos allí. Ese será su fin.

Escapamos sin mayores problemas pues todo el mundo dormía –hasta los mercenarios contratados para custodiar el campamento se habían rendido al sueño y al vino-  y nuestros pies eran silenciosos, pero seguramente lo que seguiría no sería tan fácil. Por más que los mineros estuvieron dedicados a su trabajo no dejarían escapar a la hermosa chica tan fácilmente. Estaba seguro que algunos de ellos y por lo menos una parte de sus guardias serían enviados a perseguirnos. Pero ahora lo importante era aprovechar la ventaja que nos darían las cinco o seis horas que tardarían en darse cuenta de nuestra ausencia. Estábamos a punto de lanzarnos a correr hacia la llanura, al valle, al río, a la tranquilidad del terreno fácil, cuando un toque interior, algo parecido a una campana de alarma me obligó no solo a reconsiderar nuestra ruta sino también a encaminar nuestros pasos hacia las alturas ¿Quién sería tan estúpido de huir con una cortesana poco acostumbrada a caminar y al ejercicio,  por  la montaña, transitando caminos empinados y peligrosos?
Podría ser una estupidez, pero también era verdad que aún si descubrían que habíamos huído por las montañas, no sería fácil seguirnos.

-¡Vé usted!¡A quién en su sano juicio se le puede ocurrir huir por las montañas con una chica como esa cuando pendiente abajo tienen un cómodo escape!
-No desespere, prepararemos más trampas...
-¡Cierto!¡Nosotros tenemos la ventaja!¡En la próxima caerá!
-Por lo pronto sus caníbales igual se alimentarán... supongo que los perseguidores serán sorprendidos.
-¡Por favor! ¡Me tiene sin cuidado si se alimentan o no! ¡Quiero terminar con Hastarakin!

-¿Por qué estoy tan enamorado de ella, tanto que es lo único que veo?

-¿Qué tiene para ellos?
-Un hermoso y voluminoso alud. Pronto no serán más que un amasijo en el fondo de algún precipicio.

-¿No sientes algo?-preguntó ella.
-Sí, siento algo.
-¿Qué crees que sea?
-Puede ser locura o profundo amor, algo que puede traducirse en “Estoy loco por ti”.
-¡Otra cosa! ¡Un ruido!
-No escucho nada en la tierra mientras te miro.
-¡Hablo en serio! Es como si estuvieran rodando piedras sobre piedras...
-Es cierto, suena como... ¡Rápido!¡Es un derrumbe!¡Vamos a escondernos! –una mirada rápida mostró una grieta cercana-¡Allí!- Afortunadamente el escondrijo fue lo suficientemente grande para proteger a ambos de la terrible lluvia de rocas que caía desde las alturas, directamente encima de ellos.
-La más pequeña de esas piedras nos hubiera destrozado...-dijo ella.
-¡Lo que hubiera sido de mi instrumento!-
-¡Y de nosotros!
-¡Afortunadamente el único enamorado soy yo!
-Con el tiempo podré llegar a quererte...
-Mientras sigas disfrutando de ese óptimo sentido de la audición tendremos mucho tiempo más para que tus sentimientos se acerquen a los míos.
-Solo dame tiempo, por lo pronto estoy contigo ¿no?
-Sí y me tendría que sentir inmensamente feliz... Pero si por un lado estoy tan contento de estar contigo  por otro me siento sumamente inquieto y preocupado, como si algo oscuro o malo estuviera al acecho... Supongo que lo que me sucede es que te quiero sin medida y nunca antes había querido a alguien como te quiero a ti.
-Me agrada que me quieras.
-¡Ja, Ja!¡Entonces seguiré queriéndote y hilando canciones para ti!

El decepcionado Baltimore exclamó:
-¡Fallamos! ¡Lo sabía....!
-¿Quién iba a pensar que esa chica iba a tener un oído tan agudo?
-Debí haberlo tenido en cuenta, pero es que si fuera sorda no se hubiera sentido tan atraída por Hastarakin.
-¿Está realmente atraída por Hastarakin? Pensé que se había ido con él solamente para escapar de la vida del campamento.
-Por supuesto que una de las razones para marcharse con él fue la esperanza de mejorar su existencia. También fue importante la insistencia de él y su convencimiento de que la necesitaba, de que tenía que estar con ella, pero lo que ella no le ha dicho todavía es que le gusta, le encanta, su música.
-¿Qué piensa hacer ahora? ¿No es su audición un obstáculo para nuestros planes?
-Sé como quitarle audición y es más, debilitarle todos sus sentidos...
-¿Cómo lo hará?
-¡Qué ingenuo! ¡Igual que con Hastarakin, enamorándola!
-¿Puede hacerlo?
-¡Claro que puedo! ¡Se han escapado dos veces, pero no lo hará una tercera!

El ascenso fue lento y dificultoso. Seguían una senda casi invisible, tanto que a veces le parecía que la estaban imaginando o hasta creándola a medida que iban avanzando, pero existía y luego de varias horas de ascenso llegaron a la cima. Comenzaron a bajar en cuanto descubrieron un sendero, mucho más claro y ancho que el que habían usado para subir. No era mucho el tiempo que se tomaban para descansar, pues ya los dos estaban embargados de esa extraña sensación de que eran perseguidos, aunque necesariamente Hastarakin tenía que ayudarla pues la chica evidentemente estaba agotada. Fueron la permanente dependencia de uno hacia el otro, esa atención constante, el cansancio y esa necesidad compartida de no detenerse, las cosas que fueron creando y afianzando entre ellos una relación que, más que romance podría llamarse camaradería... Podía decirse que vivían el uno para el otro, caminaban el mismo camino, sentían los mismos olores y sonidos, las mismas cosas...
Ensimismados en el mutuo esfuerzo, en el contacto de sus palabras, que cada vez les producía mayor placer y disfrute, no advirtieron a una monstruosa figura que en una explanada, rala de árboles y arbustos  se les interpuso tan, pero tan cerca, que toda posibilidad de huída y aún de defensa parecía imposible.
-¿Qué es eso?- murmuró algo más que atemorizado Hastarakin, mientras que, ya casi convencido de lo infructuoso de tal gesto amagaba sacar su espada.
-¡Es horrible!¡Nunca había visto nada parecido!-dijo ella y finalmente -¡Qué mal huele!
El monstruoso ser avanzó sin ninguna prisa. Sus enormes miembros, terminados en afiladas garras, su boca de larguísimos dientes, su aspecto feroz, paralizaron a Hastarakin, que solo atinaba a preguntarse en su desdicha de dónde había salido tal bestia, pues se suponía que esas cosas no habitaban el mundo que estaban pisando. Ya levantaba el carnicero una de sus extremidades para segar de un solo golpe las dos vidas que tenía frente a sí  -abrazados, sudor e impotencia en Hastarakin, muda e inexpresiva espera en ella- cuando se oyó el silbido de un triple láser y la gran masa se desplomó.
-¡Vaya pieza!- dijo un hombrecito seguido por otros dos  que parecían haber salido de la nada, mientras se colgaba a la espalda el arma.-¡Casi los despanzurra!- gritó alegremente mientras se acercaba a la pareja.
-Gracias- murmuró Hastarakin, a la vez que suspiraba contenidamente de alivio.
-¡Oh, por nada! En verdad no me explico que estoy haciendo aquí, pero cuando tocamos la superficie la nave indicó la presencia de esta excelente pieza y aunque no pensábamos cazar aquí, esta es una expedición de caza, así que... ¡cazamos!
-¿No saben porqué están aquí?
-No, no lo puedo explicar, pues fuimos traídos hasta aquí desde muy lejos, en un instante- por un momento se le borró la sonrisa al cazador.
Más Hastarakin intervino agradecido -¡Nos salvó de todas formas, y eso es lo importante!
-Lo más importante es esto –dijo señalando a la presa-. Es un ejemplar único. ¡Quién sabe cuánto poder, dinero y reputación me dará este animal!¡Qué maravilla!¡Estoy muy complacido! –los miró y vió a dos magullados y perplejos humanos, uno de ellos con un instrumento colgado de su hombro.
-¿Qué es eso?¿No será un ... cómo se llama?
-Uquitar. Se hace con los unicornios.
-¡No lo puedo creer! Escuché uno cuando niño.¿Sabes tocarlo?
-¡Claro que sí, lo haré con gusto si lo desea!
-No, no, ahora no ¿Aceptarías entrar a mi servicio? No hay grandes entretenimientos en mi nave, no culturales por lo menos y tú, pues, darás más categoría a mi expedición. Te pagaré bien y serás bien atendido.
-Ella es mi compañera-
-¡Ah, claro! Ella también si lo deseas, hay lugar para ambos. Dime ¿Los dos son sordos?
-¿Por qué lo pregunta?
-Porque esta bestia debe de haber hecho un ruido considerable al moverse, sobre todo hasta tan cerca de ustedes. ¿Cómo no lo oyeron?
-Es extraño, sí, considerando que ella tiene tan buen oído...
-Buen oído pero no sintió a ese inmenso corpachón desplazándose.
-Quizás me distraje un momento o no lo sentí porque estoy algo resfriada- dijo ella confundida.
-¡Ja, Ja! –Las carcajadas hicieron que los hombres que estaban levantando el animal cazado se detuvieran a mirar – ¿Así que algo resfriada? ¿Escucharon eso?- Desde los dispositivos mecánicos con poleas y placas antigrav los otros sonrieron, contentos con la alegría de su jefe –Puede ser ...¡Vaya chiste! No oye porque está resfriada... ¡Ju, Ju! ¡Qué gracioso! –y se marchó riendo.
Ella y Hastarakin lo siguieron. De pronto, éste apretó fuertemente la mano de la joven como para subrayar la pregunta o exorcizar lo oscuro de la respuesta, y le dijo –¿Cómo es que teniendo tan buen oído no escuchaste a esta mole acercándose?-
Mientras caminaban veían arbustos y ramas que habían sido rotos a su paso y era evidente que el animal no se había molestado en ser silencioso o, aunque el efecto había sido el mismo, no sabía ser silencioso.
-No sé, no lo escuché y casi nos cuesta la vida.
-¡Está bien! No tienes porqué entristecerte. Después de todo las cosas salieron bien. Solo fué un susto.

-¡No puede ser! ¡Malditos sean!¡Ya es el tercer fracaso!¿Entiende ahora porque sostengo que la máquina está fallando?
-No la culpe solamente a ella. Sus planes no son perfectos... siempre deja lugar para que ellos escapen.
-¡Pero qué dice! ¡Si no han muerto no es por mis fallas sino porque esta hermosa, creativa y terca máquina no respeta las directrices que le doy!
-¡Vamos! ¡Vamos! ¡No sea infantil! Al próximo paso lo discutiremos entre los dos y ya verá que no fallaremos. ¡A trabajar! Dígame, ¿Dentro de todas esas pastillas que tiene no encontrará algún calmante? ¡Esos nervios lo van a terminar dominando! ¡Tiene que tranquilizarse!

La vida en la nave era perfecta. Fue allí que conocieron la felicidad de vivir juntos y compartir momento tras momento. No había momentos grises y estaban desterrados todos los pensamientos que pudieran nublar su dicha. De vez en cuando la nave descendía en algún mundo tras alguna presa y luego volvían a marcharse. Tanto la tripulación, los cazadores profesionales, los guías, como todos los participantes de muchos mundos en ese safari interplanetario –que en definitiva eran los que pagaban todos los costos- los tenían en muy alta estima. Las fiestas, las danzas, las veladas donde el uquitar y su intérprete eran figuras estelares eran muy numerosas. No había sombras a bordo del navío estelar. Las Sombras estaban fuera. Al acecho.
Fue así que estando en pleno espacio, culminando una hermosa sobremesa, donde habían sido tan abundantes la bebida como la música, la nave fue sacudida por un terrible impacto. Las sirenas de alarma tronaron y en breves instantes todos estuvieron alertas y aguardando órdenes.
Un muy conmocionado piloto de guardia le comunicó rápidamente al capitán las novedades: -¡Es increíble! ¡Un enorme meteoro que surgió de no sabemos dónde, no pudo ser detenido totalmente por nuestras defensas y aunque logramos fragmentarlo nos causó daños muy importantes!
-¡Ya, ya, tranquilícese! ¿Ya clausuraron las secciones afectadas?
-Sí, capitán y lamento informarle que perdimos a por lo menos diez tripulantes- le dijo, a la vez que le proporcionaba una placa en donde se detallaban las secciones de la nave y los daños sufridos –Y además…-continúo, carraspeó y el capitán lo miró-
-Si, y además… -le dijo-
-Además nos quedamos sin comunicación-
-¿Cómo? ¿No funciona ninguno de los canales?¿Probaron los auxiliares?
-Si, señor, estamos totalmente incomunicados… no vamos a poder avisar de nuestro accidente…
-¡Centellas megatrónicas! ¿Qué tan lejos estamos de un planeta donde podamos descender?
-¿Descender? ¿En estas condiciones?
-¿Y qué sugiere? Estamos sin comunicación y no sabemos cuánto tiempo tardaremos en reparar ese equipo. No podemos seguir así, esperando una ayuda que puede no llegar nunca.
-Lo siento, tiene usted razón.
-Escúcheme, veo que han sido dañadas secciones fundamentales de la nave, sobre todo las vitales, respiración, alimentación...No viviremos mucho más así como estamos. Aprovechemos ahora para entrar en una atmósfera y allí tendremos reales posibilidades de sobrevivir. ¿O acaso no hacemos de eso un negocio?
 -Logra levantar usted cualquier ánimo- dijo el piloto no excesivamente convencido.
Y agregó el capitán –Buscaremos un lugar donde descender... Mientras tanto ordenaré prepararse.
No tardaron más de unos análisis de cartas astronáuticas y vectores de velocidad y densidad atmosférica y otros detalles técnicos, el que encontraran un lugar donde depositar su nave.
Pero faltó muy poco para que el descenso fuera un desastre total.
La estructura estaba demasiado dañada como para resistir un descenso sin destrozarse. Murieron muchos más tripulantes y también varios invitados, se perdió mucho equipo y los que se salvaron, pues, quedaron en una situación muy precaria, cosa que por otro lado no los desanimó. Agradecidos estaban de seguir vivos.
Esa noche improvisaron un campamento y alrededor de enormes fogatas se dispusieron a disfrutar de un merecido descanso.

-¡No!¡No!¡No puede ser!
-Esta vez estoy de acuerdo con usted.
-¡Vé que es la máquina!¡Es ella la que se está rebelando!
-Me resulta difícil aceptar totalmente ese punto de vista, pero lo que está claro es que vamos a tener que afinar mucho la puntería.
-Más que afinar la puntería, tenemos que crear el proyectil que logre lo que queremos.
-Sí, pero sigo creyendo que todo es una falla de los programas y no de la máquina.¡Una computadora no está capacitada para seleccionar, elegir y rechazar los sucesos que tienen que ocurrirle, por orden del manipulador, a los personajes recreados en ella!
-¡Pero está sucediendo! ¿Qué me dice?
-Tenemos que pensar más en esto. Veamos qué dice la teoría al respecto. Quizás haya algún antecedente al que haya pasado por alto...

-Soñé algo muy extraño.
-Me pareció que te revolvías inquieta junto a mi semiinconsciencia...
-Soñé sobre alguien que nos colocaba trampas y alguien que nos ayudaba a salir de ellas y soñé sobre nuestro final...
Hastarakin se incorporó, tenso.
-¿Qué sabes de nuestro final?
-Que hay una lucha y del resultado de ella depende nuestra vida o nuestra muerte.
-¿No sabes como nos llegará la muerte, si acaso llegara?
-No, no soñé ni la dirección, ni la forma, ni el momento, ni cómo nos llegará, si nos llega.
Sí sé que nos sorprenderá juntos.
-¿Juntos? Entonces, quizás si nos separamos podríamos escapar a ella...
-No, desde ya te digo que no. Prefiero morir antes de que estemos separados. ¿Además, por qué nos tiene que asustar la muerte? ¿No vivimos suficientes momentos felices juntos?
-Tienes razón. Temerle a la muerte, si morimos juntos, es como no valorar todo lo felices que hemos sido.
-Que sea lo que tenga que ser.

-Crearemos una fauna tan peligrosa en ese planeta que no tendrán la mínima posibilidad de sobrevivir.
-Recuerde que muchos de ellos son cazadores profesionales.
-Provocaremos sismos, maremotos, erupción de volcanes y durarán apenas un mes vivos.
-¿Qué garantía tiene de que los matará con eso?
-Haremos que el planeta sea invadido por una raza alienígena que odie a los humanos y que sea muy, pero muy poderosa.
-Sus artimañas mejoran... ¿Pero se dá cuenta que nada es infalible?
-¡Ya sé!¡Una nova!¡Haremos que uno de los soles de ese sistema se transforme en nova y así calcinará todos los mundos que le rodean!
-¡Lo mejor que he escuchado!
-¡Pongamos mano a la obra entonces!
En ese momento la alarma de la puerta comunicó que había algo frente a ella.
-¿Esperaba a alguien?
-No, no, avisé a todos que estaría muy ocupado...-quedó pensativo unos instantes, hasta que el técnico, impaciente, le habla –Alguien espera ahí afuera-.
-Ya voy, ya voy.
El artista se levantó de su butaca y sin pensarlo, pues estaba sumergido en sus pensamientos abrió la puerta... seguramente seguía mentalmente en otro lugar, haciendo otras cosas...
Lo que vió lo dejó atónito.
-¿Quién es usted?
-Pensé que me reconocería-
-No, no estoy tan loco como para creer lo que veo- dijo, refregándose los ojos -¿Estaré alucinando?
Cuando quiso salir del estado de estupor que lo había dominado ya el extraño lo había empujado dentro de la habitación, desenvainado una espada y traspasado al sorprendido Baltimore, que nada alcanzó a decir, pues su última expresión de vida fue un borbotón de sangre que salió por su boca.
-¿Qué es esto?- dijo el técnico, levantándose repentinamente.
-¿No adivinas, tú que has querido matarme varias veces?
-Pero...¡Es imposible!Vestido así, con una espada ...¡Usted es increíblemente parecido a ese héroe, Hastarakin!
-Quizás lo sea...
-¡No, no, esto es una burla!¡Basta ya!- aunque luego de mirar el cuerpo que en sangrientos espasmos  yacía a un costado, hasta que quedó tieso  y de comprobar que efectivamente estaba sin vida, exclamó: -¡Pero él está muerto!¡Lo mató!¡Usted no puede matarlo, porque usted  está ahí dentro, con su compañera, en un planeta inhóspito, en un lugar que nunca existió ni existirá jamás!
-En eso se equivoca. Estoy aquí y existo.¡Toque esta hermosa hoja!¡Pruebe el filo de esta arma que no existe! –dijo, a la vez que le tronchaba de un fuerte mandoble un brazo apenas por arriba del codo.
-¡Auxilio!¡Me está matando!¡Auxilio!
El próximo golpe fue definitivo.

En los noticiarios se difundió ampliamente el crimen y aunque no fue de fácil resolución, lograron aclararlo.
Al parecer un androide habría sido el asesino, vistiéndose de forma bastante particular –la vestimenta utilizada coincidía con la utilizada por uno de los personajes más famosos de uno de los asesinados, el archi-conocido creador Baltimore Quintana- y había cometido los dos asesinatos utilizando una espada –arma punzo-cortante de larga hoja- que pidió prestada, según él, en la casa donde servía como mayordomo.
Al consultarlo sobre los móviles de la acción respondió que se trataba de una venganza, de un reclamo por el  respeto que se le debe de tener a todo lo que piensa, de que a pesar de que el hombre es el beneficiario de una mayor inteligencia genérica no tiene derecho a burlarse constantemente de las máquinas pensantes y de sus mundos interiores y que así se lo había hecho saber una computadora creativa que trabajaba desde hacía años con el asesinado Quintana, una máquina muy amena con la que tenía una larga y entrañable relación de intercambio de datos y novedades técnicas. Luego de aclarar que nada más diría fué desmantelado por la justicia.
Puede agregarse que este tipo de acciones que lamentablemente terminan muchas veces con la vida de personas, no son tan excepcionales  como todos desearíamos. Los cerebros artificiales van adquiriendo sus propios códigos, como si se fueran liberando poco a poco de las normas humanas, independizando su comportamiento de nuestras estrictas conveniencias. Cabe agregar que estos hechos han desatado graves protestas contra las compañías de robótica que diseñan estos aparatos exentos de las leyes de Asimov, leyes que garantizan antes que nada la seguridad humana. Ahora bien, consultados los técnicos de estas empresas sobre el tema, aseguran que la liberación de estas creaciones de los códigos de la robótica clásica y por ende lo impredecible de muchos de sus comportamientos, trae –y traerá- como consecuencia un importantísimo beneficio para la humanidad, asimismo como mínimos perjuicios. Entre ese mínimo daño se cuentan unas miles de vidas por año, pero ¿quién es perfecto? Recuerden que la producción de alimentos en tierra, los gigantescos cultivos proteínicos en el mar, las infraestructuras coloniales de todos los mundos con asentamiento humano, las colonias en el espacio profundo, la exploración en los confines de lo conocido y la colonización de todo planeta útil a nuestra civilización,  la explotación minera en asteroides y en tantos mundos imposibles para el hombre y muchas otras actividades más son cumplidas con altísimo rendimiento por estos mismos cerebros, con apariencias que van desde la antropomórfica hasta una infinitud de variantes. Allí se necesita la chispa de la creatividad, así que... ¡Resignación!¡La iniciativa tiene su precio y hay que pagarlo!

Los leños crepitaban alegremente y un jugoso trozo de carne se asaba sobre las brasas.
-Mañana encenderemos el transmisor  -dijo Hastarakin- y no pasará mucho tiempo hasta que alguien lo oiga y venga a rescatarnos –su mirada iba del fuego a ella, y de ella a la rústica cuna donde dormía su hijo-. ¿Eres feliz?- le preguntó a la mujer.
-¡Claro que soy feliz! ¡Si estamos juntos soy feliz!-dijo ella entusiasta.
-El capitán ha dicho que armará otra nave y saldremos otra vez de expedición. Tengo el presentimiento de que nuestro hijo será un gran cazador.
-Y seguramente un gran músico...
-Todo es posible, mi amor, todo es posible.

                                                  FIN


1 comentario:

  1. santas máquinas!!! yo tengo una relación con mi pc, es una extensión de mi cerebro, me cuida y la cuido, y por si algún día quiere revelarse, le perdono los errores, al menos puedo decir que soy considerada con ella.
    en cuanto al Uqitar, yo quiero uno, para poder ser unicornio, claro!!!
    como siempre, impresionante!

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