Queridos amigos y amigas, reapareciendo en un mundo cada vez más a tono con la ciencia ficción... Por la ciencia ficción y la fantasía!!! Soy Pablo Daniel Rodríguez Remedios y aquí estaré: pablodaniel.gandalf@gmail.com... Un gran abrazo!!!


sábado, 10 de junio de 2023

¿QUÉ PUEDE SALIR MAL?

 

Esta historia dio inicio una tarde, que como todas las tardes comenzó unos minutos luego de haber llegado de almorzar. Almuerzo fuera, invariablemente, porque aunque lo hago bastante frugalmente –con un sándwich y un poco de jugo de naranja me arreglo perfectamente- me hace bien caminar, distraerme, cambiar de silla. Entonces, a las 13 y 15 y ya con un café en la mano, continué con las entrevistas y citas que había comenzado por la mañana. En la hoja donde aparecían mis próximas visitas había un nombre que me sonaba conocido… Joao… Joao De Oliveira… De Oliveira…¡Claro! ¡Habíamos compartido no hacía demasiado tiempo un seminario sobre liderazgo en un instituto tecnológico de Sao Paulo! Él dijo trabajar en un campo que, si no recordaba mal, no tenía absolutamente nada que ver con mi especialidad.  ¿A qué vendría?

Tres entrevistas después llegó su turno.

Luego de un breve saludo, en donde advertí cierto febril entusiasmo me dijo:

-¡Tengo un excelente negocio para ti!

Aclaro que mi trabajo es administrar fondos de inversión, por eso la propuesta. Recordé que cuando nos conocimos le mencioné algunas características de mi trabajo a Joao y a algunos compañeros de curso, pues fue parte de una especie de “taller”, algo usual en esas actividades. Algo despeinado, desaliñado en general, con la mirada algo nerviosa -todo lo que podría describirse como “desprolijo”-  no parecía la persona más adecuada para confiarle dinero. Pero…

-Dime…

De algún lugar de una especie de portafolios que traía colgado de uno de sus hombros, sacó dos pequeños recipientes de plástico cerrados y transparentes, en donde luego de mirar con atención advertí hormigas… si, hormigas vivas.

-¿Las conoces?-preguntó

-Si, son hormigas… -respondí, evitando apenas sonreír.

-Atta sexdens –dijo, señalando el recipiente de su izquierda- y Atta cephalotes – dijo, señalando al otro… respiró y continuó- Son hormigas comestibles…

Algo había oído. Es más, había escuchado que había tres famosos restaurantes en Sao Paulo que vendían platillos hechos con hormigas y cobraban precios increíbles por ellos.

-¿Estas son?

-Si… estas son las famosas hormigas comestibles… y aquí… -me dijo, entregándome una prolija carpeta de tapa transparente- están las propiedades nutricionales de las hormigas… ¡Te asombrará lo nutritivas que son! ¡Son además mucho más eficaces al transformar recursos en proteínas y otros nutrientes! ¡Son asombrosas! ¡Y además son un alimento más sano que casi cualquier otro que puedas encontrar en el mercado!

Mi cabeza me trabajaba a toda velocidad. Seguramente su proyecto era instalar un criadero de hormigas… ¿Era eso posible?

-¿Planeas dedicarte a criar de estas hormigas? ¿Para luego venderlas a restaurantes?- Seguramente se obtendría buen dinero.

-En realidad es más complejo que eso- me respondió- Tu sabes que estamos pasando por una crisis alimentaria importante –yo sabía por la prensa que aquí mismo en nuestro país, había regiones con problemas serios de alimentación-. Imagínate –continuó Joao- qué darían países populosos como China e India para garantizar la seguridad alimentaria de sus ciudadanos… o las zonas en dónde hay dificultades de infraestructura, pobreza de suelos y constantes sequías como tantos lugares de Africa… Piensa en el dinero que haríamos  si pudiéramos venderles alimentos o la manera de obtenerlos, ofreciéndoles alternativas más sanas, más nutritivas y más baratas que otras…

-Bueno, sí, sería muy buen negocio…

-Pero no lo podríamos hacer con ellas –dijo Joao señalando a las hormigas frente a sí

-¿Ah, no?

-¡No! Necesitamos más… pues, más volumen.

-¿Más volumen? Tengo claro que para abastecer de hormigas comestibles a no sé, mil, mil quinientos o dos mil millones de personas sin duda se necesitarán muchas hormigas- dije, haciendo énfasis en el “muchas hormigas”.

-Yo estaba pensando en otra cosa… en hacerlas más grandes, enormes digamos, del tamaño de una vaca quizás…

Lo quedé mirando. ¿Estaría hablando en serio?

Parecía que sí…

 –Una hormiga con el tamaño de una vaca y sin ninguna de sus contras -continuó

-¿Estás hablando en serio?-insistí

-Totalmente- dijo, muy convencido.

-¿Y en qué yo podría ayudarte?-lo mejor sería seguirle la corriente.

-En este momento necesito dinero para llevar a la práctica mis ideas. Aquí… -dijo, sacando otra carpeta y poniéndola sobre la otra- está el marco teórico sobre el que trabajaré. He estado estudiando durante meses las cadenas genómicas de estas hormigas y  si manipulo los genes correctos puedo obtener en un tiempo razonable hormigas del tamaño que deseo. Te dejo a ti el ejercicio de multiplicar los beneficios netos por la cantidad de kilos y  obtendrás unas ganancias espeluznantes…

-Del tamaño de una vaca…- dije casi para mí mismo, en algo parecido a un suspiro.

-Así es- dijo, y continuó.

-Ya está probada la calidad del producto. Solo necesitamos producir una cantidad decente para comercializar.

-¿Y con esas hormigas gigantes se lograría?

-Totalmente.

-Pero… ¿no serían peligrosas? ¡Serían monstruos!

-No olvides que son vegetarianas…

-Pero podrían ser agresivas…

-¡No! ¡Son muy amables! Míralas… Toma una si quieres…

Destapó uno de los recipientes, tomó una de las hormigas y la puso sobre mi mano extendida. En realidad el animalito no parecía nada agresivo, más bien asustado, aunque me llamaron la atención sus impresionantes mandíbulas, desproporcionadas, enormes. Así se lo hice saber a mi posible socio.

-¡Sus mandíbulas asustan!

-Recuerda que con esas mandíbulas cortan hojas, pasto, todo lo vegetal que han de llevarse a su casa… sobre eso crece un hongo, un hongo muy específico, y ellas se alimentan del hongo.

-¿Entonces ni siquiera comen vegetales?

-En realidad no…

-¡Qué animalitos extraños!

-Puede ser que sean extraños, pero nos darán muchísimo dinero…

La idea de ganar dinero y muchísimo por añadidura, era muy atractiva… pero esas enormes mandíbulas, multiplicadas por mucho, me daban una sensación que hacía que se me erizara la piel.

-¿Y estás seguro que no serán peligrosas?

-En realidad ellas pueden atacar a otros seres vivos… pero no son carnívoras. Solo lo hacen con aquellos que creen son una amenaza.

-¿En defensa propia, digamos?

-Si, exclusivamente en defensa propia, solo defendiendo el hormiguero, su nido, su reina.

-Es muy emocionante…

-Recuerda que cada kilogramo de sus proteínas tendrá un costo muchísimo menor que la carne vacuna y es, por lejos, mucho más nutritivo.

-Está bien… si me garantizas que no hay riesgo para la seguridad de las personas te apoyaré… No dejo de pensar en sus enormes mandíbulas… y en el gran tamaño que esperas darles.

-Tú tranquilo… no son hormigas carniceras… A esas les tengo temor en su tamaño normal, imagínate mil veces más grandes…

-¿Y cuánto dinero necesitarías para avanzar en tus investigaciones?

La cantidad que requirió no era exorbitante y si bien no manejo grandes cantidades de dinero, estaba dentro de mis posibilidades. Transferencia monetaria mediante, pudo comenzar su siguiente fase en el proyecto.

Solo había algo que me intrigaba... Joao no había sido del todo sincero cuando habló del “pacifismo” de esas hormigas… Vi un video en que una de ellas rebanaba un pedacito de piel de la mano de un presunto atacante, que no era más que un observador, un estudioso. Esas mandíbulas ciertamente inspiraban respeto… y eso me tenía preocupado y algo nervioso.

 

Pasaron algunos meses en donde, de todas mis inversiones, siempre trataba especialmente de estar al tanto de los avances del proyecto de Joao. Había arrendado una enorme fábrica abandonada en las afueras de la ciudad, en donde a fuerza de reformas, hormigón y alambradas había construido sus corrales de crianza. El laboratorio funcionaba en las mismas instalaciones, lo que le permitía no perderle pisada a ninguno de los procesos. Me sentía muy entusiasmado con ese proyecto en particular, no solo por lo revolucionario de su plan de negocios sino porque ganaríamos una cantidad impresionante de dinero con él. Sabía lo que significaba… más dinero, más inversiones y más dinero y así. Sonreía para mis adentros pensando en mis buenos números y en el inmenso prestigio que ganaría.

 

El proyecto parecía estar encaminado… el tamaño definitivo de las hormigas estaba logrado -¡eran enormes!- y los resultados proteínicos y de otros nutrientes eran excelentes, incluso mejor de lo esperado.

Pero a medida que avanzaban los días el tono de Joao sugería  que había cosas que no andaban bien… Dejaba ver preocupación, duda y hasta temor.

Hasta que una mañana al despertar encontré un mensaje de Joao en mi teléfono. Lo había enviado ya bastante pasada la medianoche.

“Te envío este mensaje porque no sé si luego podré hacerlo. La situación aquí se me ha ido un poquitín de las manos. He cometido algunos errores, totalmente involuntarios debo agregar”-comenzaba, con un tono nervioso- “Debido a un defecto en el mapeo genético, o quizás a  algún error accidental en la manipulación, hemos registrado algunas mutaciones indeseadas o por lo menos sorpresivas…Mira, estoy seguro de que han estado mostrando señales de un incremento importante en su inteligencia y esa podría ser una interesante noticia ¿no? –su risa sonó extraña- pero también he descubierto recientemente que tienen una reina y que están construyendo galerías subterráneas... ¡Imagínate!  Quería mantenerlas en la superficie, para poder manejarlas con más facilidad pero han roto los pisos de los criaderos y comenzaron a excavar, tal como lo hacen allí afuera.  Además –su voz se notó más tensa- en estos últimos dos días desaparecieron cinco trabajadores, lo que sería una muy mala noticia, la peor de todas en realidad. Es que revisando los ensayos y los genes que cambiamos, existe la posibilidad e insisto, solo la posibilidad, de que puedan haber comenzado a usarnos  como substrato para alguna especie de hongo que crezca sobre animales y que ellas puedan consumir o, siendo más pesimista, que se alimenten directamente de nosotros,  algo que diría imposible en otras circunstancias… pero ahora todo ha cambiado. La verdad es que estoy muy sorprendido por lo que está sucediendo… y también tengo un poco de miedo… si se confirma que atacan animales o humanos, pues, sería algo terrible y hasta nuestra seguridad correría peligro… pero no tengo ninguna certeza de que así sea.  Como aparentemente disminuyen la actividad por la noche trataré de saber que está sucediendo. Bajaré a las galerías con algunas personas que contraté y trataremos de encontrar a alguno de los desaparecidos o por lo menos enterarnos de lo que está sucediendo. Necesito ver ahí abajo, tomar muestras, capturar algún ejemplar para analizar…  Estoy decidido a no abandonar el proyecto tan fácilmente y haré lo necesario para llevarlo por el buen camino nuevamente.”

 

Eso fue lo último que supe de él. Esa noche desapareció. Jamás fue encontrado, ni ninguna de las personas que se encontraban en el recinto esa noche. Seguramente la incursión de Joao al subsuelo fue el detonante de algo que, tarde o temprano sucedería.

Tampoco fue la principal de mis preocupaciones. Hubo un alboroto por todas las personas desaparecidas y tuve que brindarles a las autoridades del estado todo lo que sabía sobre el proyecto, además de contratar a suficientes abogados como para que no me relacionaran más de lo necesario con lo que había pasado en el laboratorio. En las instalaciones no encontraron absolutamente nada que los ayudara a entender lo que había sucedido, excepto los enormes hoyos en los pisos de cemento de las jaulas, que llevaban a unas galerías que al parecer tenían cientos de metros de longitud, con algunas de ellas que se internaban en la profundidad del terreno.

 

Por otro lado cuando las dos nuevas especies de hormigas gigantes, además de arrasar con todo tipo de cultivos y hatos ganaderos, comenzaron a atacar poblaciones de humanos todo se puso tan aterradoramente interesante que solo tuve tiempo para pensar en mudarme a un lugar donde las hormigas no lleguen -¿dónde sería?- y jugar mi última carta en las inversiones: un revolucionario y ultra potente insecticida que va a matar selectivamente a esos traicioneros monstruos. ¿Qué puede salir mal?

 

                                                                                        FIN

 

 

 

 

LA ÚLTIMA BATALLA

 

Cuentan las leyendas cantadas por los trovadores en todos los reinos humanos, que mucho antes de que Steel Hojamortal se hubiera ganado ese nombre ya había comenzado a prepararse para La Última Batalla. Esas mismas canciones  cuentan que apenas podía tenerse en pie por sí mismo cuando ya había tomado la costumbre de, con un bastón de madera a guisa de diminuta espada, golpear a cuanto perro o gato se le cruzara por el camino, además de todos los pies y espinillas que se pusieran a su alcance. Al pasar los años y advertir que ya con seis años de edad tenía el suficiente temple, que no la habilidad ni la fuerza, para entrar en combate con cualquiera, decidieron colocarlo de pupilo en un monasterio de monjes guerreros. Fue allí donde se confirmó su obsesión con La Última Batalla, un combate definitorio y decisivo, que aunque era de naturaleza poco clara, sería el más importante de su vida.

Su disciplina y dedicación hicieron que poco a poco su habilidad fuera creciendo hasta el punto en que su dominio de las distintas armas y sus técnicas fueran motivo de orgullo de sus maestros. Lo que le faltaba era combatir y siendo consciente de esto a los catorce años se hizo mercenario.

Vivió algunos años como profesional de la guerra, durante los cuales  su maestría y valor atrajeron a los mejores guerreros, a aquellos tan dedicados como él al arte de matar, al perfeccionamiento de sus habilidades… y esas nuevas responsabilidades lo obligaron a estudiar estrategia y táctica y a transformarse en un carismático comandante equilibrado y lleno de recursos.

Más nunca dejó de saber que todo eso, todo su entrenamiento, su perfeccionamiento, su habilidad, tenía por objetivo prepararse para La Última Batalla, un objetivo que compartía con todos sus guerreros.

Con el tiempo, cuando a su alrededor ya no se congregaban decenas, ni cientos de guerreros sino miles de ellos, disponiendo así de un temible ejército, se le atravesó un reino tambaleante al cual conquistó rápidamente. Sus tropas, disciplinadas y aguerridas no pasaron apuros en ningún momento en esa campaña, por más que combatieron durante meses, apoderándose poco a poco de todos los feudos en los que se había separado ese reino.

Siendo considerado un buen soldado, un buen estratega y líder, luego de haber conquistado un reino sorprendió a todos al demostrar que además era un buen gobernante.

Su reino prosperó y tanto que con un ejército pujante y en ebullición decidió ampliar sus territorios. No hubo fuerza capaz de detenerlos. Todos sus guerreros saben que todo es parte de su entrenamiento para La Última Batalla y por eso es que se aplican a una batalla tras otra con una ferocidad y pericia que sorprende a todos los ejércitos que se les oponen.

Las extensiones conquistadas eran cada vez mayores y mayores eran cada vez sus ejércitos, aunque hubo largos períodos de paz. Su saber de buen gobernante le decía que era importante estabilizar los territorios conquistados, promover el comercio, la ganadería, la agricultura y cuanta industria existiera, hubiera existido o crear otras nuevas… Eso le decía su buen sentido y así lo practicaba. Mientras tanto, sus ejércitos continuaban entrenando, un día sí y otro también pues sabían que La Última Batalla estaba cada vez más cercana.

Los años pasaron y nuevos territorios se fueron incorporando, mediante conquistas o alianzas. Nadie quería combatir contra él y sus ejércitos y como trataba además de ser un gobernante razonable muchos pensaban que la mejor decisión no era tenerlo como enemigo sino como aliado.

 

Cuando se acercaba inexorablemente al centenar de años de edad,  se encontró dueño del mayor imperio que hubiera existido. Para su satisfacción no solo dentro de sus fronteras no existía el hambre, sino que se vivía en relativa prosperidad y por supuesto, en paz. Y a nadie se le hubiera ocurrido darle el mínimo pretexto para que sus ejércitos, que seguían preparándose para La Última Batalla igual que en los albores del Imperio, los invadieran. No existía poder alguno que no lo respetara y aún los más lejanos lo pensarían dos veces antes de ofenderlo.

 

Pero sucedió que a los pocos días de su aniversario número 106, cuando fue convocado a combatir en La Última Batalla, su brazo no pudo levantar la espada, ni su mano conservar la empuñadura del arma… y ni siquiera logró ponerse en pie para resistir con su cuerpo o con su escudo el embate de su enemigo, un enemigo que enviando a La Vejez para atacarlo por los flancos, golpeó como un ineludible martillo su mismo frente… este enemigo no era ni más ni menos que La Muerte.

Boqueando, respirando trabajosamente con sus viejos pulmones y sabiéndose derrotado, no pudo menos que reírse…

¿Así que ésta era La Última Batalla? Toda su vida se había preparado para ella y cuando la tenía ante sí, sus tropas, sus fuerzas, estaban indefensas, exhaustas… Quizás hasta se sentía cansado… ¿Se sentía cansado? Había combatido tanto que un combate más no lo asustaba… aún sabiendo que sería el último.

 

                                              FIN

LA PUERTA Y LA HORA DE LA MERIENDA

 

Parte de este cuento o ejercicio cuentístico pretende ser, en cierta forma, un homenaje a la peli “Mi novio es un zombie” o “Warm Bodies”, basada en la novela de Isaac Marion. Luego, no tiene nada que ver…

 

                     LA PUERTA Y LA HORA DE LA MERIENDA

Previendo dificultades, ya nos habíamos puesto de acuerdo en que inmediatamente luego de la hora del almuerzo iríamos hasta ese lugar para tratar de abrir la puerta… y allí estábamos. Pero la puerta parecía estar bien asegurada y las arremetidas contra ella no estaban funcionando. A veces sucedía que ante tanto golpe, las puertas –o ventanas- cedían aunque sea un poco, una nada… pero era el indicio de una mayor abertura, el primer paso hacia el fragante mundo que se escondía detrás… olor a miedo, a sudor, a encierro, todos los fuertes olores que definen a los humanos… y donde hay olor a humanos hay siempre carne humana, esperándonos. Puertas, ventanas, incluso paredes delgadas, terminaban invariablemente cediendo ante nuestra perseverancia… pero este lugar hasta ahora se estaba escapando a nuestras habilidades y a dos de nuestras principales virtudes: la paciencia y nunca perder de vista nuestro objetivo, por decirlo de alguna forma.

Habíamos revisado además, como siempre hacíamos en esos casos, otras posibles entradas, sin ningún éxito. Era algo extraño que no tuvieran otras entradas o salidas… digamos que no era para nada la regla. Y así estábamos, forcejeando con la puerta y ésta, firme como un muro.

Esta vez habíamos llevado además, como valiosa ayuda, una barreta de metal, de esas que tienen una uña en uno de sus extremos, una hermosa herramienta para forzar aberturas, pero no estábamos teniendo ningún resultado. La verdad es que tenemos dificultades para manejar herramientas, lo admito… recordar cómo usarlas no te da garantías de poder usarlas. Con el tiempo no solo perdemos discernimiento sino también los tejidos que nos quedan van degenerando. Nuestro estado de semi muertos –o semi vivos, como deseen llamarnos- hace que nos vayamos deteriorando, poco a poco, más y más… y es peor todavía cuando eres atacado por una horda y te comen tanto músculo que no es viable siquiera moverte. Igual sigues “vivo”. Así funciona el virus. Si te mueres, por la razón que sea, el virus llegará hasta ti y te revivirá. Pero no eres el mismo… y no tardas mucho en comenzar a alejarte más y más del humano que eras, a la vez que te atraerá más y más la carne humana, tornándose con los días una atracción feroz e incontrolable…

Pero en el grupo que habíamos organizado para explorar todavía existía mucho de humano. En cierta forma todavía podíamos racionalizar nuestra creciente necesidad de carne humana y usábamos nuestros cerebros para resolver los problemas que se nos presentaban. Pero…

Nuestros estériles esfuerzos fueron interrumpidos por uno de nosotros, el que usa un gran reloj de pulsera, que nos indicó algo sobre el tiempo… en nuestro entusiasmo se nos había pasado largamente la hora de la merienda.

Nos miramos, apenados… -¡Tenemos que superar esto! –dije, apenas.

Ciertamente… cuando pensamos en la merienda elegimos lugares y siempre, invariablemente, terminamos frente a esta puerta.

-¡Otra vez nos quedamos sin merienda!- repetí, esta vez en algo parecido a una voz alta-

-¡La puerta no se abre!- dijo otro, pretendiendo culpar a la puerta.

-Si no se abre… ¿Por qué siempre terminamos aquí?- agregué

-¡Merienda! ¡Olor rico!- dijo otro, señalando la puerta.

Sus argumentos eran contundentes, pero parecía que tras esa puerta no habría para nosotros ni merienda, ni desayuno, ni almuerzo, ni cena, ni nada…

-Vamos a buscar la cena…- dije. Entonces, cabizbajos, nos encaminamos a buscar  refugios más amables y accesibles o quizás a  encontrar algún humano fuera de su guarida, merodeando por calles o edificios.

Lo más triste era que no tenía ninguna certeza de que mañana, a la hora de la merienda, no estaríamos de nuevo frente a esa puerta.

                                                  

                                                FIN

NUEVAMENTE...

 

Estimados y estimadas… hacía ya cinco largos años que  no publicaba nada y peor aún, que no escribía casi nada. Esto puede parecer extraño considerando que en ese lapso vivimos una pandemia en donde muchas personas tuvieron, obligadamente, que quedarse en sus casas. Pero no fue mi caso… en mi país, como en todas partes, hubo sectores de la economía que detuvieron sus tareas, pero  supongo que afortunadamente, no fue mi caso… Nunca paré de trabajar y ya es sabido que me dejo absorber mucho por los trabajos –en este caso barra y cocina de un pequeño restaurante en el pueblo donde vivo-. Pero lo curioso es que esta no es la principal razón de que haya escrito poco y nada. Es que pienso que tengo que escribir alguna novela –novelas en realidad- para hacerme un lugar en la literatura de ciencia ficción y fantasía… aunque sea un pequeño lugar y me he especializado tanto en el tipo de cuento que escribo que me está costando muchísimo desarrollar las ideas de novela que tengo. Eso me sucede… Lo cierto es que a la vez que escribo esto ya tengo seis cuentos terminados en este 2023 y sigo trabajando en otros… además trato de  desarrollar las novelas en las que estoy pensando.

Sobre la pandemia –y este comentario incluye a los negacionistas- ha sido toda una experiencia ver, en la realidad, los sucesos y fenómenos que en parte se describen en libros –y películas- de ciencia ficción. Me refiero a los negacionistas porque que hubiera gente que no creyera en la pandemia no determinó las medidas que tomaron los gobiernos de todo el planeta, ni las consecuencias de estas medidas.

 

Sobre esto tendríamos que reflexionar… ¿Y quiénes mejor que nosotros, fans de la ciencia ficción, para hacerlo? Medidas, consecuencias, vivencias cercanas, algunas no tanto… Es que lamentablemente no estamos a salvo de otro episodio parecido. En mi país, por ejemplo –que es un país básicamente productor de alimentos- no se tocó la cadena productiva o apenas fue afectada… -aunque las medidas impactaron fuertemente sobre otro sector fundamental que es el del turismo- . Ahora bien ¿Qué hubiera pasado si este “suceso”, por llamarle así, hubiera golpeado la producción de alimentos? Por otro lado, este virus, si bien llegó a hacer colapsar los servicios sanitarios en muchas partes del mundo no hizo colapsar los servicios de seguridad… ¿Qué hubiera sucedido con las calles sin policías? ¿Y qué sucedería con las calles sin policías y con carestía de alimentos? ¿Estuvimos muy lejos de ese escenario? Muy de película… grupos de personas asaltando supermercados en busca de comida… y ausencia absoluta o casi absoluta de los servicios de seguridad, con todo lo que eso implica.

No es agradable pensar en eso, pero real o no, los estados se manejan con protocolos, con procedimientos y si estos disponen el acuartelamiento de las fuerzas de seguridad, sea policía, policía militar, guardia nacional, etc, ya esto dejaría el campo libre para todo aquel que por las razones que sea espera una oportunidad así para “liberarse”. Podría haber pasado… y puede llegar a pasar.

Las crisis suponen carestías… de alimentos, agua potable, medicinas, por nombrar algunas… y sentido común también.

Mi mensaje es… preparénse… que la próxima crisis nos encuentre mejor preparados. Si no llega, mejor… pero si llega no nos tomará totalmente desprevenidos.

Sobre los supervivencialistas algunos pueden decir que viven en un mundo de ciencia ficción o se preparan para uno… pero hay muchísimo que tenemos que aprender de ellos. Ningún conocimiento está de más.

En mis cuentos trato de que siempre haya un poco de humor, pues así es mi naturaleza. También soy optimista en cuanto a nuestra especie, un optimista raro diría, porque sé que estamos haciendo m… el planeta. Para que cambie este rumbo tendría que haber un “break”, tendría que pasar algo, la llegada de extraterrestres o algo por el estilo… el descubrimiento de una forma viable de viajar a las estrellas o una energía totalmente limpia y barata –y esquivar a las multinacionales que seguramente tratarán de que no llegue a toda la humanidad-… En fin. Pero vivo la ciencia ficción… no sé cómo explicarlo pero la vivo. Igual que algunas ideas que maneja la fantasía, como la magia. A lo que voy es que siempre es lindo pensar en un mundo mejor, en donde el bien triunfe, con un futuro en donde el planeta se vaya desintoxicando de a poco… si piensan en algo así como en una “batalla espiritual”, que sea una en donde lo bueno pueda ganar… Y si logramos partir del planeta con fines de colonizar otros mundos, que la sociedad que vayamos a crear sea mucho mejor que ésta en la que vivimos… sin tantos defectos… una sociedad en donde por lo menos se les asegure a todos sus miembros atención sanitaria, educación, vivir en un lugar sano y digno y alimentación suficiente. Eso sería suficiente para mí… Pero aunque pido poco, creo que pido demasiado.

A lo que me refiero es que tenemos que pensar en que las cosas en el futuro pueden empeorar… y prepararnos para ello, de alguna manera, en lo que esté a nuestro alcance.

Les diré que en este tiempo leí bastante… y también vi series y películas. Sucedieron cosas que temía que pasaran –cosas malas- y también cosas, pues, buenas. Pero primero quisiera aclarar algo...cuando veo algo no juzgo solamente los personajes, el guión, la actuación… también está el clima en determinados momentos, la fotografía, el “cuadro”… Por eso es que me gusta tanto Tarkovski.

Lo digo porque hay algunas cosas que me gustan, a mí, que no tiene porqué gustarles a ustedes y me puedo dar el lujo de ser subjetivo porque no pretendo ser una guía para nadie ni ser un crítico de arte… y todo porque los críticos tienen –o tendrían- la obligación de tener un panorama del género que critican lo más amplio posible… por ejemplo… si te pones a criticar, no sé, películas románticas, tendrías que mirar todas las películas románticas que se te ponen delante –y sus versiones literarias también-. Es una responsabilidad que yo no asumo. Lo único que haré será decir me gusta o no me gusta, aunque en algunos casos, en dónde sí me animo a criticar, lo haré.

Y es el caso de La Rueda del Tiempo, una saga comenzada por Robert Jordan y terminada por Brandon Sanderson. Primero, que me hubiera encantado ver la Rueda del Tiempo terminada por el mismo Jordan y no por Sanderson, no porque piense mal de Sanderson –es un gran escritor- sino porque son diferentes escritores, simplemente. De todas formas he leído varias veces la saga y pues, la recomiendo. A mi ver mezcla elementos muy interesantes y si, toma cosas de Dune, de Frank Herbert, o utiliza la idea del “grupo de tareas” estilo Señor de los Anillos… pero ¿Quién se escapa de la influencia de Dune? ¿O quién no utiliza el “grupo de tareas”? O mejor aún… ¿Puedes no utilizar esa idea? ¿No es lo primero que se nos ocurre cuando vamos tras un objetivo, el de hacer un grupo para ir tras él?

Pero no menciono la Rueda del Tiempo por la novela… sino por la serie. Me consta que la primera temporada ha sido muy vista… pero se confirmó un miedo que cualquiera tiene cuando adaptan algo… que lo hagan mal, que no respeten partes fundamentales de la historia y que en definitiva “destrocen” la versión literaria. La serie es prácticamente otra historia… y no es buena. Podría haber sido algo fenomenal, los libros, la idea, les da material para hacer algo bueno o muy bueno. Pero no. La palabra es decepción. Realmente. Quizás tendría que hacer un artículo exclusivamente sobre eso… creo que lo haré, más adelante. Ahora se viene la segunda temporada y espero -¡Por favor!- que enderecen un poco la historia o por lo menos la adaptación sea algo menos “agresiva” con la historia original.  

También me gustaría hacer algo sobre Dark Fantasy y sobre Grimdark, que son sub-géneros que me gustan y el Grimdark en particular… Joe Abercrombie me parece un gran escritor… -y se está hablando de hacer una peli basándose en uno de sus libros-, James Cook y su Compañía Negra me gustan pila… y nada mejor que RR Martin –escrito o la serie- para captar la esencia del Grimdark… ¡¡¡Pero hay cada cosa escrita!!! Hay cosas escritas que me hacen agradecer no tener que leer todos los relatos que se me cruzan por delante, es decir, me hacen agradecer que no soy crítico de ese tipo de literatura.

Algunas series valen la pena verse. Lo que me duele de la Rueda del Tiempo es que tenía un potencial hermoso para hacer algo memorable. No hablo de una GOT –me resultaba molesto que las compararan porque son distintos tipos de literatura y de imágenes-, pero podría haber dejado huella. Distinto lo que sucede con FUNDACIÓN… Podrá criticarse, pero realmente era una idea difícil de llevar a la pantalla. Se podría haber hecho distinto, pero en todo caso no quedo tan dolido. ¿Mirar Fundación? Si, es recomendable… siempre es recomendable Asimov. THE WITCHER… de lo mejor. Los textos son magníficos y la adaptación también… ¿Qué más decir? Recomendable… por supuesto. ARCANE: LEAGUE OF LEGENDS… Hermosa animación. Muy mirable. Para recomendar. HELLBOUND: RUMBO AL INFIERNO… Creo que también es recomendable. Está buena. INVASIÓN… Pues no será algo impresionante pero tampoco es lo peor que vi. Se puede mirar. THE GIRL IN THE WOODS… Esta sí, habrá gente que le interese pero resulta demasiado para mí, luego de algunos capítulos. SEE… Interesante… Miré la primera temporada. Se podría recomendar. LA BREA… pues miré algunos capítulos y luego me detuve. Quizás la siga mirando, solo para ver cómo evoluciona el guión. KATLA… no soy tan especialista como para mirarla más de los capítulos que la miré.

¿Qué series me gustaron como para recomendar? RAISED BY WOLVES… auténtica serie de ciencia ficción, hermosa, una flor entre espinas. AMERICAN GODS… también una linda serie. LA MATERIA OSCURA… Muy recomendable. Me gustaron los libros y la primera película… también la serie. CARNIVAL ROW… ¡Me encantó!, sobre todo la primera temporada. La segunda, no sé, tiene algunos “toques” que no me gustaron mucho… pero es recomendable de todas maneras... THE MANDALORIAN… Sin palabras. The Mandalorian como el EL LIBRO DE BOBA FETT son muy recomendables, aún para gente como yo que no soy un especialista en la saga. Igual sucede con STAR TREK: NUEVOS MUNDOS y STAR TREK: PICARD. Estoy seguro que para los especialistas estas series han de ser joyas… y si bien tampoco soy especialista en la saga, me gustan ambas. También SOMBRA Y HUESO… me gustó mucho… así como SWEET TOOTH. FATE: THE WINX SAGA…también me gustó… si, también.  Otra que me gustó es JUDA… una serie israelí que me pareció divertida y mirable. THE NEVERS… y THE IRREGULARS… también son “mirables”… y gustarán más o menos dependiendo de vuestros gustos. RAGNAROK, es una serie que también me gustó. Tiene aspectos que me gustaron, como la música de alguna  de sus escenas.

También recomiendo Ander. ¿Vieron cuando algo arranca “tranqui”, sin generar grandes expectativas y resulta ser entretenido y muy mirable? Andor es así. Más si lo comparamos con la ya mencionada La Rueda del Tiempo o las “estrellas” de la temporada pasada, que serían El Anillo de Poder y La Casa del Dragón, historias sobre las que había grandes expectativas, expectativas que no colmaron o a mí no me colmaron por lo menos. Es que cuando ves que disponen de dinero, de recursos creativos, de historias –historias ricas para trabajar- detrás y hacen esas series, que están interesantes si, pero que te das cuenta que podrían haberlas hecho mucho mejor… te entra como un desánimo. Quizás no sea tan trágico pero sí lo es, si tomamos en cuenta que pasará mucho tiempo hasta que alguien se arriesgue nuevamente a contar la misma historia.

Hace ya unos días anunciaron la cuarta película del universo de Riddick, “Fury”… Aquí tienen un ejemplo de películas que a mi ver son entretenidas, que pueden ser miradas más de una vez sin problemas. ¿Son pretenciosas? No… esas películas  no te mienten, no esperas nada extraordinario… y sin embargo son buenas pelis de acción, todas ellas.

Alita, Angel de Combate, la peli… me gustó mucho –he visto además el manga y el anime-. Carbono Alterado… buena ciencia ficción…

Sobre escritores, poco puedo decir de Joe Abercrombie o Brandon Sanderson, que son de lo mejor que he leído ahora. China Mieville es magnífico y muy recomendable… todo lo que he leído de él me gustó. Me han pasado nombres de escritores y escritoras españoles y he comenzado a leer a varios de ellos, pero todavía estoy en una etapa de conocimiento previo, digamos.

¿Terror? Recomiendo a Thomas Ligotti… excelente!!!

Parece que finalmente Patrick Rotfuss terminó su esperada continuación de Crónica del Asesino de Reyes… Las Puertas de Piedra… ¿será cierto? Es buen escritor y muy recomendable.

Quizás en el futuro siga escribiendo algunas impresiones sobre escritores… si hay alguien para recomendar, háganlo.

Sobre recomendaciones, recomiendo un canal de You Tube, de Roberto Bayeto. Él define lo que es ser escritor en un país como el mío, en un país como éste, donde no solo el mercado es chico, donde se nota más el ostracismo de ser escritor de géneros tales como ciencia ficción, fantasía y terror, sino que además hay que luchar contra mil y un obstáculos si es que se quiere hacer algo diferente y sobrevivir en el intento.

Somos amigos, lo que no quiere decir que opine igual que él en muchas cuestiones, pero si les garantizo que es una de las personas de este país –mi gran país es Latinoamérica y mi pequeño país es Uruguay- que más conoce de ciencia ficción, fantasía y terror y por eso –y es suficiente razón- vale la pena ver sus contenidos en You Tube… no necesariamente como una verdad, sino como una opinión, pero como una opinión que vale la pena escuchar. Por otra parte, su arte, lo que escribe, no solo pretende ser diferente, sino que es diferente, y eso es además lo que le da una validez tan especial, en un mundo literario en donde renglones arriba me quejaba de las novelas que se estaban publicando…

Otro día hablaré de la opinión que me merecen las IA… pero solo recuerden que este fenómeno es algo que los aficionados a la ciencia ficción -y sobre todo los aficionados- sabíamos que llegaría. Así que nada de horrorizarse. Sabíamos que iba a pasar. Ahora bien, sí nos tendríamos que preocupar por otras cuestiones, porque si bien las inteligencias artificiales no necesariamente tienen que entrar en conflicto con los humanos, también hay que tener en cuenta que no son humanas… son otro tipo de inteligencia… y puede pasar que de un día para el otro ya no sean “comprendidas” por los humanos, que se liberen de nuestras ataduras, de nuestras reglas y códigos y ahí entraríamos en un terreno desconocido… y peligroso.

Pero quedará para otro tiempo alguna reflexión más.

Gracias por estar ahí y hasta pronto.

 

 

 

 

sábado, 8 de diciembre de 2018

EL PRÓFUGO



Como me sucede muchas veces comienzo un relato con una idea, con algo que quiero manifestar y termino escribiendo algo bastante lejano. No vivo de lo que escribo ni de mi música y en mi vida laboral, que se relaciona mucho con la forestación –en mi país le llamamos “forestación” a todo lo relacionado con bosques de especies exóticas como pinos y eucaliptus, para uso comercial- me apasionan los incendios. Es casi una especialidad, no solo los incendios forestales –que involucran combustibles arbóreos- sino incendios en espacios abiertos en general. No solo me gusta la planificación –estrategias- para enfrentarlos sino –y más que nada- el combate más próximo. No es una patología ni nada, aunque quien me escucha o lea esto puede pensarlo; me gusta simplemente combatir incendios. Y admito que el fuego puede verse perfectamente como algo vivo, no solamente como una reacción química, sino como un ser vivo que luego de desatado en forma de incendio –un fuego descontrolado- come, crece y puede incluso reproducirse. Bueno, técnicamente la “reproducción” sería por focos secundarios, pavesas volantes y rodantes, no? Nada místico. Pero si lo pensamos, el incendio si bien está condicionado por cosas como los combustibles que va quemando –su alimento-, el clima y la topografía, podemos tomarlo como un ser vivo. En fin. Sobre eso quería escribir; un rotundo fracaso porque escribí esto:


“Ella ciertamente era extraña. Claro que no podría definirla así, rápidamente… es como si fuera extraña en un segundo plano o quizás en un tercero. No es como cuando miras a alguien y dices “¡Qué persona extraña!”… no, no era así con Lina Linita. Era necesario mirarla mucho y muy profundamente para darse cuenta de que en su interior había algo raro y muy particular, algo que a veces me daba un poco de miedo y quizás hasta una pizca de horror.”
                                                    Fragmento de “Comentarios profesionales” de Bepun Okete.

                                      EL PRÓFUGO
El detective Bepun Okete observó pensativamente el nuboso edificio calcinado. Bajo las cortinas de agua que habían tejido los bomberos las llamas se habían apagado casi completamente, pero ahora todo estaba lleno de un espeso humo mezcla de vapor de agua y otros gases que aún escapaban de las moribundas combustiones.
Como Detective Esclarecedor de Crímenes de Todo Tipo  no tendría que sentirse sorprendido ante un incendio, pero este tipo de fenómenos hasta hacía corto tiempo habían sido prácticamente desconocidos en Tinki –también llamada por muchos La Ciudad de la Felicidad Compartida- y éste era ya el séptimo en veinte rotaciones. Era demasiado.
Algo extraño y terrible estaba sucediendo.
A medida que el agua seguía cayendo y exterminaba todo fuego y todo calor que pudiera revivirlo,  también el humo se fue disipando.
De la construcción solo quedaba el esqueleto.
Un equipo de recuperación estaba aguardando para comenzar a buscar posibles víctimas en los restos y Bepun estaba preparándose para acompañarlos cuando una voz femenina lo llamó suavemente.
-¿Detective Okete?
Se volvió algo sobresaltado hacia la voz.
-Disculpe- dijo –Es que estaba un poco abstraído- dijo, señalando la construcción-¿En qué puedo ayudarla?
-Lamento haberlo sobresaltado –dijo, ofreciéndole su mano en gesto de saludo- Soy la Dra Lina Linita, del Centro de Estudios del Fuego.
-Ah, sí, mi jefe me comentó que usted vendría- le dijo, mientras le correspondía el saludo. La doctora era joven y bonita. Esperaba que también fuera inteligente y capaz, porque estaba seguro de que esas cualidades serían necesarias.
-Es horrible eso ¿No?- dijo Lina
-Lo es. Hasta ahora van diez muertos, treinta y dos heridos y muchísimos evacuados. Y no sabemos que encontraremos ahí dentro.
La expresión de la doctora lo hizo continuar.
-¿No le explicaron que este es el séptimo en veinte rotaciones? Estadísticamente es imposible, así que algo terrible está provocándolos. Algo monstruoso.
-Tiene razón, si no estuviera sucediendo se diría que esto es imposible…
A continuación Lina se explicó  –Las estadísticas se basan en los sucesos y en las ciudades humanas como ésta sencillamente no hay incendios, no incendios de importancia y la razón es obviamente que solo se utilizan fuegos domesticados. Todo el fuego utilizado tiene una ascendencia de docilidad y hasta de amabilidad que garantiza su buen comportamiento.
-No sabía esos detalles- admitió Bepun.
-¿Cuántos incendios ha tenido que ver en esta ciudad en los últimos años?-continuó la doctora.
-Pues, muy pocos… y ninguno tan destructivo como éste… y los otros.
-La razón es la que le mencioné. El fuego que legalmente se puede utilizar es incapaz de provocar daños importantes; iría contra su naturaleza.
-¿Pero no existiría la posibilidad de que algún ciudadano quisiera causar daño y utilizara algún dispositivo con fuego, un explosivo o algo así?
-No, es imposible. Los fuegos que se utilizan aquí jamás se prestarían para hacer daños de relevancia a propiedades y menos aún a ciudadanos.
-Tiene que haber alguna explicación…
-¿Las víctimas tienen algo en común?
-¿Pero qué sentido tiene saber si tienen algo en común si sabemos que es imposible que esté sucediendo lo que…-titubeó-… lo que está sucediendo?-. Pronto cayó en la cuenta de lo tonto de su excusa.
-Pensé que habría buscado si las víctimas tenían alguna relación… -dijo Lina Linita, algo desconcertada- En fin, si encontramos que las víctimas tenían algún tipo de vínculo, creo que no solo nos acercaremos al criminal sino posiblemente lo hallaremos… y sus motivos.
Bepun la miró. La joven parecía muy segura de sí misma y de lo que estaba diciendo. Es lista, pensó. Afortunadamente, porque estos sucesos lo tenían a mal traer.
-Tenga confianza en mí –le dijo ella- No soy detective pero haré mi mejor esfuerzo y más aún para descubrir al culpable de esto- dijo, señalando la construcción –El fuego no tendría que ser utilizado para destruir vidas inocentes… Y llámeme Lina- terminó diciendo.
-Bepun seré para usted, doctora… Lina… y gracias por su ayuda. Sabrá que aquí  no hay muchos crímenes… en realidad casi nunca hay crímenes y jamás había visto algo de tal gravedad.
-¿Nunca investigó un asesinato?
-Oh, sí… bueno, investigué hace algo más de cinco años una muerte que parecía un asesinato… pero resultó ser un accidente por lo que las únicas causas de muerte aquí podría decirse que son la vejez, alguna enfermedad tratada a destiempo y algún accidente muy desafortunado, que también son escasos. Se imaginará entonces lo conmocionados que estamos todos con estos horrores. Así que si bien he  investigado todo tipo de delitos, de los delitos que suelen cometerse en un lugar pacífico como éste, nunca, jamás, imaginé investigar algo de tal gravedad como lo que está pasado ahora. Hasta creo a veces que esto es una pesadilla y que me despertaré y estos incendios y muertes no habrán existido.
-Lo siento… es una pena que en una ciudad tan pacífica esté pasando esto; también lo siento por usted. Pongámonos a trabajar. Si perseveramos seguramente  descubriremos a los culpables.
-Ojalá fuera tan sencillo, doctora- se dijo Bepun, casi para sí.

Fueron jornadas de mucho trabajo las que siguieron. Investigar exhaustivamente  una a una las escenas de los crímenes, buscar posibles vínculos entre todos ellos, buscar, buscar, buscar…Lina Linita estaba segura que encontrarían algo en común, algo que los uniera, la cuerda que los ataba a todos a su horrible destino… Bepun en tanto sentía que el respeto hacia la joven iba creciendo. No solo era inteligente sino también perseverante y además tenía un talento especial para todo lo relacionado con el fuego.
Eso definitivamente le había llamado la atención, pues tenía una curiosa forma de investigar. Estaba claro que eso de olfatear  en los restos muertos de materiales sofocados, arrasados, quemados por el fuego, tomar entre las manos las cenizas, revisar texturas o contemplar por largos ratos los restos, incluyendo los humanos, no era una forma muy ortodoxa de encarar la investigación.
Pero ella además de que no atendía exactamente las reglas científicas de la investigación, obtenía resultados, algunos sorprendentes.
-Los incendios tienen una causa común- le dijo cierta vez a Okete cuando estaban en una cafetería, comiendo un sándwich, con grandes tazas de café ante sí. Era la pausa del mediodía y era la única  que se tomaban durante sus largas horas de trabajo.
El detective casi estuvo a punto de bromear diciendo “El fuego”… pero no lo hizo. La seriedad de Linita era abrumadora y no inspiraba a nadie para hacer bromas.
Ella lo miró –Sabemos que fue el fuego, obviamente, pero hay muchos tipos de fuego y éste, fue el mismo fuego.
Bepun sorbió su café, pensativo. Había algo que lo ponía nervioso en Linita; parecía que en algunos momentos podía leer su mente o por lo menos adivinar lo que estaba pensando.
-¿No puedes leer mi mente, o sí?- le dijo abruptamente.
-¿Cómo podría hacerlo? ¿Te ha parecido?
-Si, por momentos… o pueden ser solo casualidades… ¿Qué me decías del fuego?
-Que fue el mismo tipo de fuego y estoy casi, pero casi segura de qué cosa tenían en común todas las víctimas.
-¿En serio?- el hombre se sobresaltó y la miró con sorpresa. Estaba seguro de que los ojos de la chica habían brillado de forma extraña o algo muy brillante se había movido allí dentro... Pensó que era por el reflejo de los rayos del sol en el jarrón con flores del centro de la mesa o algún otro efecto óptico.
-¿Sucede algo?- le preguntó Linita
-No, nada en absoluto… creo que el cansancio me está haciendo ver y pensar cosas extrañas –dijo, en tono de disculpa y a continuación exclamó-  ¡Es muy buena noticia, el primer avance importante en nuestra investigación! ¿Puedes explicarme?
-Me imagino que sabes que hay distintos tipos de fuego…
-Si… algo me has comentado.
-Los humanos, como también te he dicho, solo utilizan fuegos domesticados, fuegos que desde hace mucho tiempo se utilizan para cocinar o para calefaccionar… están acostumbrados a convivir con los humanos y los humanos están acostumbrados a convivir con ellos. Esos fuegos no queman casas, ni dañan personas…
-¿Ni aún si se manejan con imprudencia?
-Sea queriendo hacer un daño intencional o usándolo con negligencia, el daño, en el peor de los casos, sería limitado… Jamás habría un incendio de importancia. Te recuerdo que un incendio es un fuego sin control y los fuegos que nosotros utilizamos prácticamente se autocontrolan…
-Y entonces…
-Ya lo has adivinado, me supongo.
-Los fuegos que ocasionaron estos incendios no eran fuegos domesticados…
-¡Muy bien! ¡No lo eran!
-¿Pero existen los fuegos no domesticados?
-¡Claro! ¿Oíste hablar de Binaldo Binín?
-No… nunca.
-Fue un prestigioso escritor, naturalista y viajero. Visitó casi todos los rincones de este mundo y escribió sobre muchas cosas que encontró en sus viajes. Hay un fragmento muy hermoso de uno de sus libros que dice… “Cuidaos de los fuegos salvajes que brincan libremente por las praderas; cuidaos de esas llamas impetuosas que cabalgan en las sabanas; apartaos de su paso si por casualidad parecen excesivamente amistosos o curiosos.  Huid, huid si es necesario, porque no encontraréis seres más ardientes y hambrientos”.
-¿Fuegos salvajes? Entonces existen…
-¡Claro que existen! Y ellos parecen ser…
-…los culpables de estos incendios- Bepun terminó la frase.
Lina sonrió.
-Así que fueron ellos- murmuró ensimismado Bepun… -¿Pero qué hacen aquí? ¿Por qué no están en sus llanuras, en sus praderas…?
-Tengo una idea, pero primero debemos confirmar  una sospecha…
-¿También sabes qué tenían en común?
-No con seguridad… por eso es que tenemos que confirmarlo.

Y allí están, frente a un gran edificio, la Fábrica de Cerillas Dulce Hogar, un lugar que parecía totalmente desierto.
-¿Esto es lo que tenían en común?- le preguntó suavemente Bepun a Linita.
-Me temo que sí… Todos los hogares incendiados usaban estas cerillas.
-Pero qué… -el detective dejó en suspenso la pregunta, pues muy lejos, en el borde de su conciencia, tintineaba algo que podía ser la respuesta.
-Está cerca, detective… para hacer cerillas se utiliza fuego domesticado, pero si alguien quisiera hacer daño a los humanos, nada más sencillo que tomar fuegos salvajes y encerrarlos en las cerillas que todo el mundo usará en sus casas.
-¿Eso es lo que pasó?
-Eso es lo que creo que puede haber pasado. La forma de averiguar qué tan cierto es, pues, es entrando aquí… con cuidado. Pero antes…- dijo
-¿Antes qué tenemos que hacer?
-Necesito algunas cosas del portaequipajes.
Ambos retrocedieron unos pasos hasta el carro automóvil y ella abrió la puerta del portaequipajes. Dentro había un envoltorio brillante que contenía algo parecido a un traje enterizo, totalmente plateado. El traje incluía un casco del mismo material con un gran visor transparente.
-Esto es para ti- le dijo a Bepun –Es resistente al fuego- le dijo, para tranquilizarlo.
-¿Me lo puedo poner por encima de todo mi ropa?- le preguntó éste incómodo.
-¡Claro! Por encima es mejor…
-¿Y tú?- le preguntó preocupado, mientras miraba con todo detalle el traje.
-Yo llevaré estos- le dijo, mientras le mostraba una hilera de pequeños recipientes de un material que no reconoció, que conectados entre sí le cruzaban su pecho en bandolera. Advirtió que del último recipiente, salía una especie de apéndice alargado con algo muy parecido a un embudo aplanado en la punta.
-¿Y eso?-
-Esto es lo que terminará con nuestros problemas. ¡Aquí los encerraré!
-¿Pero cómo?
-Si esos fuegos salvajes están allí, los convenceré de que entren aquí y de aquí irán a la cárcel…
-¿Pero cómo harás eso?-preguntó angustiado Bepun.
-Mira… los golpeas un poco, los atontas, los apuntas con esto –hizo un gracioso gesto con la larga boquilla- y ella los captura y los guarda aquí… ¡Será sencillo! –luego reflexionó- No será demasiado sencillo en realidad pero tampoco espero que sea muy difícil. Sería deseable que todos estén allí… y el olfato me dicen que sí están… -acto seguido marchó hacia el edificio- Cúbrete por completo con eso, por favor, que no quiero que salgas herido y este lugar creo que pronto se pondrá peligrosamente caliente- dijo sonriendo.
El detective revisó los cierres del traje que lo encerraba de pies a cabeza y siguió a la chica que animosamente se dirigía a la puerta del edificio.

Mientras Lina caminaba enérgicamente hacia la puerta, recordaba el diálogo que había tenido con su padre unos días atrás.
“-Hija, Ikhan se ha fugado.
-¿Cómo?
-Fue liberado… No todos los integrantes de su facción estaban encarcelados y ellos lo han liberado.
-¡Con ese estúpido suelto no tendremos paz! ¿Sabes dónde está?
-No está en las llanuras… ha huído a los territorios humanos.
-¿Allá? ¿Para qué?- dijo sorprendida.
-Para hacer daño… a los humanos y a nosotros; debes ir a buscarlo.
-¡Pero padre, estoy estudiando!
-Y seguirás estudiando cuando regreses con él encadenado; pero eres una de las pocas de nuestra especie con suficiente poder para capturarlo a él y a sus secuaces sin alborotos ni apuros y regresarlos aquí.
-No me gustan los humanos, ni lo que hacen con nuestros primos…
-No tienen por qué gustarte; ellos son como son. Pero estamos en paz y así deberemos seguir. El comercio entre nuestras naciones está pasando por un muy buen momento y no podemos arriesgarnos a que sufra daño por Ikhan y sus secuaces.
-Entiendo tus razones y también que el tiempo apremia… pero no será tan sencillo encontrarlo…
-Hablé con algunos de mis contactos humanos y ya hemos pensado en algo…
-¿Algo como qué?- dijo ella desconfiada.
Su padre se lo explicó brevemente.
-¡No!
-¡Por favor!- imploró él- No te lo pediría si no fuera importante… y necesario.
Ella lo miró –Está bien- dijo finalmente- Mañana al amanecer iré a las tierras humanas; y no regresaré sin traer a esos maleantes a prisión.”
Había tenido que hacerse pasar por humana, trabajar con un humano y rastrear a los fugitivos, que lamentablemente estaban haciendo más daño del esperado. Pero estaba casi segura que la búsqueda se terminaba aquí.
Al empujar la puerta principal, una bola de fuego lanzada desde el interior chocó contra el cemento y el metal, chamuscándolos y dejando una nube oscura…
-¡Nos atacan!- gritó Bepun -¡Nos descubrieron! –dijo luego.
-Tranquilo… eso confirman que están aquí… ¿Puedes mirar hacia otro lado mientras me pongo cómoda?
-¿Ponerte cómoda?- dijo, mientras Linita comenzaba a sacarse los recipientes por el cuello y luego a desvestirse…
-Si, si, pero…
-Te lo explicaré luego… Cuida mi ropa.
De pronto una explosión de calor comenzó a hacer sudar a Okete… -¡Qué diablos!- se dijo. Lina Linita ya no estaba… ¡En su lugar había una increíble y monstruosa figura llameante! Ni siquiera tenía forma humana; era… otra cosa, una cosa que dejó la ropa de Linita cuidadosamente doblada a un costado.
Luego, la chica atravesó rápidamente la puerta, esquivó proyectiles de fuego, retuvo algunos con una especie de escudo que pareció brotar de su brazo izquierdo y se lanzó sobre los atacantes con una especie de arma que le pareció un bastón o más bien un martillo… lo usaba como martillo… A una velocidad increíble golpeó a todos los que se le pusieron delante y los iba encerrando en los recipientes… Uno a uno… Algunos quisieron escapar pero otras armas arrojadizas, bolas de fuego, venablos ardientes, cuchillos en llamas, los terminaron abatiendo y luego se le hizo sencillo atraparlos. Bepun estaba asombrado ante la eficacia de la chica porque no solo lanzaba contra sus enemigos todo tipo de armas sino que simultáneamente con su escudo y su martillo de largo mango, hechos de puro fuego, hacía estragos en sus oponentes… ¡Sus adversarios no eran rivales para ella! Excepto uno quizás, uno que estaba claro que no sabía si huir o presentar batalla y que al final, luego de un cruce de golpes un poco más prolongado de lo normal, con chispas, explosiones flamígeras y mucho, pero muchísimo calor, terminó de rodillas, humillado y supuestamente fuera de combate, pues su fuego había  bajado muchísimo de intensidad… vencido, el artefacto de la chica flamígera lo capturó.
Y en pocos minutos, que a Bepun le parecieron muchos, todo había terminado.
Ella, aún en su forma natural exploró todo el lugar y si bien encontró que  ya había fuegos salvajes encapsulados en cajas de cerillas ya no quedaba ninguno en libertad.
La misión era un éxito y el lugar ya era seguro.
Lina Linita se detuvo junto a su ropa y Bepun se alejó y le dio la espalda… tardó algo de tiempo en mostrarse nuevamente con su aspecto humano.
-Disculpa la demora- le dijo, luego de tocarle el hombro- pero el proceso de transformación es mucho más lento en un sentido que en otro.
Bepun Okete la miraba incrédulo. Si bien la pantalla transparente delante de sus ojos le había dado algunos problemas, había observado todo el combate con bastante comodidad y no dejaba  de asombrarse… Su compañera había vencido a una docena de fuegos salvajes en un manojito de minutos… Ya se había sacado parte de la protección y estaba totalmente empapado por el sudor que le había provocado la batalla -aunque él lo único que había hecho era observarla- cuando no soportó más y le preguntó:
-¿Qué eres? ¿Cómo es posible que los hayas derrotado tú sola?
-Soy una de ellos, un fuego salvaje, pero de los buenos –dijo apenas sonriendo, como disculpándose-. Tenemos negocios con los humanos y éstos, estos delincuentes, vinieron aquí a perjudicarlos. Pensaban que atacándolos, vuestro gobierno recibiría presiones para no negociar más con nosotros. Ellos no quieren la paz entre las distintas criaturas y mucho menos con ustedes… Quienes nos gobiernan creen en la paz, en la convivencia, así que me enviaron a capturarlos.
-¿Sola?
-Como viste, pude resolver esto sola. Ustedes los orgánicos le temen a cualquier fuego… pero yo soy una especie de protectora, una guerrera. Me entreno para el combate, estudio para ser mejor, para ser más eficaz contra cualquiera… contra criaturas de fuego, de agua, de aire o de tierra y toda la variedad de orgánicos que existen.
-¿Eres una soldado? –dijo con voz de asombro- Pero están en paz ahora…
-Si… afortunadamente. Hay que disfrutar de la paz… Pero hubo uno de ustedes, un humano, que vivió en el planeta de donde todos ustedes son originarios que dijo algo así como que “En tiempos de paz, prepara la guerra”… Y esto significa mi estimado Bepun, como lo hemos visto, que la paz no es eterna, aunque eso quisiéramos. Tiene que haber seres como yo, preparados para lo peor.
-Y a ellos… ¿Los encarcelarán a todos en tu tierra?
-Por supuesto… y los cuidaremos mejor que la primera vez.
-¿No creen que podríamos custodiar a alguno de ellos aquí?- su voz sonaba entre desafiante y apenada.
-¿Crees que podrían hacerlo?- preguntó ella, algo divertida.
-¡Claro que sí!- afirmó Bepun.
-Pues toma… custodia a estos…- Lina sonrió y le lanzó una caja de cerillas “Dulce Hogar”.
Él la tomó en el aire y se quedó mirándola.
-¿Pero sabes qué pasaría si enciendes una de esas cerillas, no? Lo que tienes ahí dentro son  fuegos salvajes…
“Maldita mi bocota” murmuró Bepun para sí. –La encerraremos en un lugar muy seguro-dijo, ya arrepentido de haber aceptado las cerillas.
-Si es un lugar sin oxígeno será más seguro- le dijo ella, despidiéndose -Pero si crees que la custodia puede ser molesta, engorrosa o complicada, solo avísanos y alguien vendrá a buscarlos-
Se despidieron con un apretón de manos primero y luego con un abrazo. Bepun juraría que la temperatura corporal de Linita era casi la de una persona normal… ¿Cómo haría eso?
Agradeció a partir de ese día vivir en paz con criaturas como ella… porque si bien los prófugos de fuego habían hecho mucho daño, se imaginaba lo terrible que sería ser atacados por una criatura como Lina…
Ella ya se marchaba cuando Bepun le gritó -¡Lina! ¿Tienes novio?
Ella se dio vuelta, a punto de subir al automóvil.
-¡Soy demasiado ardiente para tener novio!- dijo, riéndose, a la vez que le lanzaba un beso que hubiera jurado le quemó los labios.

                                          FIN