Queridos amigos y amigas, reapareciendo en un mundo cada vez más a tono con la ciencia ficción... Por la ciencia ficción y la fantasía!!! Soy Pablo Daniel Rodríguez Remedios y aquí estaré: pablodaniel.gandalf@gmail.com... Un gran abrazo!!!


viernes, 1 de octubre de 2010

UN SECRETO BIEN GUARDADO

                            


Nada había conmocionado tanto  la estética de la Segunda Federación Planetaria como la aparición de las piedras multiforma. Nadie sabía de dónde habían salido, ni cuando fué que aparecieron, tampoco sabían cual era su esencia y tampoco como funcionaban. Solo sabían que eran algo fenomenal para todo aquel que,  pudiendo pagarlas, tuviera la suficiente disciplina mental para tallarlas. Nadie se explicaba cómo podía hacerse pero luego de sumergirlas en un líquido también misterioso que se adquiría con las piedras estas podían tallarse ¡mentalmente! Claro que no cualquiera lo lograba pero al que le faltara la concentración mental necesaria para el tallado se vendían unos comprimidos con una droga, que también podían comprarse junto con el líquido mágico y la piedra maravillosa, que luego de ingerida les permitía desarrollar momentáneamente la fuerza mental necesaria para la operación. Como el tallado dependía sobre todo del manipulador mental no solo se lograban la mayor diversidad de imágenes que pudiera pensarse sino que la calidad de las obras cubría el más amplio espectro. Así como había figuras que no trascenderían lo doméstico, podían lograrse hermosos tallados, algunos tan delicados que parecían de ensueño, que llegaban a cotizarse, si el habilidoso artista deseaba venderlo, en muchísimo dinero. Aclaro que toda artesanía  de piedra multiforme subastada o vendida tenía que pagar una pequeña comisión a Multiforma Company,  que era quien  las comercializaba y cobraba todos los derechos surgidos directa o indirectamente por la existencia de las piedras en el mercado.
No había que ser muy perspicaz para caer en la cuenta de que las piedras multiformes eran el negocio más apabullantemente exitoso y rentable de todos los planetas conocidos, razón por la cual , Multiforma Company pasó a ser la empresa más vigilada de estos mismos planetas. Vigilada por todos, gobiernos, empresas, piratas, artistas, competencia, celosos, envidiosos, oportunistas, secuestradores, otros delincuentes, todos la vigilaban. Siempre que un agente –reconocido como tal-  de la Multiforma se movía, había por lo menos veinte o treinta  perseguidores. Todos querían averiguar lo que pudieran de las piedras: qué eran, de dónde venían, cómo habían llegado hasta ellas. Los resultados mostraban que tales pesquisas no era una tarea muy fácil de cumplir ya que hasta ahora habían sido muy parecidos a nada.
En cambio las ganancias seguían creciendo estrepitosamente. Afortunadamente el abastecimiento de las piedras era regular, pues nadie quería pensar siquiera en las consecuencias de la escasez de la piedra sobre los precios.

El agente Perry Karabel no era por cierto la persona más interesada en las piedras multiformas, hasta que ellas se le habían cruzado mortalmente en el camino. Un cerebro electrónico de la Agencia de Crímenes Federales había descubierto ciertas pautas en común entre por lo menos un centenar de crímenes y se pensaba que el número podía llegar a varios millares. Pero por el momento comenzaban a investigar esa centena de muertes por asesinato que estaban indudablemente ligadas o vinculadas al boom galáctico del momento: las piedras Multiforma. ¿Qué tipo de vinculación tenían? Fundamentalmente, entre ellos había cierta tendencia a alejarse de la compañía, o a investigarla, o a molestar con juicios sin sentido o a orientar su curiosidad hacia programas televisivos o de prensa especializada. En conclusión, toda esa gente había resultado sin duda molesta para Multiforma y su negocio y posiblemente eso hubiera determinado su eliminación. La investigación de esos crímenes y por consiguiente la investigación de tan misteriosa compañía era el objetivo de Karabel.
Perry Karabel no era el más inteligente de los elementos de que disponía la Agencia Interplanetaria Anti-Criminal. Provenía de un planeta productor de materias primas alimenticias –en sus fornidos casi dos metros de estatura se notaba su genética campesina-  y seguramente estaría cultivando la tierra si no tuviera una habilidad que lo había hecho una de las personas indicadas para integrar el equipo que trabajaba en los Asesinatos Multiforma –así les llamaban-. Perry disponía de una intuición que salía con mucho de lo normal, pero además tenía algo que no tenía, eso sí, nada de normal: una fabulosa suerte para resolver todos los casos que le habían asignado. Tanto era así que sus compañeros lo conocían como Mr. Suerte. En realidad nadie, ni siquiera él, podía explicar como funcionaba, lo que sí sabían era que funcionaba. Incluso fué objeto de estudios y evaluaciones por el cuerpo médico y psicotrónico de la fuerza policial, pero nunca lograron, científicamente, explicar su indudable atributo. Era suerte la única manera de denominar un sinnúmero de casualidades que le habían permitido resolver una cantidad similar de casos, la mayoría en donde habían fracasado ya muchos investigadores.
Pero Karabel no solo tenía una intuición muy desarrollada, o una fortuna desmesurada en sus casos, sino que también era una persona muy dedicada. Cuando tomaba un caso lo hacía muy en serio. Se concentraba tanto que su vida parecía amoldarse a las circunstancias propias de cada misterio que le tocaba resolver, pues aclaremos algo, cuando un caso llegaba a Mr. Suerte ya habían quedado por el camino, invariablemente, por lo menos una decena de investigadores humanos y varias máquinas pensantes.
Lo primero que hacía Karabel entonces era informarse lo más posible del problema que tenía que resolver. Esta vez eran algo más de cien asesinatos –constituyéndose en la investigación criminal más vasta que le había tocado-, pero estuvo seguro, al pasar los días, que existían por lo menos dos mil desapariciones y muertes misteriosas que podían estar vinculadas con su caso. Tenían obviamente un patrón, su vinculación de hecho o potencial con el tráfico de la piedra multiforma.
Luego de varios días de trabajo logró la primera conclusión importante y que sería su guía de investigación: los crímenes estaban relacionados no tanto con la comercialización de las piedras sino que apuntaban a algo más concreto, más bien a su origen ¿Por eso habían matado a tanta gente? ¿Porque intentaban, quizás, quedarse con el negocio? Era lógico, pues nadie sabía –excepto la Multiforma Company- de dónde procedían las piedras y sería catastrófico para ellos que se supiera su procedencia ¿Pero sería tan así? Pues si existían contratos firmados entre los vendedores, es decir, los productores de las piedras, y los compradores, la Multiforma Company, no tendrían que tener tanto temor, y no tendrían que ocultar con tantas muertes sus rastros. Pues en verdad todo aquel que demostraba algún interés que pasara de lo estrictamente comercial o artístico por las piedras tenía una altísima probabilidad –y hasta ahora un 99% de probabilidad, según su computadora personal- de terminar muerto o desaparecido, que era casi lo mismo. Quizás, quizás, lo que sucedía... ¡Claro! ¡Es que estaban robando las piedras! ¡Ese era el temor! ¡No había contratos, nada era legal, y por eso tenían que impedir a toda costa que se supiera de donde las sacaban!
Se estaba acercando a algo, finalmente. Pero no le comunicó a sus superiores nada –era una práctica común en él no adelantar nada a sus jefes hasta no estar seguro de sus conclusiones o incluso hasta tener el caso resuelto-. Además había algo más: su ayudante personal –el cerebro artificial que lo ayudaba- había mencionado 99 % de probabilidades de terminar muerto o desaparecido, lo que quería decir que existía uno por ciento de personas, con méritos hechos para ser asesinados, vivos aún.¡Allí tenía donde trabajar!¡En ese uno por ciento! Claro que... ¿dónde estaban? Nuevamente se conectó a la máquina y juntos hallaron unas cuarenta personas en otros tantos mundos conocidos. Cualquier otro se hubiera desanimado, pero en una investigación tan importante una pista es una pista. Solo pensar que nadie se había acercado tanto como él a la esencia de los crímenes lo alentaba a seguir. Y por lo demás... ¿Acaso no era Mr. Suerte?

El espaciopuerto de Cubartareas, el primer mundo que visitaba, era pequeño y sumamente agradable. Era tan parecido al de su mundo natal que experimentó cierta nostalgia al recoger sus dos valijas, una con vestimenta y otros enseres personales y otra con su cerebro auxiliar. Cuando comenzó a caminar hacia la entrada no pudo menos que intentar contemplar el hermoso paisaje agrícola que se observaba desde las cristalizadas paredes del espaciopuerto, pues éste estaba en los bordes de una meseta desde el cuál la visión era excelente, extendiéndose por decenas de kilómetros. Pero tal distracción hizo que diera de lleno con un hombretón tan fornido como él. Lo que hubiera sido un desastre para cualquier persona de talla y peso normal, para ellos solo fue un molesto roce, aunque no por eso dejaron de mirarse agresivamente a los ojos...más la agresividad se disolvió en un instante.
-¡Pero si eres tú!- gritó el otro grandote- ¡Perry! ¡Dichosos los ojos que te ven, hombre! ¡Tanto tiempo!
-¡Jasikos Midias! ¡El primo más querido de todos los primos!-en verdad eran parientes y en verdad tenían una excelente relación, aunque algo discontinuada, pues se veían muy poco.
-¿Pero cuánto hace que no nos vemos, primo?
-¡Mucho! Creo que la última vez fue hace diez años, más o menos, y fué en la tercera boda de nuestro tío Marcio. ¿Recuerdas? Fue en Pericles, aquel planeta tan singular.
-¡Claro que lo recuerdo! ¡Todavía me dá vueltas la cabeza por todo lo que bebimos esos días!
-¡Qué alegría verte! ¿Y qué haces por aquí?
-No tendría que contarte...- dijo Jasikos, bajando la voz hasta que casi fue inaudible.
-¿Por qué tanto misterio?
-Es que estoy trabajando...
-Eso no es malo, yo también estoy trabajando... ¿En qué trabajas?
-Te lo diré, pero vamos a beber algo, pues tengo tiempo antes de que salga mi vuelo. ¡Es tan bueno verte bien! ¿Me parece o estás un poco más grande de hombros?
-¡Estoy algo más grande, sí, pero tú te has vuelto un verdadero gigante!
Mientras hablaban se habían instalado en un espacioso bar., en donde pidieron no solo bebida sino también algo sólido para acompañarla. Luego de brindar, prosiguió Jasikos:
-No tendría que comentarte esto, pero si no confío en ti... ¿En quién voy a confiar?
-¡Sigues con el misterio!
-Es que mi trabajo exige algo de misterio, algo de andar por las sombras, sin llamar la atención, silenciosamente...
-¡Eres policía!
-¡No! ¡Soy asesino profesional y vengo de hacer un trabajito que tenía que hacer aquí!
-¡Por la triple cosecha, maíz, cebada y trigo!
-¿Ves? Por eso no puedo hablar libremente. ¿Y tú qué haces aquí?
-Vengo a hablar con un hombre de aquí, un tal Casio Fuentes...
Jasikos escupió lo que tenía en la boca... ¡Con Casio Fuentes!
-Sí ¿Lo conoces?
-Lo conocí y no creo que puedas hablar con él...
-¿Qué sabes que yo no sé?
-Fue el trabajito que vine a hacer aquí, Perry. ¿Para qué querías hablar con él?
-Estoy haciendo una investigación y era una de las personas que tenía que entrevistar.
-¿Eres periodista? ¡No puede ser!
-Soy policía, no periodista...
El silencio entre los dos brotó como si fuera algo sólido, una pared o un muro. Los dos se observaban, atentos, pensativos e indecisos...
-Te advierto que estoy armado- dijo finalmente Jasikos.
-Yo también lo estoy –dijo inalterable Perry
-Tengo 140 kgs de puro músculo entrenados para asesinar-
-Yo solo peso 120 kgs, pero estoy especialmente entrenado para trabajar como agente investigador independiente ¿Sabes lo que eso significa?
Jasikos lo sabía, pues un agente que trabajaba solo era perfeccionado en el arte de cuidar de sí mismo hasta lo impensable.
-Está bien- reconoció Jasikos finalmente –Creo que estamos cometiendo un error. Tú serías de las últimas personas a las que dañaría. Discúlpame.
-Tienes razón. Estamos totalmente desquiciados. A mi tampoco  se me ocurriría dañarte, ni a tu carrera... Es más, puedo hacer como que no te ví, o mejor, como que no sé que haces aquí.
-¿Lo harías?
-¡Claro! Me encanta el trabajo que hago, pero estoy cansado de que me traten como un paria, por lo que no me importa tardar algún tiempo más en resolver el caso...
-¿De qué caso hablas?- dijo su primo, interesado -¿El de Fuentes?
-¡No solamente el de Fuentes, sino todos los demás, todas las centenas de muertes relacionadas con las piedras multiformas!
-Habla más bajo. Somos una organización más grande de lo que piensas y tenemos brazos, oídos y ojos por todo el universo...
-¿Somos? ¿Trabajas para la Multiforma Company?
-¡Eso me pasa por hablar! ¡Sí! Para una sección de ella, encargada precisamente de la seguridad. ¡Pero no te diré nada más!
-¿Y sabes por qué han asesinado a tanta gente? ¡Porque yo lo sé!- Jasikos se puso tieso, realmente tieso -¡Cállate, por favor!
-¡No! ¡Y te lo diré! ¡Es por el origen de las piedras!
-¡Cállate de una vez! ¿Quieres que nos maten ahora mismo? ¿Acaso eres suicida?
¡Son contadas con los dedos las personas vivas que saben cuál es el origen de las piedras!
-¡Pero es por eso que han matado a tanta gente! ¡No quieren que sepan que son robadas!
-¡Qué! ¡Robadas! ¡Ja, Ja, Ja!- el hombre fue el centro de las miradas cuando una risa incontrolable hizo presa de él. Las lágrimas le corrían por las mejillas, cuando le dijo a su primo:
-No tienes ni la más lejana idea de la realidad. Son muy pocos los que saben la verdad y yo solo la sé porque me tomé el trabajo de extraérsela a alguna de mis víctimas.
-¿No es porque son robadas y tienen temor de que otros descubran el lugar de donde las sacan y comiencen a robarlas a su vez?
-¡No, primo, no! Como teoría es buena, pero está muy lejos de ser la razón por la que hay que mantener todo en el más riguroso secreto. Imagina, si se llega a saber la verdadera procedencia de las piedras multiforma, el negocio no solo se derrumbaría sino que toda la fortuna que ha reunido la Multiforma Company la perdería en demandas y juicios.
-¿Pero de qué estás hablando?
-Mi querido Perry –dijo bajando la voz-. Te diré de dónde vienen las piedras.
-¡Dímelo!
-De un planeta más allá de los confines de lo conocido, habitado por seres muy extraños, nunca antes vistos...
-Ya entiendo-lo interrumpió. Matan a esos seres, los descuartizan y los venden... ¡Hacen bien en guardar el secreto, pues si se supiera tal cosa se armaría terrible escándalo!
-¡No! ¡Las piedras multiforma son sus excrementos! ¡Su popó! ¡Su caca! ¿Te imaginas lo que ocurriría si se supiera en todo el universo que se están adornando con excrementos?¿Que se está haciendo todo tipo de joyería con ellos?¿Qué pagan fortunas por unos gramos de ... mierda?

-¿Qué te parece el lugar?- le preguntó Jasikos.
-¡Es hermoso!- contestó Perry-¿A qué hora es la reunión con los directivos?
-Dentro de tres horas. ¿Estás seguro de que podrás hacer el trabajo? Mira que aunque nos podemos enriquecer aquí, asesinar gente no es algo para cualquiera...
-No olvides que no soy cualquiera. Además ya estaba aburrido de la policía. Cuando renuncié ni siquiera se sorprendieron.
-¿Tomaste las precauciones que te pedí?
-Sí, claro. Destruí todos los archivos, todas mis investigaciones y mi valija investigadora personal está conmigo, así que no hay ningún peligro. ¿Cómo reaccionaron tus jefes cuando les planteaste mi incorporación a su servicio?
-No sabía que tenías con la policía una gran reputación en delitos difíciles.  Los miembros de la directiva te investigaron y quedaron muy bien impresionados, tanto, que no solo te pagarán una fortuna para que trabajes para ellos sino que también me duplicaron los beneficios a mí. Creo, querido primo, que encontrarnos en ese espaciopuerto fue lo mejor que nos podía haber pasado.
-Estoy convencido de eso. Bastarán pocos años de trabajo para poder regresar a casa con dinero suficiente para comprar un trozo de tierra, construir una hermosa casa y vivir cómodamente hasta que la vejez me lleve a la tumba.
-Antes de irme, tengo un obsequio para ti. Tómalo...-
La cajita de madera parecía vacía, más cuando la abrió descubrió, cuidadosamente envuelta, una plaquita en donde se leía claramente en letras moldeadas: “Gracias y buena suerte”. –Fue lo mejor que pude hacer- dijo Jasikos, al tiempo que lo abrazaba.
No es necesario decir que el obsequio había sido tallado en la más pura piedra multiforma que se hubiera podido conseguir en el universo conocido.

                                                                 FIN    

UN RECIBIMIENTO INESPERADO

                       


La expedición, hasta ese momento, había sido un éxito. Cierto que se habían arriesgado mucho más de lo razonable merodeando por los últimos rincones de la galaxia, adentrándose en zonas extrañas, desafiando los confines de lo conocido, pero había valido la pena. Ellos sabían que cualquier hallazgo importante, uno o varios planetas fértiles, yacimientos de minerales raros o culturas extrañas que pudieran aportar nuevos conocimientos, cualquiera de ellos, significaría fama y riqueza para todos los tripulantes pero nunca imaginaron encontrarse con un asteroide gigante de megamet, el mineral más buscado y valioso del universo conocido.¡Eran millones de toneladas en un estado de pureza excepcional!¡Con este hallazgo cada uno de ellos podría comprarse sistemas estelares enteros!
Pero se les había averiado el codificador plus-etéreo…
-¡Es terrible!- comentó el capitán de la nave al tiempo que , exasperado, golpeaba con uno  de sus múltiples miembros la cubierta repleta de indicadores -¡Necesitamos mandar un mensaje codificado urgente!¡Vaya suerte!¡Un hallazgo único y arriesgándonos a perderlo!
-Yo no creo que sea tan grave, capitán- comentó  conciliador  uno de los copilotos -Solo tenemos que llegar sin mucho revuelo y armar una nueva expedición con naves mineras.
-¡Que ingenuidad la suya!¿Ignora que la mayoría de nosotros vendió la totalidad de nuestros bienes para armar este navío? ¿Desconoce -y creo que lo desconoce porque sino no opinaría como lo hace-  que hay un servicio de espías, analistas y seguidores abocados a capturar hallazgos ajenos?¿No oyó hablar  de la piratería, estimado cromkot* -se había ya levemente ofuscado el capitán y hubiera seguido su diatriba si no hubiera sido interrumpido:
-¡Capitán!¡Hay algo curioso aquí! Mire… el codificador al estropearse y disparar de un lado al otro de la banda ha captado por unos instantes un llamado de una nave de la Confederación de la Estrella  Esmeralda.
-¿Sabe su procedencia?
-No parece venir de muy lejos …
Está más interesado el capitán  -¿Logró decodificarla?-
-No totalmente pero parece que están gravemente averiados.
El superior, pensativo, exclamó: -Ellos podrían solucionar el problema que tenemos…
-Ellos podrían construirnos una nave nueva si quisieran pero dudo que acepten siquiera recibir nuestros mensajes.
-¡Nada perdemos si lo intentamos!
-Pero capitán, ellos nos detestan. Nuestro aspecto, nuestros hábitos alimenticios, nuestras costumbres, cultura, todo lo nuestro es para ellos chocante y repulsivo.¡Nos consideran parias y nos tratarán siempre como basura estelar!
-¿Y a quién no? Para ellos todos son inferiores… y no dejan de tener razón en muchos aspectos.
-¡Vé usted! Está admitiendo que quizás estén en lo correcto al discriminarnos y tratarnos con tanta grosería.
-Le daría a Ud. algo de razón pero sucede que su tecnología es muy superior y sus logros en matemáticas, armonía y por supuesto ingeniería mágica les han dado sobre otras civilizaciones -incluyendo la nuestra, debo recordarle- una ventaja socioeconómica considerable.
-Está bien…-reconsidera pausadamente la situación el oficial.-Pero teniendo o no razones para expresar su superioridad no creo que nos ayuden.
-Tenemos que intentar. No podemos rendirnos en el tramo más importante de este viaje  y de todas nuestras vidas. Tenemos que registrar lo antes posible nuestro hallazgo; no podemos correr riesgos.¡Lo que hagamos ahora determinará el resto de nuestras existencias!
Hay silencio en la cabina de navegación. Finalmente alguien dijo:
-Entonces nos acercaremos y usaremos el mensajero de corta distancia-
-Así se hará- afirmó el capitán.

La discusión en la cabina de la nave de la Confederación de la Estrella Esmeralda estaba tomando un amenazante cariz:
-¡Nuestra gran raza ha logrado su supremacía gracias a respetar siempre algunos principios y uno de ellos es precisamente jamás sacrificar a nuestros semejantes, aún bajo la amenaza de perder la tripulación entera de una nave ¡Mejor morir antes de ese horripilante acto!
-¡Pero es que vamos a morir entonces!- respondió un afligido técnico, con el asentimiento de varios  tripulantes-.No tenemos ninguna forma de lograr  nuestra alimentación,sintetizar todo lo que necesita ser reparado en la nave y además reponer toda la energía perdida durante el accidente sin sacrificar a varios de nuestros tripulantes; tomar  sus vidas y cuerpos en beneficio de toda la expedición no me parece tan inapropiado.¡De otra forma moriremos de una manera espantosa! ¡Nosotros, los más poderosos de los mundos conocidos, pereceremos por inanición en este planeta desierto!
-No tienes por qué morir de inanición- comentó con pocas ocultas intenciones el que parecía ser el capitán de la nave –Puedes sufrir algún accidente antes- le dijo, al tiempo que tocaba su desintegrador.
-Morir por eso o morir de hambre, prefiero morir desintegrado.
-¿Ahora o dices cúando?
El interpelado respondió con una expresión nerviosa y agregó –Por ahora hay provisiones y también mucho trabajo por hacer; cuando me sienta desfallecer lo llamaré...
Fué en ese lapso tan incómodo que sucedió a la conversación, mientras algunos tripulantes partidarios del vapuleado defensor de sacrificar algunos por salvar a la mayoría, pensaban vaya a saber qué otras opciones tomar y el capitán y sus principales oficiales observaban atentamente cualquier atisbo de resistencia externa a la decisión del  superior de la nave, prontos a extirparla en el acto, que llegó la llamada de auxilio de nuestros ya conocidos exploradores.
-¡Capitán! Acabamos de recibir una llamada de una nave del planeta 18 de Cástor.
-¿Qué quieren? ¿Esos? ¡Diles que no queremos saber nada con ellos!¡Personalmente no soporto la presencia de esos seres!
-Pero escuche, capitán –intervino su inmediatamente inferior que hasta ahora, y como buen consejero, había permanecido al margen –no estamos en situación de poner condiciones...
-¿A qué te refieres? Ellos en nada nos pueden ayudar, su tecnología está increíblemente atrasada con respecto a la nuestra ...
-Por supuesto, pero no me refiero a eso, capitán. Piense...
-¡No! ¡De ninguna forma!¿Hurtarles  la nave, dices?¡De ninguna forma!
-Por favor capitán, ninguno de nosotros soportaría siquiera estar cerca de una de sus naves.
-Entonces ¿De qué hablas? No será de ...
-Es la materia orgánica del tipo que precisamos, Su Eminencia. Podremos cumplir con todas nuestras necesidades. Por supuesto que tendremos que hacer desaparecer su nave y todo vestigio de lo sucedido pero eso será un problema menor.
-¿Serías capaz de eso?
-Es la única solución, capitán.Creo que dadas las circunstancias tenemos que ser capaces de eso y de mucho más.
Le llevó sus buenos tres minutos al capitán tomar su decisión, desplazándose de un lado al otro de la cabina sin reparar en las expectantes miradas de sus subordinados.
-¡Está bien! – exclamó finalmente resignado aunque dejando escapar cierta impresión de alivio. Luego agregó, preocupado –Aunque tengo una duda...-
-¿Cúal?- preguntó con interés su segundo.
-La comida que obtendremos de esos organismos ¿No nos complicará la digestión?

Fué así que cuando el navío del planeta 18 de Cástor descendió junto a la impresionante nave de los señores de la galaxia, su tripulación quedó asombrada por el grato e inesperado recibimiento que les fué brindado, pues ni siquiera por su propio pueblo habían sido jamás recibidos en forma tan calurosa.

                                                       FIN

PINK WORLD (MUNDO ROSA)



Luego de haber desembarcado en Drexlerworld, el único planeta del sistema Luxor con muelle para los grandes transportes interespaciales, me dispuse a tomar uno de los pequeños transportes que partían cada pocos minutos hacia todos los otros mundos de ese lugar del universo. Las naves de transporte para largas distancias necesitaban de un gigantesco y costoso aparato, un plegador espacial, que permitía que viajes que anteriormente eran casi imposibles, incluso de muchos cientos de parsecs, pudieran realizarse en pocas horas. El problema era que los plegadores todavía estaban en una etapa primaria de fabricación y supuestamente había en muchos mundos equipos de científicos   trabajando para bajar sus costos y lograr un tamaño más adecuado. No faltaban opiniones sobre que eso nunca iba a ocurrir, pues iría contra los intereses de las grandes compañías navieras que los plegadores se popularizaran. De todas formas eso a mí me tenía sin cuidado. Lo importante era llegar a donde se quería ir, en el menor tiempo posible y lo más seguro posible.
El astropuerto era inmenso y estaba colmado, lo que me dificultó encontrar el corredor de salida a la nave que me llevaría a mi deseado destino, el mundo donde me esperaba la chica con la que había soñado estar desde hacía ya seis meses terrestres. Me resultaba difícil creer lo rápido que había pasado el tiempo ¡Si hasta parecía que hacía poco me había despedido de ella en el planeta universitario de Nobelus!
¡Edelmira!¡Cuánto te he extrañado! Pensaba en ella mientras mostraba mi equipaje y mis credenciales a la entrada del corredor que conducía a la nave. Ya en ella me senté y me dispuse a dormitar por lo menos algo del trayecto del viaje, pero en ese momento llegó mi compañero de asiento...y además de su aroma y su ropa hubo algo en su mirada que me hizo sentir incómodo. Si bien no me desagradan los perfumes, el que utilizaba mi compañero era casi obsceno y posiblemente tuviera alguna proporción de feromonas en él. ¡Pensé que esos perfumes estaban prohibidos! Su ropa, tremendamente ajustada y apabullantemente rosada no contribuyó a mi tranquilidad y cuando terminó de acomodarse y me miró fijamente no pude evitar preguntar, algo groseramente, debo reconocer:
-¿Sucede algo?
-No, claro que no- contestó amable y melosamente.- ¿Viajas a Pinkworld?
-Claro, ese es el destino de esta nave...
-¿Puede saberse qué vás a hacer allí?- Sus ojos estaban muy bien trabajados, y el maquillaje de su rostro era, sin ser un gran conocedor, impecable.
-Voy a visitar a una amiga...
-¿A una amiga mujer o a una amiga de las otras, una como yo?
-¡Una amiga mujer! ¡Por favor!- y reflexioné sobre porqué me tenía que haber tocado justamente ese compañero de viaje. Más cuando miré instintivamente los otros asientos, a mi lado, delante y atrás, ví que había muchos como mi compañero ¿Vendrían de un congreso?
Mirando discretamente a mi lado  no pude menos que admirar el cuidado que sin duda se brindaba. Sus ropas eran delicadas y presumiblemente caras. Sus manos estaban evidentemente muy cuidadas. Le pregunté sin pensar -¿Por qué hay tantos como tú en este vuelo?
-¿Tantos como yo? Vete acostumbrando, porque al lugar donde vás hay muchísimos como yo...
-No, no te creo...
-Créeme, si no lo verás cuando llegues...
-¿Y todos son así con los hombres? Digo, no es que me sienta acosado o presionado por ti, pero...
Sonrió con una sonrisa totalmente frutal -¿cómo lo haría?- y se corrió en el asiento hasta que su pierna tocó la mía. En ese preciso momento fué que realmente comencé a sudar.
-A todos nosotros nos gustan los hombres ¿No se nota?
-Sí, seguro –dije, tratando de disminuir el contacto aunque fuera un poco- pero soy un extraño, no me conoces y seguramente en tu mundo tienen muchos hombres para, bueno, disfrutar de la vida.
-Ahí te equivocas rotundamente –dijo, sin perder su sonrisa afrutillada- No tenemos hombres en mi planeta.
-¡Cómo!¡No te creo!
-Tal como lo digo. Los únicos hombres son de otros lugares, de otros planetas, pero no hay hombres nativos...
-¿Estás hablando en serio? ¿Por qué...?
-¿Realmente quieres que te lo explique? ¿No es mejor aprovechar el tiempo y hablar de otras cosas más, bueno, personales? –dijo con un nuevo deslizarse de sedas y volados...; yo me sentí ahogado-.
-¡No, no, me interesa mucho eso!
-Pues bien, todo se relaciona con el aire. La atmósfera de mi mundo tiene un componente que perturba un componente en el cromosoma  Y de los niños varones que van a nacer, que hace que su sexualidad tenga, innatamente, la tendencia que estás observando.
-¿A todos los nacidos en tu mundo le gustan los hombres?
-A todos, invariablemente.
-¿Y a las mujeres?
-¡También, claro! Aunque tengo que reconocer que hay algunas desviadas... Pero no son muchas.
-¿Y como hacen para...?
-¿Para reproducirnos, ibas a decir?
-Si, ¿cómo hacen?
-Si las mujeres no quieren tener crías con hombres de otros mundos, que por otro lado son los únicos que hay, pueden fecundarse artificialmente con nuestro material genético.
-¿Cómo es posible eso?
-Al parecer llevará mucho tiempo más que los cambios provoquen atrofias en nuestros órganos masculinos y disfuncionalidades radicales. Por ahora producimos esperma como cualquier macho común, aunque dicen que con el tiempo todas esas funciones y accesorios típicamente masculinos desaparecerán.
-¿Así que adonde voy la gente como tú es lo normal?
-Así es querido, allí la gente rosa, los nativos, somos normales... ¿No te gusta?
-No es que me desagrade, solo que son ese tipo de cosas que a uno lo toman de sorpresa, ¿no?
-Pues vete acostumbrando, corazón. Además hay algo que no te he dicho, que se relaciona con la escasez de hombres...
Se me pararon los pelos de la nuca, no tanto por la frase sino por la forma en que fué dicha.
-Te escucho- dije sintiendo una pequeña sequedad en mi garganta que me obligó a carraspear.
-Como a pesar de que se exportan continuamente hombres y se les dan incentivos de todo tipo para que se establezcan en Pinkworld, la proporción de elementos masculinos sigue siendo irremediablemente baja, nos vimos obligados a legislar sobre el tema.
-¿A legislar?
-Como lo oyes. El Parlamento obliga a compartir, por decirlo directamente, los favores de cualquier hombre.
-No te entiendo.
-¡No me estás escuchando! Nadie en mi mundo puede tener un hombre exclusivamente para sí...
-¡No te puedo creer!
-Créeme porque lo verás tú mismo. A propósito ¿Tu amiga no te dijo nada de tal cosa? Tendría que haberlo hecho, pues está obligada a compartirte...
-¿Está obligada en serio? ¿A compartirme con un hombre, quiero decir, con uno de ustedes?
-No querido, no con uno, pues no habría machos suficientes de todas formas. Está obligada a compartirte con por lo menos dos de nosotros... ¿Por qué no me eliges ya y adelantamos los trámites legales? La verdad es que me caes bien y me resultas atractivo…
Afortunadamente ya estábamos llegando a Pinkworld lo que me evitó contestarle algo impropio. Nos despedimos parcamente –por lo menos por mi lado, pues él se animó a plantarme un oloroso beso en una de mis mejillas- y cuando descendí ví que Edelmira me estaba esperando.
-¡Estás pálido!- fue lo primero que me dijo- ¡Pobrecito!¿Te sientes mal?- y me abrazó.

Tres meses después me estaba observando en un espejo de la casa que compartía con Edelmira y pensaba que tendría que alimentarme algo más. Estaba realmente delgado y si bien las ojeras que lucía a los pocos días de haber llegado ya no eran tan grandes, todavía se notaban. Pero no me sentía tan mal como temía sentirme a mi llegada. Me sentía agasajado constantemente, tratado con amabilidad y centro de varias vidas. Es más, si mi capacidad física lo hubiera soportado sería el centro de más vidas...
Pensábamos incluso tener un niño con Edelmira. Lo buscábamos con mucha convicción, aunque por motivos obvios no todas las noches. Era reconfortante saber que fuera niña o niño lo que naciera, la ropita rosa le quedaría estupendamente bien...

                                                     FIN

LIBERACIÓN FEMENINA

                                          LIBERACIÓN FEMENINA


El vehículo se posó suavemente en la caliente llanura. Al abrirse su pesada compuerta descendieron tres figuras humanas, todas vistiendo ropajes camouflados. La pareja anfitriona lucía los distintivos del “Cuerpo de Investigaciones Bio-Sociales”; el tercero lucía algo nervioso cuando preguntó:
-¿Están seguros de que podemos bajar sin armas?
-Tranquilícese...- le contestó una voz masculina. Conocemos hasta el mínimo detalle las costumbres de estos seres y no hay peligro en acercarnos –se guardó bien de agregar que aún armados poco podrían hacer ellos tres contra una manada entera de aquellos carniceros, si por algún imposible capricho se les ocurría atacarlos.
-¡Es que tienen un aspecto realmente aterrador!- continuó el amedrentado visitante.
-No es solo su aspecto...- agregó una voz femenina desde su otro costado. Caminaban ahora lentamente adentrándose en una zona de matorrales  arborescentes; la nave, llena de pinchos y otras aceradas protecciones estaba ya lejos. -¡Son sumamente mortíferos! Tienen la más potente dentadura de este sector del Universo y unas garras largas y afiladas capaces de seccionar limpiamente el tejido óseo de sus presas... ¡Son maravillosos!
-¿Maravillosos? ¡No puedo compartir su entusiasmo!- saltaba a la vista por su sudoroso temblequeo que no lo compartía- Y con todo respeto por sus calificados estudios de estos animales, si son tan peligrosos... ¿cómo vamos hacia ellos sin ningún tipo de protección?
El hombre y la mujer que lo flanqueaban se lanzaron rápidas miradas de inteligencia viendo que su estrategia estaba dando resultados.
Mr. Truptiss no era un curioso común: Árbitro de la Federación para Asuntos Científicos y Protocientíficos había sido enviado allí con el propósito de verificar si los fondos dedicados a la investigación en ese planeta estaban siendo correctamente gastados. Sus superiores en Luxor-5 –que así se llamaba el planeta- lo habían enviado a la Estación 1043 para que ellos hicieran una demostración de su conocimiento, conduciendo al observador federal a un punto donde sintiera  que su vida dependía de ellos y de su saber, anulando cualquier resistencia a que sus proyectos de estudio siguieran adelante. Lo más alarmante era que habían corrido rumores en la comunidad científica de que los fondos adjudicados al planeta –un enorme y gran laboratorio- iban a ser recortados, por lo que su tarea de impresionar al visitante  sería no solo un mero ejercicio... podía estar en juego el futuro de la propia estación experimental y quizás de muchos proyectos del planeta.
-Este grupo al que nos dirigimos está integrado solo por hembras y en esta especie ellas son las únicas cazadoras. Obviamente están repletas de alimento. ¡Mire con que desinterés nos observan! Además hay algo más que debe saber para su tranquilidad –le dijo en tono cómplice- Estas nobles criaturas no cazan cualquier presa... se alimentan de una clase de animales que hacen que en la cacería tengan que desplegar mucha velocidad y destreza. Lo que quiero hacerle entender es que aún con hambre no se alimentarían con nuestros escuálidos e indefensos cuerpos... les gusta la lucha y disfrutan de la caza.
Hubo cierta expresión de angustiado alivio por parte del observador, que dijo:
-Es alentador sabe que conocen tan bien a estos animales. ¿Y que tipo de experimentos realizan con este núcleo en particular?
Esta vez fue el hombre quien explicó:
-Es realmente interesante. Los bombardeamos con información en cierto tipo de ondas que imprimen sus nódulos de memoria. Esta información es de índole social. Le aclaro: tomamos la evolución social de la especie humana, desde sus principios y se la transmitimos. Sabemos que la recepción no es perfecta, algo se pierde, pero los observamos atentamente durante cada ciclo de impresión y ciertamente provoca cambios en su comportamiento.
-Supongo que será una tarea que se ha de hacer muy detenidamente.
-Claro que sí. Nuestro éxito depende de que captemos hasta las mínimas variaciones de comportamiento.
-¿Y que tipo de información le están proporcionando ahora?
-En la actualidad estamos introduciéndoles elementos socio-culturales del siglo veinte. Concretamente estamos imprimiendo los cambios de la relación hombre-mujer en la sociedad de mediados y fines de ese siglo, las luchas de la mujer por la equiparación social con el hombre, todo eso...-sonrió, mirando a su esposa; ésta, sintiéndose aludida continuó- Es curioso ver como...- se interrumpió bruscamente como tomando de un manotazo algún pensamiento preocupante que pasaba por allí...
-Querido... ¿Has visto a los machos?
Todos miraron alrededor, escudriñando entre los dispersos matorrales.
-¿Son aquellos? ¡Su aspecto es increíble!
-Sí, en este caso el dimorfismo sexual se traduce en una apariencia que como vé es monstruosa.
-¡Es cierto! ¡Son monstruosos! ¡Y vienen hacia aquí!
-Los machos son inofensivos y asombrosamente indolentes. Estamos convencidos  de que las hembras los toleran solamente con fines reproductivos. Escuche..., son tan perezosos que dependen totalmente de lo que puedan cazar las hembras para su subsistencia.
-¡Pero son aterradores!
-Cierto, pero todo su armamento y apariencia son para competir entre ellos y conquistar las mejores hembras. ¡Son tan haraganes que si su diario sustento dependiera de ellos seguramente terminarían buscando alimañas bajo las piedras! Las realmente peligrosas, aquí por lo menos, son las hembras...-
-¡Pero siguen acercándose! ¡Volvamos a la nave!
-Sí, tiene razón. Vamos, pues aunque se acercan solo por curiosidad no tenemos por qué asustar a nuestro huésped –“Aún más”- dijo para sí, mientras miraba a su temblequeante visita. Comenzaron a caminar lentamente hacia la metálica seguridad que los esperaba.
-¿Podríamos ir más rápido?
-No, podrían molestarse y recuerde que a usted no lo conocen-
-Está bien,  pero... ¡Miren!- gritó aterrado, casi histérico. Entre ellos y su vehículo se hallaban varios machos. Los otros continuaban acercándose formando un círculo; ellos eran el cada vez más preocupado centro.
-¿Qué querrán hacer? –dijo el científico-¿Será que les disgustó que trajéramos un intruso a su territorio?
-No sé querido, pero tengo miedo.- le contestó su mujer con tono angustiado.
El observador federal ya no hablaba. Temblaba, lloraba y veía como el círculo se estrechaba más y más. Los inmensos carnívoros, con su paso estilizado pero extrañamente resignado iban ahogando el ahora pánico generalizado de los humanos.
Pronto la ronda de gigantescas cabezas, enormes colmillos, pelos y plumas multicolores, se cerró definitivamente.
La Liberación Femenina se había consumado en la Estación Experimental 1043.

                                                                   FIN


LAS COSAS BUENAS DE LA GUERRA

                        LAS COSAS BUENAS DE LA GUERRA


Ese día estábamos discutiendo como siempre sobre mi suegra -yo creo que es asquerosa, repugnante, odiosa, vieja, intolerable, pintarrajeada, fiestera, chismosa, desarmamatrimonios y además no le gusta la ciencia ficción; mi esposa no opina lo mismo o para hablar más claro, opina exactamente lo contrario- cuando anunciaron que habría un combate fácil de presenciar entre las avanzadillas estelares de nuestra flota y un potente enemigo no humano -o no tan humano como nosotros-. Así que, aunque murmurábamos de vez en cuando algo, esposo atacando integridad de la madre de esposa y esposa atacando integridad del que ataca a su madre, es decir esposo, nos colocamos cómodamente en el parquecito del frente de nuestra casa a mirar las evoluciones del dramático enfrentamiento.
La batalla en el cielo todavía no había terminado cuando una enorme masa de metal ardiendo se llevó la mitad de mi casa. Casa semiaplastada, afortunadamente esposa y un hijo y el perro y yo -esposo de esposa- afuera, contemplando la batalla. Tras un rápido despliegue de extintores e infructuosos intentos de rescatar con vida el VideoTridi, tuvimos que esperar que, ya sin llamas, la construcción se enfriara lo suficiente para poder pernoctar en la única habitación sana de mi maravilloso home sweet home. Por la mañana emprendí la tarea de remover los escombros y rescatar enseres y trozos de metalplast chamuscados. Lo que había caído era evidentemente una sección de una nave que no era de las nuestras, pues ví signos escritos sobre presuntos instrumentos que no entendí en absoluto. Saqué suficiente material para recomenzar mi casa y esta vez -no exactamente para prevenirme contra otros conflictos- tendría ciertos componentes de blindaje en ella. Pero lo que más me llamó la atención y a la vez lo que parecía estar en mejores condiciones, era una especie de pequeño cubo fuertemente púrpura, con infinidad de cortes cruzando toda su superficie, que había caído sobre la refrigeradora. Luego de múltiples esfuerzos despejé sus alrededores  y logré moverlo. Parecía estar hecho para ser transportado, pues pesaba poco en verdad. Lo llevé al parque y comencé a examinarlo.
En ese momento apareció la hija de mi suegra -es decir, mi esposa- y cuestionó "...tu estúpida pérdida de tiempo, teniendo en cuenta que esta noche no sabemos dónde cornos dormiremos y ni siquiera tenemos dónde instalar el nuevo video tridi" diciendo finalmente no entenderla -a la pérdida de tiempo-. El esposo -yo- aconsejó que si no sabía donde dormir que para algo -no solo para amargar nuestro matrimonio- existía la suegra y que se fuera a la casa de la madre. Dijo que así lo iba a hacer y que no sabía cuando volvería y que se llevaba nuestro hijo y me dejaba a Lázaro  -el perro-.
-¡No!
-¡Sí!
-Sí, está bien, supongo que el pobre animalito últimamente no se ha portado lo suficientemente mal para ser castigado...-
-¡...! -
-¡Ciao, ciao,querida! Nene, pórtese bien y no mire mucho a su abuelita que luego tiene pesadillas!¡Pobrecito!
Como sentía verdadera curiosidad por el cubo púrpura, traje mi trasto pensador a quien llamo RRRATA,que afortunadamente habíase salvado del desastre, y despegando cables del tendido eléctrico general -el hogareño estaba bastante arruinado- lo hice funcionar.
-¿Qué opinas de eso?-le pregunté.
-Cubo multiranurado ...-
-¿Parece, no?
-¡Sí, sin duda alguna!
-¿Y puedes hacerlo funcionar? -
- Podría intentarlo ...-
- ¿Crees que tiene fuente de energía propia? -
-Presiento algo parecido, solo hay que obtener el código de parpadeos electrónicos para concederle la gracia del "Sirvo para Algo"-.
-¿Y para qué sirve? -
-Veremos... ¡Pero no te acerques!¡Mantén distancia ...!
- ¿Tienes miedo? -
-Sospecho que ...¡Ya está! Está dando señales de vida, aunque no lo parezca ¿Y ese perro? ¡Dile que no se le acerque!
-¡Lázaro!-grité-¡Fuera, imprudente, no te acerques al artefacto!¿No entiendes, perro?- Al parecer no entendía aunque siempre fué de reaccionar lentamente a mis órdenes. En ese momento algo pasó y tan rápido que no lo recuerdo exactamente; lo cierto es que el pobre perro fué atravesado por relampagueantes cuchillas de fuego o de oro que lo cortaron en trocitos, y muy sangrientos, cabe agregar.
Cuando quise acercarme, por reflejo quizás, RRRATA gritó:
-¿Qué haces? ¿Intentas matarte? Ese cubo es un arma y amenaza un  área circular que si ofendes, pagas con tu vida ...-
-¿Y ahora lo dices? - Aunque pensándolo bien, fue Lázaro el que no atendió mis advertencias.
Quería realizar las exequias de mi perro, por lo que pregunté al trasto si podía apagar al matacanes.
-¡Claro! -
-¿Y puedes encenderlo cuando lo desees?
-¡También!-
-¿Y eres acaso capaz de guardar un secreto? -
-¡Por supuesto! -
-¿Pedirías, si fuera un secreto muy secreto, algo a cambio? -
-Bueno, siempre he deseado poseer un candelabro de plata -
-¿Un candelabro de plata? -
-¡Sí!¡Con velas rojas! -
-¡Hecho!
-¿Cuál es el secreto? -
-Acércate que te lo diré...

Luego de enterrar a Lázaro -desaparecido en acción- ...
                        - Papi  ...¿Dónde está  Lázaro? -
                        - Salió a buscar un  árbol inédito y no volvió -
                        - Querido...¿y el perro? -
                        - Lo ví correr tras una perrita que pasó cerca de aquí y no volvió más ...-
Atesoro paciencia y más paciencia, pues paciencia será lo más preciado de aquí en más.

Pocos días después fuí recompensado. Apareció mi esposa, mi hijo y el terror de mis días, mi para nada estimada suegra.
-¡Venimos a buscar ropa, pues nos quedaremos varios días más en casa de mamá, así aprendes a comportarte! -
Esposa y hijo entran en casa. Suegra me mira desafiante e invariablemente -enterada está  de mis cúbicas aficiones- posa su postrer mirada en mi cubo.
Césped verde, un poco alto, ranurado púrpura y quieto y mudo e incitador. Ella se acerca, vacilante al principio, decidida luego y ya está  a un metro escaso ...
Lanzo una guiñada a RRRATA que capta el mensaje ...
­¡QUERIDA! ¡QUERIDA! ¡QUE HORROR! ¡HA SUCEDIDO UN
TERRIBLE ACCIDENTE! ¡CATASTROFICO!¡DIABLOS, SI VOY A VOMITAR!

Fin


PD: Dentro de toda la confusión, sentía un profundo temor... el de que la sangre de mi suegra arruinara mi adorado césped.

            

HAY CONTRATOS Y CONTRATOS




"El demonio existe y siempre existirá, a menos que tomemos una cerilla y encendamos las acartonadas multidimensiones."
                                               Frag. de "Polidimensiones", pág. 27 de Eleanor Brooks


El extraño ser, fulgurante espanto, se alegró muchísimo al ser llamado.
-¡Al fin! Pensé que ya nadie me necesitaba. Hace como mil años que espero una invitación.
-No creo que tanto tiempo- respondió el otro.
-Bueno, quizás no tanto... ¡Pero que importa! Lo cierto es que quieres disfrutar de mis atenciones ¿no?
-No.
-¡Vamos, no me tomés el pelo y ven a mi Reino, dijera aquél! ¡Je,Je!
-Temo que no logro entenderlo totalmente, señor, sólo quería indagar sobre la Srta Marix Astru, modelo no desarmable R-15437.
-Me suena, me suena... pero olvidémonos de eso y pasemos a la perdición de tu alma...
-Ella lo ha demandado señor, y a propósito, no poseo alma.
-¿Qué no tienes alma? ¿Me demandó? ¡Maldita puerca!
-Dice que usted no cumplió el contrato.
-Vamos, esto es una burla. Si supieras lo que dice el contrato...
-¿Lo que dice...?
-¡No! ¡No! ¡En voz alta no!
-Dice: ORGASMO INFINITO.
-¡Uy! ¡Lo dijo nomás!
-Y usted no lo cumplió.
-¡No lo cumplió, no lo cumplió! ¡Mirá  como quedé! ¡Perdí 40 kilos en una semana!
-¡Pero el contrato es muy claro, señor!
-¡Tú no entiendes, hubo trampa! ¡Cómo iba a saber que ella era un ingenio semi-artificial e insaciable!
-¡No es cosa mía! Desde este momento está usted a mi cargo,a efectos de comparecer ante el tribunal de...
-¡A tu cargo las pelotas!, dijo El Diablo y se esfumó.
La persecución recién comenzaba.


                                                              FIN



EL FACTOR MASCOTA



Los tres hombres se complementaban perfectamente, haciendo el mejor equipo exterminador de ese sistema, razón de más para que sus honorarios no estuvieran siempre al alcance de sus posibles empleadores. Esta vez su paga no solo era tan buena como acostumbraban sino que recibirían una excelente bonificación, todo por un trabajo que parecía el más sencillo de cuantos hubieran realizado en mucho tiempo.

¡Qué apuesta extraña, ésta de los bulkos! Todavía no dejaba de sorprenderse. El anterior dueño había dicho, antes de apostarlos, que eran los animales más tiernos que hubiera conocido  -aunque su poco amigable aspecto y sus garras y dientes gigantescos lo disimulaban mucho- y que comían, a pesar de su gran tamaño, sorprendentemente poco y que fácilmente valían el doble de lo que estaban apostando. Como el mundo de donde venían los animales y su dueño era desconocido para todos, ninguno pudo aconsejarlo sobre qué tanta verdad había en sus palabras pero ¡qué más daba! ¡No sería la primera vez que apostaba a ciegas! Fue una corazonada pues... ¿qué necesidad tenía él, que nunca había tenido especial afecto por ningún organismo vivo, a excepción del suyo, de arriesgar dinero para ganar esos voluminosos animales? Fue al verlos tras esas rejas, con aire de resignación y enorme  desamparo, que sin saber bien por qué, aceptó la apuesta... y los ganó. Los ganó como había venido ganando todo lo que apostara quien quisiera jugar con él.
Un buen día el capitán de la nave le mostró un planeta, con difusas explicaciones y disculpas le dijo que allí se bajaría y lo depositó en ese mundo con todas sus pertenencias, incluyendo por supuesto la pareja de bulkos.
Le dieron, aunque tuvo que pagar buen dinero por ello, abundante alimento, un purificador de agua, una cabaña de auto ensamblaje y productores de energía como para que no le faltara luz por las noches,  aunque no pensaba que con eso le sacarían definitivamente de arriba el problema de lo que pasaría cuando se terminaran los víveres. ¿Qué haría cuando no tuviera qué comer? Sus mascotas parecían muy amigables pero... en caso de tener hambre ¿no verían en él un bocado tentador?

Tenían como siempre, todo cuidadosamente planeado. Habían estudiado el caso como solían hacerlo, separando y analizando cada factor que lo componía: El Factor Terreno, el planeta era un gigantesco pantano y el lugar en particular donde se encontraba su víctima era una pequeña isla, inaccesible por tierra, con una fauna acuática con predadores de poco porte y poco o ningún peligro y sin ninguna especie especialmente peligrosa en el aire. El Factor Víctima, que a diferencia de otras muchas no era potencialmente peligrosa por sí misma. Su objetivo era un jugador, muy hábil con los naipes pero totalmente incapaz de cualquier comportamiento violento. Había cometido la gran estupidez de robar una enorme cantidad de dinero y documentos de una de las asociaciones mafiosas más grandes de ese sector del universo y había escondido todo en algún lugar. Tendrían que, antes de matarlo, lograr que confesara el lugar donde estaba esa fortuna. Pero por lo demás, ni siquiera tendría armas con él. El Factor Seguridad Externa era algo que muchas veces los inquietaba pero esta vez hasta esa ventaja tenían. No tendrían que preocuparse de guardaespaldas profesionales armados a guerra, ni de intrincadas tecnologías de protección, nada de eso. Solo había un factor que puso, al  principio, algo de incertidumbre: lo que llamaron El Factor Mascota. Es que se habían enterado por el capitán de la nave de que su objetivo había ganado en una partida dos animales de aspecto impresionante, un tiempo antes de su expulsión del navío estelar y habían descendido con él. En realidad había sido esa antipática manía  de ganarle todo a todos lo que había impulsado al capitán a despedirlo de la nave, bajándolo en tan desolado lugar. “De otra forma –explicó- no se hubiera detenido hasta ser dueño de la nave o hasta que le quemaran el vientre con un triple láser”. Luego los tranquilizó sobre las mascotas: “Esas criaturas, a pesar de su gran tamaño y de su fiero aspecto, son totalmente inofensivas. Imagínense, en todo el viaje no realizaron ni una sola vez un ruido molesto. ¡Ni siquiera abrieron la boca para algo que no fuera bostezar o tragar su escasa alimentación!”

Ya con poco alimento había resuelto guardar lo que quedaba para su consumo y liberar a sus adorados bulkos para que se alimentaran –si podían- por sí mismos. Como ellos portaban correas de seguridad automáticas –dispositivos muy utilizados en mascotas al aire libre- lo solucionó programando las correas para que no se acercaran a menos de cincuenta metros de la cabaña. El no salía mas allá de esta distancia pues a partir de allí comenzaba el penumbroso pantano. Luego, los llevó fuera de este círculo y los soltó, no sin antes retirarles la pesada dosis de tranquilizantes que desde hacía mucho tiempo se les suministraba. El anterior dueño le había advertido –y con extrema seriedad- que bajo ningún concepto debía retirarles las dosis diarias de drogas porque podía ser catastrófico. Le explicó que les eran indispensables para adecuarse a un medio ambiente tan extraño e incompatible con su naturaleza como era el de una nave espacial, y que de otra forma se liberaría su temperamento, demostrando su hostilidad hacia el entorno. Con su docto y veraz tono no logró convencerlo del todo pero de todas formas había cumplido religiosamente suministrando hasta ese momento, ya sea en los sólidos como con los líquidos, sus tranquilizantes. Pero si iba a dejarlos a sus expensas para que se las arreglaran comiendo lo que pudieran, tenían que estar en buenas condiciones, tanto como nunca. Era lo menos que podía hacer por ellos. Había observado sus ojos y estaba seguro que una fuerza destructora, cual joya extraña, se agitaba tras ellos. Pero sabía que también había afecto tras esa lejanía propia del sopor de las drogas y él les correspondía jugando, poniéndoles nombres extraños y contándoles sus aventuras como jugador.
Luego de su liberación la transformación fue progresiva pero no por eso menos sorprendente. Era como si se hubiera roto la cáscara de un huevo y hubiera salido de su interior un ser completamente distinto a lo que uno podía imaginarse por la envoltura. Poco a poco, a medida que se iban escapando del efecto de las drogas comenzaron a moverse con cierta agilidad y en cierto punto comenzaron a saltar y a corretear entre las marismas –le sorprendió que no se ahogaran allí mismo- emitiendo rugidos y voces discordantes que nunca les había escuchado antes, sonidos tras de los que se vislumbraba auténtica felicidad por su recién adquirida libertad. Luego no los vió por dos días. Al tercero, aparecieron con un voluminoso trozo de carne que parecía un miembro locomotor de algo, no sabía de qué –ni quería saber- y se lo dejaron al borde del límite marcado por las correas. Como si estuviera soñando se vió tomando la carne, asarla, y al comprobar su buen sabor  -aunque algo exótico- devorarla. Así comenzó una relación extraña y nueva, por lo menos para él. Maravillado, razonaba que quizás su anterior dueño había entrenado a sus mascotas para compartir sus presas y ellas seguían esta costumbre.
Dentro de la desolación en la que vivía, tuvo la tranquilidad de que no moriría de hambre.

Los tres iban  separados por unos treinta metros. La noche estaba tan oscura como podía desearse para el tipo de faena que los ocupaba. Se deslizaban de matorral en matorral, a escasos dos metros de la superficie del pantano.
-¿Hay algo?
-Nada extraño.
-¿Seguro que no hay fauna peligrosa aquí?
-Segurísimo. No hay en este planeta ningún animal carnívoro que signifique amenaza alguna para nosotros... ¿Por qué preguntas?
-Porque sucede algo extraño. ¿No sienten una sensación? –los sensibles intercomunicadores por un momento dejaron de transmitir hasta la respiración de los cazadores quienes, instintivamente, pararon a escuchar.
-En realidad no se siente nada, está todo silencioso...-
-¡Eso! ¡Silencioso! No es normal en un lugar como éste. Pero... ¿No sienten como si nos estuvieran observando?
-¡Vamos! ¡Estás sugestionado por el lugar!
El pantano era en verdad lúgubre. Colgajos de luz se deslizaban entre las ramas de algunos arbustos y una alfombra de variadas especies vegetales, que en ocasiones dejaban asomar espejos de agua bañados en vaporosa bruma, era todo lo que había para ver. En ocasiones, una brisa fría los sumergía en una bolsa de niebla que al retirarse los dejaba brillantes y húmedos...
-¡Deténgase! ¡Mis detectores marcaron movimiento, movimiento hacia ti, Tres!
-¿Hacia mí?
-Sí, pero ya no hay nada.
-Puede ser cualquier cosa. Si no hay peligro ¿por qué preocuparnos y ponernos nerviosos? Es un desgaste inútil. Pero... ¡hay algo delante de mío!
-¿Qué?
Tres fue capturado y bajado de su vehículo apenas con un chapoteo, sin un grito.
El deslizador quedó flotando, solo y sin tripulante, allí mismo.
-¡Uno!
-¡Ya lo sé! ¡Busquemos a Tres!
-¡Yo ví como una sombra lo sacó de encima de su aparato! ¡No lo encontraremos! ¡Sigamos y acabemos de una vez!
-¡Elevémonos y salgamos de esta zona!
Cuando ya casi alcanza la seguridad de la altura, de un matorral arborescente un enorme y difuso soplo de oscuridad salta sobre Uno. Es el adiós. Allí queda su deslizador, a escasos metros sobre el pantano.
El chapuzón, el grito ahogado, la alarma, la ráfaga del triple láser que hace hervir el agua y quema tallos y hojas... Dos está enardecido. Está a punto de tirar un potente explosivo en el lugar pero el trabajo se iría al diablo y con o sin sus compañeros tiene una misión que cumplir. No se acercará a la superficie del pantano. Hará un semicírculo y caerá exactamente sobre la cabaña. Eso hará. Matará al cretino que tiene que matar y tendrá que disfrutar él de la paga de todos ¡Qué remedio! Eso lo anima.

Sonó la alarma.- ¿Alarma de qué?- se preguntó, al tiempo que se enderezaba en su lecho. Buscó el interruptor de la luz y el lugar de donde salía el molesto sonido -¡No puedo creer! ¡Me despierta para esto!Aunque ¿si me atacan a mí? ¡No tengo ninguna defensa contra ellos!-
Preocupado, reforzó las puertas y ventanas y se recostó, sin poder dormir y con la luz encendida. Lo último que esperaba era que se terminaran las fuentes de energía de las correas de sus mascotas. Ahora estaban realmente libres, libres para ir donde quisieran ir, libres aún para acercarse a su cabaña, tirar la puerta y entrar en ella. ¡Diablos! ¡Tenía que sacarse esa idea de la cabeza! Pero pensó que esa noche tardaría mucho en dormirse.

-¡Allí estaba! ¡Pero con la luz encendida! Estaría despierta su presa ¡No importaba!-
Acercó el deslizador a escasos metros de la construcción y se aproximó a pie. Sería menos visible así. Preparó su láser, revisó su cuchillo y si no hubiera sido por un leve chapoteo a sus espaldas y un titilar nervioso de sus detectores de vida y movimiento, hubiera en cinco minutos tirado abajo la puerta, dominado al ocupante y mediante poderosas drogas le hubiera sacado el secreto paradero del botín. Luego lo hubiera muerto, retirándose con tanta rapidez como había llegado...pero el chapoteo fué la diferencia. Nunca llegó a levantar su láser para destrozar la puerta de la pequeña construcción. Tampoco llegó a sentirse otro ruido que el desgarro de ropas, huesos y carne propios de la división de una presa.

Es que los bulkos son leales por naturaleza. Son terribles animales que desde milenios conviven con el hombre bajo códigos muy especiales en ese mundo salvaje y lleno de pantanos y aventuras de donde arrancaron a dos de sus fieras. Habían encontrado allí un lugar parecido a su mundo natal y habían encontrado también a quién servir ¿Qué más podían desear? Pronto se agrandaría la familia y conquistarían poco a poco, todos los pantanos.

Nunca olvidó el sabor de la carne que le ofrecieron sus bulkos al día siguiente, carne que esta vez le dejaron en la propia puerta de su sencilla vivienda y tampoco pudo evitar vomitar cuando descubrió las armas, el deslizador y otros restos de la matanza, a escasos metros de la cabaña.
También comprendió que aunque no pensaba aceptarles carne sospechosa por un tiempo, era afortunado al poseer tan hermosa pareja de mascotas, adquiridas por una corazonada que le había salvado la vida.
Al tiempo, utilizando el deslizador reconstruyó lo ocurrido e incluso recuperó la nave que había utilizado los asesinos para llegar al planeta. Tenía muchos deseos de disfrutar de su antigua vida pero la prudencia le aconsejó esconder la nave, borrar huellas y permanecer en ese planeta un tiempo más, pues... ¿en qué otro lugar estaría más seguro?

   

                                                            FIN